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AtresMedia, los alfaqueques

Si bien está generalmente admitido que cuando ha gobernado el PSOE en España han salido beneficiados grupos mediáticos con una línea editorial supuestamente afín (Prisa con Felipe González, Mediapro con Zapatero), no es menos cierto que el mercado ha acabado corrigiendo la anomalía, obligando a grupos como Atresmedia y Mediaset a absorber los canales televisivos deficitarios propiciados con la ayuda gubernamental socialista e incorporar una doble alma, una choni y otra con homologación USA en el caso de Mediaset (Telecinco y Cuatro), y una de izquierdas y otra de derechas en el caso de Atresmedia (La Sexta y Antena 3).

Que estas nuevas circunstancias han ayudado a la consolidación y la expansión de nuevos partidos políticos y a su visibilidad y legitimación vía tertulias políticas y entrevistas en profundidad, sobre todo en el caso de La Sexta, también parece comúnmente admitido. Que en el caso de Ciudadanos no se hayan logrado ver cumplidas las profecías que, por ejemplo, Antena 3 se encargó de difundir durante la campaña, y en el caso de Podemos el pretendido frenazo en seco no haya acabado de producirse finalmente no deja de estar dentro del margen de error admisible.

Ahora, tras las elecciones, y antes de que ni siquiera se intuya si se podrá formar gobierno o si se convocarán nuevas elecciones, nos encontramos con que en los últimos años nuestro ecosistema mediático televisivo se ha empobrecido tremendamente a base de prácticas suicidas y tendentes a consolidar la clientela electoral base del partido en el gobierno (caso del cada vez más ruinoso Canal Sur), con una radiotelevisión pública estatal desacreditada como nunca y de muy difícil salvación, un grupo, Mediaset, pendiente de la rentabilidad del medio y con una audiencia masiva y muy consolidada, y un grupo, el más multimedia, cuyo origen está en la impetuosa adquisición para uso mayormente decorativo de enciclopedias por parte de la clase media.

[blockquote style=”1″]No parece que la izquierda política, que a excepción de algunos diarios digitales no tiene quien le escriba, pueda permitirse el lujo de escapar de las redes de esa entrevistadora de referencia, Ana Pastor, y de su marido, director de La Sexta.[/blockquote]

La previsible debacle del PP debido a los múltiples casos de corrupción que podrían obligar a este partido a su refundación y la venta de libros, aunque de menor peso y volumen, el intento de acaparar el 50% del mercado del libro en España, puede estar, precisamente, tras la estrategia de acercamiento del grupo Planeta/Atresmedia al centroizquierda e incluso a la izquierda vía La Sexta. Ya sabemos cuál es el perfil medio del comprador de libros español. Y ya sabemos también que han sido precisamente los autores recomendados en los medios de Prisa los hegemónicos durante muchísimos años. La Sexta Radio, de crearse, podría inclinar definitivamente la balanza. De ahí que la huida de Carlos Herrera y su previsible arrinconamiento en la emisora integrista de los obispos que, por lo general, acaban por darle la extremaunción a quienes se agarran de sus ínfulas, no sea otra cosa que una bendición para un grupo que aspira a consolidar una audiencia situada en el centro del espectro político por un lado, y a controlar a la izquierda por el otro.

No parece que la izquierda política, que a excepción de algunos diarios digitales no tiene quien le escriba, pueda permitirse el lujo de escapar de las redes de esa entrevistadora de referencia, Ana Pastor, y de su marido, director de La Sexta, profesor universitario e indiscutible introductor del lenguaje y la emoción del periodismo deportivo en la política, como bien pudimos apreciar en la noche electoral y durante la campaña: Antonio García Ferreras. No conviene olvidar que García Ferreras fue durante su etapa en la Cadena Ser el descubridor y principal valedor de ese fenómeno paranormal que es Iker Jiménez, alguien que ha conseguido okupar con el ‘misterio’ el espacio que en el resto de países civilizados de nuestro entorno suele estar dedicado a la divulgación histórica, científica y cultural. Cabe esperar que, si Ferreras obtiene parecido éxito, la emoción del deporte acabe abduciendo a numerosos televidentes en principio interesados en el debate político. Al tiempo.

En su última novela publicada, La transmigración de los cuerpos (Periférica, 2013), el joven escritor mexicano Yuri Herrera resucita una figura medieval, el alfaqueque, que aparece en tres leyes del título trigésimo de la segunda de Las Siete Partidas de Alfonso X El Sabio, un libro de derecho que pretendió eliminar la confusión normativa de la época, pero también una joya literaria.

El alfaqueque era el encargado de liberar cautivos que estaban en manos de hombres de otras creencias, los moros, la izquierda, etc. y era escogido cuidadosamente por sus cualidades: conocer el idioma del enemigo, hablar con verdad, no ser codicioso, no tener enemistades manifiestas, conocer la lengua de aquellos con quienes negocia, ser perseverantes y poseer algo propio. “Ser humilde y dejar que el otro pensara que las palabras que decía eran las suyas propias”.  Atres, como el alfaqueque, también media. Y eso acaba notándose en el porcentaje publicitario y en la cuenta de resultados.