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Discursos inteligentes

Lola Álvarez, Periodista
Lola Álvarez

Lo invaden todo. Te los encuentras por todas partes, bajo las apariencias más dispares,  haciéndonos servicios realmente importantes. A muchos de ellos los conocemos bien. Pregunten a quienes tienen en casa una Termomix,  le han operado con un “Da Vinci” o simplemente dispone ya de unos de esos coches que aparcan solos.  Otros muchos andan todavía en los laboratorios de las escuelas de ingeniería de todo el mundo, esperando a dar su salto al gran consumo. Son los robots,  esas máquinas cada vez más inteligentes que, amén de salir airosas en toda la saga de “La Guerra de las Galaxias”,  vienen a codearse  ya con nuestro cotidiano a un nivel que ríete tú del famoso Hal 9000, protagonista de la mítica “2001: la Odisea del espacio” que dirigiera el genial Stanley Kubrick.

Viene todo esto a cuenta de un artículo publicado hace pocos días en www.technologyreview.com , la prestigiosa revista digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en el que se da cuenta de los trabajos de Valentín Kassarnig, profesor e investigador de la Universidad de Massachusetts en Amherst (EE.UU) quien ha ideado un robot que ha aprendido a escribir discursos políticos. Han  leído bien, discursos políticos.

[blockquote style=”1″]A partir de ahora, cuando algún político suelte un discurso medianamente inteligente, habrá que preguntarse ¿será suyo o del algoritmo de Kassarnig?[/blockquote]

Tras analizar 53 debates del Congreso de Estados Unidos, Kassarnig y su equipo extrajeron 4.000 segmentos de discursos políticos,  tanto del partido demócrata como del republicano, con los que entrenaron un algoritmo de aprendizaje de máquinas para que éstas pudieran generar sus propios discursos. La metodología es compleja pero sus resultados están siendo muy buenos. Según apunta la publicación,  los discursos redactados por los robots son  “sorprendentemente parecidos a los discursos reales”.

Y es que son muy pocos –  poquísimos- los discursos políticos que alcanzan el nivel de históricos o memorables, el resto suelen ser textos que se repiten y /o se parecen mucho unos a otros. Así lo pone de manifiesto, los resultados obtenidos por el  susodicho algoritmo. Tanto se parecen, vienen a decir, que pueden ser escritos por un robot y dan el pego.

El artículo no dice nada de si se han realizado experiencias similares fuera de EE.UU, pero el código-fuente del algoritmo “escribidor” está abierto, es decir, disponible para todo el mundo  (lo encuentran en www.github.com) por lo que no me extrañaría nada que ande ya por estos lares y en funcionamiento. Tendremos que estar pendiente. A  partir de ahora, cuando algún político suelte un discurso medianamente inteligente, habrá que preguntarse ¿será suyo o del algoritmo de Kassarnig?