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Desinformación, a la caza del periodista en las redes y el caso UGT-Andalucía

El periodista ejerce como tal en su cuenta en las redes. Remitiendo una información a la que añade una opinión por las fuentes que le han informado.

 

En las últimas décadas han fracasado en prepararnos para lo que nos esperaba. Día tras día nos hacemos mil preguntas a las que nadie da respuesta. Y mil preguntas para las que nadie tiene respuesta.

El mundo se ha vuelto del revés. Improcedente. Desacertado. Dentro de nosotros somos insolidarios. No sabemos hacia dónde vamos. Tanta información no sirve de nada. Hay días que no dan ganas de asomarse al mundo. Hay mañanas en las que la naturaleza ruge. Y tardes que casi anuncian el Apocalipsis. Y noches para la reflexión por tanto impresentable suelto.

Ruido. Mucho ruido. Como decía Dominic Cummings cuando preparó la campaña por el Brexit. Les recomiendo la película en HBO.

“Como sociedad global vamos a experimentar una serie de profundos cambios económicos, culturales, sociales y políticos. Sin precedentes en nuestra historia. Habrá una mayor necesidad de recursos. Una educación odiseica. Una ola gigantesca de extremismo religioso. Una brecha generacional en Occidente de dimensiones históricas. Apolo y Dionisio, lo racional y lo intuitivo” así lo definía el inglés y lo clavaba.

 

Las normas que rigen nuestras vidas son mentira

 

Así se lo toman algunas buyer personas y muchos troles. Proliferan cada día más los que quieren convertirse en líderes en las redes sociales. Ser Trending Topic. La gente no cambia por mucho que nos empeñemos. 

Leones en la Red. El león caza al acecho. Vigila a la presa y cuando está lo suficientemente cerca se lanza a por ella. Directo a la garganta. Así es el trol de Twitter. El león convertido en tuitero que ahora acecha a periodistas en la red social.

No es rápido en las distancias largas. Posee una gran aceleración, lo que le permite capturar a su víctima antes de que pueda reaccionar. El éxito radica en que la presa no le detecte antes. Ahí es donde entra en juego la cacería en grupo. 

El proceso es el siguiente: uno o varios tuiteros se acercan a la presa o presas (periodistas) para ser detectados. El periodista responde, huye. Le ignora, pero en la estampida se encuentra con más leones (troles) que se lanzan a por él. En otras palabras, el trol juega al engaño para hacerse con su alimento. 

Un trol al servicio de UGT-Andalucía. El león convertido en tuitero que ahora acecha a periodistas en la red social.

 

La lucha por la vida en tiempo real

 

Así lo viven miles de periodistas a diario en las redes. Reporteros sin Fronteras (RSF) lleva años denunciando campañas de acoso a periodistas. Se ha convertido en la nueva amenaza.

Para el secretario general de RSF, Christophe Deloire, “es un fenómeno que se propaga a escala mundial y que constituye una de las peores amenazas contra la libertad de prensa”.

Muchos periodistas autocensuran sus informaciones para huir de esas campañas. Otros las enfrentan pagando las consecuencias. 

La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información, en colaboración con la Federación de Sindicatos de Periodistas, solicitaba al Ministerio del Interior “investigar los casos de acoso y erradicar las agresiones, que vulneran gravemente la libertad de información y las obligaciones de protección de los periodistas”.

Twitter se ceba con los periodistas. Así lo denuncian. Ser periodista significa tener que enfrentarse a la degradación continua y los insultos de millones de internautas. Uno de cada diez tuits contiene comentarios insultantes. Lo analizó Amnistía Internacional en un reciente estudio. 

En los últimos años se han vivido diferentes ataques en nuestro país. Suceden muy a menudo. No solo a periodistas conocidos, también a menos populares. El último cercano ha sido al periodista Pepe Fernández. Editor y director de Confidencial Andaluz. Con una larga trayectoria desde 1971. Cuarenta y ocho años en el periodismo.

Pueden leer lo ocurrido en la portada de este Digital. Tendrán más noticias en los próximos días de la repercusión de los sucedido.

 

Ugetistas al borde del ataque de nervios

 

 

 

Entre periodistas se debe entender la diferencia entre información y opinión

 

Los periodistas deben comprender que les avala la libertad de expresión, como ciudadanos y como profesionales. No se puede desinformar como periodistas. Ni faltar a la verdad. Mentir.

Lo ocurrido con el escrito enviado a la Asociación de la Prensa de Sevilla por parte del responsable de comunicación del sindicato UGT, Fernando Morillo es un grave error. Solicitar amparo a la APS por una conversación mantenida en Twitter o el retuit de una información no debería volver a repetirse. Junto a las descalificaciones del responsable de relaciones institucionales del sindicato en Andalucía, Raúl García Romo.

 

Cuenta anónima para insultar a periodistas que algunos tuits vinculan directamente al departamento de Comunicación de UGT-A dirigido por Fernando Morillo.

 

Los periodistas opinan y publican informaciones

 

La Asociación debe reaccionar con más agilidad ante este tipo de sucesos. En su misión de representar y defender los intereses generales de la profesión. Supervisar el ejercicio de la profesión de periodistas de acuerdo con la legislación vigente. Velar por la ética y dignidad profesional y por el respeto debido a los derechos de los ciudadanos. Ejercer la facultad disciplinaria en el orden asociativo, entre otros estudia y procede a responder.

El respeto al periodista Pepe Fernández, como editor y director de este Digital, debe quedar claro. Debe subrayarse y no ser analizado como se ha hecho. Sobre todo por la respuesta del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucia. En un escrito que se remite sin fecha, firma, ni sello y cuya decisión final de emitir un comunicado llamando a la ‘responsabilidad y al respeto’ a los periodistas por los cargos públicos,  aún no ha sido emitido por parte del Colegio.

 

 

En la resolución emitida al director de este medio, “se desestima parcialmente la solicitud de amparo” añadiendo “al no encontrarse el interesado realizando una labor estrictamente periodística”. Concluyen anunciando, “emitir un comunicado en el que se realizará una llamada, especialmente hacia quienes ostenten un cargo público, a la responsabilidad y el respeto hacia los profesionales que estén ejerciendo de la libertad de información, en cualquier medio, incluidas las redes sociales”. Entran en contradicción. Además de no haber emitido el comunicado a día de hoy. La queja se emitió el pasado 14 de diciembre de 2018. El escrito se envía el 22 de enero.

La prensa en general vive en los últimos años de publicaciones subidas a las redes sociales.

 

Se alimenta de fotos, comentarios, notas y escritos de personajes de todo tipo. Informaciones que aparecen en cuentas personales, oficiales y de representación de personajes públicos son utilizadas por la prensa escrita, televisiva, radiofónica y digital. Cubiertas diariamente en todos los medios, convirtiéndose en noticia. No se entiende muy bien lo que afirma el CPPA cuando afirma que el periodismo no se ejerce en las redes.

La libertad de prensa defiende estas publicaciones que, al subirse a la Red, se convierten en públicas. Siempre y cuando las cuentas no sean privadas. Por tanto, destacar en una respuesta a una solicitud de amparo el número de seguidores, los seguidos y el número de tuits publicados no debería señalarse como un dato a tener en cuenta. No ha lugar. Desestimar la solicitud de amparo por parte del periodista, Pepe Fernández debería haberse analizado más a fondo y con mayor rigor. 

Entendiendo que el periodista ejerce como tal en su cuenta en las redes. Y en este caso, remitiendo una información a la que añade una opinión por las fuentes que le han informado.

 

Este caso ha sucedido paralelo a otros

 

Diferentes periodistas se han visto cuestionados en los últimos meses por informaciones y opiniones emitidas en las redes sociales en el ejercicio de su profesión. La desinformación que algunos pretender divulgar desde cargos de responsabilidad en gabinetes de comunicación debe vigilarse. 

Responsables de cuentas, community managers, jefes de comunicación y otros, conocen la ética profesional que ante este tipo de conversaciones hay que demostrar.

La libertad de información debe entenderse y defenderse. Los periodistas que están en activo y que han sido objeto de estas cuestiones trabajan con el máximo rigor y seriedad para no publicar ni emitir noticias falsas. No puede permitirse recortar la libertad de expresión. No basta con saltarse las normas. Ni demostrar ser lo suficientemente fuerte como para imponer las suyas. 

 

Los periodistas de el periódico El Mundo de Andalucia, Silvia Moreno entre ellos, han sido objeto de acosos con motivo de las informaciones publicadas sobre la corrupción detectada en UGT-A.

 

Necesitamos una Ley que elimine el anonimato en las redes

 

Que acompañe y amplíe el Real Decreto Ley que transpone la Directiva Nis. No solo en la ciberseguridad que se ha puesto en marcha. Hay que actuar para prevenir y defender los ataques. Para que las leyes y medidas no solo nos den seguridad digital. 

No fallan en las predicciones los que acumulan décadas en la profesión. Los datos y la información que se manejan en cada investigación y noticia se trabaja con rigor. Esta guerra contra la clase periodística hay que frenarla cada vez que comience una batalla.

 

España se ha caracterizado por un periodismo de calidad a lo largo de su historia 

 

El cierre de muchos medios ha hecho que cientos de periodistas hayan acudido a las redes sociales para continuar haciendo su trabajo. Teniendo un perfil activo que les permita desarrollar su función dando la cara de forma responsable. Por ello, se debe apoyar y defender cualquier ataque y puesta en cuestión de cualquier periodista. El compañerismo y la unidad harán que se detecte con rapidez y se frene. Porque no todos tienen la misma plataforma ni el mismo respaldo. 

Siempre habrá periodistas incómodos. E informaciones que no serán del agrado de sus protagonistas. Vivimos tiempos convulsos en cuanto a información se refiere. Por tanto, no olvidemos que en periodismo no sirve eso de “dime cuántos clicks tienes y te diré cuánto vales”. El periodista ha encontrado la forma de adaptarse a la cultura digital sin sacrificar su esencia. No lo olvidemos.