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Esas manos, Pedro Sánchez…

Tú sigue escuchando a Federico, que te veo llenando tu casa de víveres.

-¡Ay, esas manos, Pedro Sánchez, que luego van al pan…!

_¿A qué tipo de pan, María del Carmen?

_A una andaluza, por ejemplo.

_Hija, que deje una mijita en paz a la Susi, que ya le ha metido al enemigo en casa… Y eso tiene miga… Tú sabes que yo de la Susi no soy, pero a mi Andalucía imparable que no la toque nadie.

_Mujer, tú preguntas y yo respondo.

_Pues que vayan las manos a un catalán.

_¡Qué poco me gusta a mí ese pan y sobre todo después de la revolución de octubre!

_Tú sigue escuchando a Federico, que te veo llenando tu casa de víveres.

_Y una cosa te voy a decir, qué feos son los presidentes catalanes. Son feos de lo que dijimos.

_Eso son los genes. Los gérmenes, que decía María del Sagrario.

 

_Yo no soy racista ni me gusta hablar malamente de nadie, tú ya me conoces, pero si feo era el Puigdemont, el Torra es un coco.

_Mujer, con la belleza no se come y tampoco van a hacer un “casting “para elegir president de la Generalitat.

 

_Generalmente no lo hacen, pero acuérdate de la del flequillo cortao a hachazos que se fue a Suiza y cambió su “luk”  al estilo de la Arrimadas de Ciudadanos.

_Siempre se ha dicho que los nacionalismos se curan viajando.

_ Será eso, porque de la muchacha ya no se dice esta boca es mía.

_Es que en la política hay mucha gente en danza. Todos los días detienen a unos pocos, los que presumían de un chaparrón de máster y sólo tienen las cuatro letras, los que obligan a dimitir, los que mueren…

_ Mira, al menos, tenemos un presidente vistoso, alto, que sabe inglés y que tiene unas manos…

_Ahora mismo lo que tiene es mucha mano.

_Desnuda.

_¡Jesús!

_Mujer, desnuda de exornos. Vamos, que no lleva ni el anillo de casado, ni un sellito, ni una pulserita. ¡Desnuda!

_Vamos, que la campaña electoral le está saliendo redonda…

_Redondo, Iván Redondo, así se llama el cerebro de las manos.

_Pues una cosa te voy a decir, que las manos son muy importantes.

_Sobre todo dónde las metas.

_Por eso nos las ha enseñado así, limpias de polvo y paja.

_¡Por Dios, niña!

_ Son unas manos que te están invitando a participar.

_¿En qué?

 

_Mujer, en su política de manos abiertas y tendidas.

_Demasiado abiertas y demasiado tendidas, niña.

_Yo, mientras no las meta donde no debe, el tío tiene unas pedazos manos.

 

_¿Tú no lo ves como a un dios, niña?

_Mujer, yo lo veo como a un queso.

_Niña, yo te lo digo porque con las manos así abiertas de par en par es como si nos dijera estos son mis poderes.

_Puede ser, niña, porque a mí me recuerda a aquello de: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

_Pero eso lo dijo Jesucristo cuando estaba en la cruz…

_Hija, pues por eso me lo recuerda…