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El empoderamiento nocivo

¿Está siendo de verdad efectiva la Ley de Violencia de Género?

 

Decía un tal Aristóteles que en el justo medio se encuentra la virtud. Algo tan evidente y congruente, que nuestra propia especie debería llevar ya incorporado en el ADN. De las tantas virtudes que nuestro código genético alberga, ésta debería ser innata, lo que ocurre es que al parecer, el factor que más prima es su opuesto, el extremismo, el impulso de polarización.

Imaginemos por un momento que nuestra lengua se dividiese en dos, una querría beber algo frío y la otra se moriría por un buen sorbo de caldo bien caliente. Al final, nuestra boca sería un humedecido entorno caótico en el que ninguna de las dos partes o “lenguas enfrentadas”, saborearía con auténtico placer la totalidad, porque aunque en el mejor de los casos una gran parte disfrutase, la otra mitad de papilas gustativas estarían siendo seriamente perjudicadas.

Así somos, siempre buscando dividir o manipular para generar división. De tremenda actualidad y en máxima plenitud del debate político en nuestro país, está la cuestión sobre la aclamada por muchos, Ley de Violencia de Género. Lo cierto es que una Ley que vele por la integridad, dignidad y seguridad de la mujer, es mas que loable, aquí el único pero que podríamos expresar, sería, ¿qué ocurre con la presunción de inocencia de la otra parte? Y este hecho no es baladí, pues en cierto modo, se está vulnerando seriamente un Principio Constitucional. ¿Es realmente dicha Ley una medida que ataca la raíz del problema? ¿Se está consiguiendo encontrar el punto de apalancamiento decisivo para invertir la dinámica? Bueno, las cifras están ahí, en concreto las que he extraído del INE han sido:

 

Tasa de Violencia de Género (Año 2016, sentencias en firme)

 

Hombres – 3.325 / 22.843.610 (2016) = 0,00014555       Tasa x1.000.000 = 146 casos por cada millón de hombres

Mujeres –   2.291 / 23.713.398  (2016) = 0,000096612       Tasa x 1.000.000 = 97 por cada millón de mujeres

 

 

Año 2012 Violencia de Género

 

Hombres – 4.091

 

Mujeres – 1.309

Fuente INE

 

A tenor de los datos, queda patente que sí se ha producido una reducción significativa si comparamos las cifras de ambos años. Recordemos que estamos hablando de sentencias condenatorias en firme. Los datos son incontestables, mueren muchas más mujeres a manos de hombres que viceversa. Es muy lógico que debamos  preocuparnos de intentar implementar medidas que reduzcan a la mínima expresión tal nivel de infamia.

Ahora volvamos al hilo conductor del artículo, ¿está siendo de verdad efectiva la Ley de Violencia de Género? La efectividad se contrasta atendiendo a los datos reales y éstos no son para nada halagüeños si los analizamos en términos generales. Porque la violencia no para de crecer. ¿Es posible que dicha Ley, lejos de generar un beneficio esté incubando efectos nocivos y no deseados que se manifestarán en el medio y largo plazo y que estarán estrechamente vinculados al RESENTIMIENTO generado por el propio vacío que genera la Ley a la hora de sacrificar la virtud de la imparcialidad?

En el justo medio está la virtud. Nunca, bajo ningún concepto se puede dejar desprotegida a una parte, en favor de otra. Cada ser humano es una realidad única y distinta y lo que sí debemos tener muy en cuenta, es que la presunción de inocencia es un Derecho Constitucional y ninguna Ley está por encima de la Constitución. Creo que verdaderamente se debería poner el mayor talento, esfuerzo y despliegue de medios para de verdad buscar la equidad absoluta, en todos los parámetros, pero sobre todo, comenzar de una vez por todas a construir una sociedad fundamentada en los valores y no en divisiones o antítesis, “yo soy la buena y tú el malo o yo soy el bueno y tú la mala”. Ni las mujeres son unas santas ni los hombres somos “terroristas machistas”, término que dicho sea de paso, al menos a mí parecer, está utilizándose de forma atroz por burócratas políticos que no alcanzan el rango ni tan siquiera de tecnócratas. Porque también los políticos podrían modular el discurso y no estigmatizar a un género a costa de pretender ostentar el rol de “paladín por la causa” batiendo la capa y blandiendo la espada contra un enemigo que ni mucho menos representa a la inmensa mayoría del género masculino.

Los hombres, los de verdad, defendemos la igualdad sin distinción de género ni de raza, mucho menos de ideas. Que se valoren los méritos y que las personas sean valorados en función de sus cualidades, capacidades y valores. ¿Se han parado a pensar nuestros políticos que los criminales que asesinan a mujeres no son considerados como “hombres” por parte de nuestro propio género? Entonces por qué eso del “terrorismo machista” y el pseudo condenar y atacar la masculinidad de una mayoría que ama y respeta a las mujeres. El que por naturaleza, en situación de conflicto el hombre tiende hacia el escape violento, queda al igual que en otras facetas y a lo largo de la historia, perfectamente reflejado en las estadísticas de suicidios:

 

Suicidios Año 2015

 

Hombres – 2.680 / 22.890.383 (2015) = 0,0001707   Tasa x 1.000.000 = 171 hombres por cada millón

 

Mujeres – 922 / 23.733.999 (2015) = 0,000038847    Tasa x 1.000.000 = 39 mujeres por cada millón

 

Fuente INE

 

En este caso la relación es aplastante, se suicidan del orden de más del triple de hombres que mujeres. Creo que este dato, por sí sólo, demuestra perfectamente que el hombre en contraste a la mujer, expresa sus temores, miedos y frustraciones a través de la violencia física. Si fuésemos a las estadísticas de homicidios sería exactamente lo mismo. Ahí están los datos, difieren ambos sexos incluso en el modus operandi a la hora de matar. Y el género masculino, ya sea frente a otros hombres, mujeres, animales o propiedades, suele manifestar un componente de violencia innata de mayor grado.

Luego, ¿Por qué desde los medios y desde la política populista y demagoga se continua alimentando la división de géneros? ¿Cómo es posible que estén aplicando una política que podría estar generando el efecto contrario al deseado? ¿Por qué entonces ese miedo a lo desconocido? ¿Por qué no probar otros modelos y alternativas que además de blindar la protección de la mujer y garantizar su desempeño de pleno derecho y en igualdad de condiciones al de su homólogo masculino, lo haga sin vulnerar y exterminar el derecho a la presunción de inocencia de cualquier hombre inocente?

 

La política social debería orientarse a la integración, pero para conseguirlo hace falta adoptar una visión de totalidad, de conjunto, de considerar la violencia como lo que es, violencia sea del género e índole que sea.

 

Lamentablemente hace un año, experimenté la terrible amargura que me dejó la pérdida de una amiga increíblemente bondadosa, trabajadora, querida y respetada por todos. Un monstruo le arrebató la vida. Mi amiga tuvo el triste infortunio de ser la primera víctima en Andalucía en el año 2017. Ese criminal nos rompió el corazón a todos, un pueblo, a toda una provincia y ha dejado a una familia deambulando por el limbo de la penumbra perpetua, que dicho sea de paso, (daría para otro artículo y mucho más) es lo que ese saco de escombro merecería, cadena perpetua como mínimo.

¿Y en realidad la mató por ser mujer? En mi opinión lo hizo porque mi querida amiga, no deseaba corresponder las demandas afectivas de un sujeto que por otra parte, estaba en búsqueda y captura, con un historial delictivo propio de una galería de los horrores, sería muy conveniente y honesto por parte de todas las capas dirigentes, entonar aunque fuese entre susurros un sincero “mea culpa” y analizar con el mayor rigor del mundo, ¿cómo fue posible que un sujeto así, estuviese en libertad y continuando tranquilamente con su vida multidelictiva (maltrato a exparejas, robos, intimidación, agresiones, etc.)

Así que vamos por partes, la administración invierte cientos de miles de euros en asuntos relacionados con la violencia machista, sin embargo el asesino de nuestra paisana, estuvo en un hospital público del cual salió como “Pedro por su casa”. ¿Cómo es posible que en el momento en el que tuvo que dejar sus datos para ser atendido por autolesiones y por lo tanto, registrar sus datos de identificación, no existiese un protocolo de actuación para esta tipología de casos?, por desgracia, más comunes de lo que a priori pudiera parecer. Significa, que los baluartes contra el “terrorismo machista” no se habían dejado un sólo céntimo, ni la más mínima inversión en implementar un simple sistema de alarma hospitalaria, que estuviese basado en una mayor colaboración entre instituciones a través de herramientas tecnológicas, cuya finalidad fuese la de alertar en tiempo real mediante aviso cifrado al Cuerpo Nacional de Policia. Lo que aconteció después, fue el terror. El monstruo se fue directo desde su cómoda cama, cortesía de nuestro sistema sanitario, hacia la casa mi amiga.

¿Los asesinos matan a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres? ¿No cabría la posibilidad, que algunos de estos seres putrefactos lo hagan porque están vacíos existencialmente, porque su autoestima está bajo mínimos y porque de por sí, son extremadamente violentos y criminales?

¿Y si de verdad nos educasen desde muy pequeños en la auténtica IGUALDAD? ¿Y si se nos educase para construir o intentar experimentar la felicidad desde nuestro interior y jamás desde la dependencia hacia el otro, mucho menos de aquella de índole enfermiza? Porque ahí está el secreto, amar es hacerlo desde la individualidad y el respeto. Pero en esta sociedad que avanza por la senda de la insalubridad del espíritu, no se saber amar en esos términos.

A modo de conclusión diré, que jamás hay que tener miedo a reformular o plantear nuevas soluciones, más cuando éstas son integradoras y promueven la UNIÓN. Cuando se mima demasiado a una parte, sin tener en consideración que el problema que provoca dicho trato favorable esta conformado por múltiples y muy profundas variables, creo que se está haciendo un flaco favor a la convivencia verdadera, porque también podríamos continuar con estadísticas sobre violencia animal, vandalismo, etc. y en todas, la representatividad del hombre es mayor. De ahí, a hacer pagar a justos por pecadores, hay varias años luz de distancia.

 

 

Soy un firme partidario del empoderamiento femenino, todos tenemos esposa, novia, madre, hermanas, hijas…, la mayoría de los hombre deseamos convivir en el 50% de pleno derecho, pero esa mayoría de hombres queremos que dicho 50% se haga efectivo, en todos los niveles. He ahí la auténtica, igualdad. La igualdad del mérito y no del género. La igualdad de la solidaridad y no del egoísmo. Saben ustedes, hace unos años, más o menos por el año en el que se aprobó la Ley de Violencia de Género en España, en un país tan “paternalista y viril” como EEUU teníamos los siguientes datos:

 

  • El 43% de los norteamericanos con patrimonio mayor de 500.000$ son mujeres.

 

  • Porcentaje de las decisiones de compra tomadas o decisivamente influenciadas por las mujeres:

 

  • Muebles 94%
  • Vacaciones 92%
  • Vivienda 91%
  • Cuenta Bancaria (apertura de una nueva) 89%
  • Seguro de asistencia sanitaria 88%

 

Y ya saben, quién controla el dinero..Seamos pues justos, no utilicemos ciertos temas como estrategia política, porque a largo plazo el sistema puede generar consecuencias increíblemente desastrosas. Analicemos los datos desde diversos ángulos y sobre todo, ataquemos el problema de la violencia en general, pero desde una visión 360ª, como habría que haberlo hecho desde hace muchos años.

Estos datos son totalmente extrapolares a nuestro país, así que ahora me pregunto, ¿realmente la gran mayoría de los hombres somos “terroristas machistas”?

Hagamos un ejercicio de reflexión y digamos SÍ, al empoderamiento de la mujer, pero al mismo tiempo dejemos claro que NO, al de carácter nocivo.