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El jardín de los Finzi-Contini

El libro tercero de Giorgio Bassani forma parte de La novela de Ferrara, una obra maestra considerada la joya de la corona de los seis libros que componen la historia completa.

 

Estilo muy personal, tierno, doloroso y nostálgico cubierto de belleza. Es la semblanza de una rica familia judía de la alta sociedad que vive en la ciudad de Ferrara. Con la que nos deleita un narrador que no tiene nombre.

Es un verdadero maestro del poder expresivo que cuenta la historia en primera persona. Conduciendo al lector por el acontecer de las vidas de esta acaudalada familia judía y su reducido número de amistades.

Vida y fortuna que transcurre en esa espléndida mansión, situada en El jardín de los Finzi-Contini, mítico espacio como escenario principal.

Allí se deslizan sus apacibles vidas recluidas e impregnadas de ingenuidad, bajo la protección de sólidos muros.

Ni siquiera presintiendo que la terrible y sangrienta tragedia del siglo XX pudiera saltar tan sólida muralla y altura social donde habitan. Escapar de la realidad insistente del antisemitismo hasta las últimas consecuencias que recorre Europa.

 

 

El jardín de los Finzi-Contini es el libro tercero de La novela de Ferrara, el más espléndido

 

 

 

 

Una obra maestra perenne, de los seis libros que componen la historia completa. Sin disminuir la calidad literaria de ninguno de los otros. Ya que cada uno de ellos se encuentra en el lugar exacto de la narración y los personajes que la interpretan con total maestría.

Y en esos jardines con pista de tenis de tierra pisada incluida. Micól y su hermano Alberto, hijos de Finzi-Contini, sufren el acoso en que viven las familias de origen judío, en una ciudad de provincia como Ferrara que se encuentra dominada por el fascismo xenófobo.

Ante dichas circunstancias, la distinguida familia de los Finzi-Contini decide invitar a un grupo de los amigos expulsados del club de tenis de la ciudad a su hacienda, para que puedan celebrar sus partidas y campeonatos en la pista de tenis.

Y no lo hacen como un signo de protesta, pues su firme conciencia de poder de su clase, consideran ser suficiente para producir una falsa visión de la realidad trágica que viene sucediendo.

Entre ese grupo, asiste un joven judío, de clase media que llega a convertirse en protagonista de la bella historia de amor palpitante que llena toda la narración.

Ella no es otra angelical criatura que la encantadora Micól, que pese a la diferencia de clase social no desciende a esa otra que no le corresponde. Según los criterios sociales existentes. 

Lino Capolicchio y Dominique Sanda en un fotograma de la versión cinematográfica de “El jardín de los Finzi-Contini” dirigida por Vittorio De Sica.

Pero las pasiones del amor no tienen fronteras

 

Y entran en una exquisita vivencia en la que se envuelve la obra. Inmersa en unos valores humanos por encima de la sociedad. Como la política y los hechos diarios propios de una ciudad de provincia, que se van sucediendo.

La realidad de la historia los irá llevando a un destino menos idílico y ensoñador de adolescencia por encima de todo prejuicio. Sin percibir qué tipo de abismo tienen debajo de su pasión amorosa, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

 

En la que la suerte y las vidas de toda Italia mezcla la suerte de todos: individual y colectiva

 

Para el buen lector siempre existirá ese tiempo pasivo que requiere la calidad y el contenido de una obra literaria. En la que hallamos el arte de narrar, en esta conmovedora elegía escrita por Giorgio Bassani.

 

Extraordinaria obra -siempre de necesaria lectura- para quienes de verdad aman la calidad literaria de contenido

 

Paradójicamente ahora, cuando un remendado fascismo con ira esperpéntica, emerge de nuevo como fantasma y amenaza. No solamente a Europa, sino descaradamente es un portentoso altavoz desde la propia Casa Blanca. 

 

Traducción al español por Juan Antonio Méndez. Editorial Acantilado