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Investir o no investir: esa es la cuestión

Entregar a Podemos una llave del Gobierno de España sería un error monumental

Pedro Pitarch
Pedro Pitarch

En la quinta semana tras el 20-D, finalizada la ronda de audiencia del Jefe del Estado con los representantes de ¡15! partidos políticos, para poder hacerse mejor idea sobre cómo está el cotarro político, todavía no hay propuesta de candidato a formar gobierno. Don Mariano Rajoy, el candidato del PP, partido más votado el 20-D, ha declinado provisionalmente formar Gobierno. Después de esa ronda, no hay conclusión sino más confusión. El Rey —según se ha anunciado— iniciará la semana que viene una nueva ronda de audiencias a los líderes políticos, antes de hacer una propuesta formal de investidura. Pero el asunto no está nada claro, porque el Rey bien podría haber propuesto directamente a don Pedro Sánchez, el candidato del PSOE, segundo partido por número de votos el 20-D. ¿Por qué no lo ha hecho así el Monarca? Dicen los escolásticos que “no hay efecto sin causa”. Más adelante veremos la razón. En todo caso, don Mariano ha hecho una jugada bien astuta pasándole la pelota, la “carga de la prueba” a don Pedro. Y, en ese sutil juego, este último podría achicharrarse.   

[blockquote style=”1″]Pablo Iglesias después de la audiencia real de hoy, proponiendo un Gobierno presidido por el señor Sánchez, con él mismo como vicepresidente, ha sido una gratuita humillación hacia el PSOE, así como una flagrante muestra de filibusterismo político.[/blockquote]

A pesar del paso al lado —que no atrás— del señor Rajoy, sigo creyendo que el horizonte de más largo recorrido y mejor calado político para los intereses generales, sería un Gobierno de amplia base parlamentaria de PP, PSOE y Ciudadanos. Admito que quizás no fuera posible materializar tal gabinete bajo la presidencia de don Mariano, quien genera un gran rechazo en las otras fuerzas políticas. Pero no es descartable esta posibilidad de Gobierno, presidido por otra figura del PP, o incluso por el propio Albert Rivera, u otra persona que concitase los necesarios apoyos para la investidura.

La posibilidad de un Gobierno presidido por don Pedro Sánchez es más peliaguda. Aunque, en principio, parece que éste podría concitar suficientes apoyos parlamentarios para ser investido presidente del gobierno, tiene un escollo de mucho fondo: la imprescindible alianza con Podemos, Izquierda Unida y nacionalistas/independentistas. O, en otros términos, llegaría a la cabeza de un Gobierno de alto precio y corto recorrido. En el actual escenario de rebeldía de facto del parlamento catalán, nadie sensato puede pensar seriamente montar un Ejecutivo con el apoyo y participación de independentistas. Tampoco es recomendable con Podemos, neo-comunismo de laboratorio, de declarada vocación pro-independentista y partido doctorado en el arte de la coalición con quien sea, según les convenga.

El golpe de efecto de don Pablo Iglesias después de la audiencia real de hoy, proponiendo un Gobierno presidido por el señor Sánchez, con él mismo como vicepresidente, ha sido una gratuita humillación hacia el PSOE, así como una flagrante muestra de filibusterismo político. Explicita la obsesión de don Pablo por modelar y participar con su grupo en un supuesto Gobierno de Pedro Sánchez. Este caballero no es fiable como muestra su permanente vaivén de posiciones y proposiciones. Consumado tramoyista y actor, posa e intenta hacernos creer que todo cuanto dice o hace con cara seria es razonable. En definitiva, entregar a don Pablo y su troupe una llave del Gobierno de España sería un error monumental. Error que el señor Sánchez, bien motu proprio, bien persuadido por los barones de su propio partido, no debería cometer. Aclararé que nada me importaría que Pedro Y Pablo se estrellasen en tal viaje, si no fuera porque en el autobús que conducirían iríamos de pasajeros los demás. Lo decía Gandhi: “Nunca hay que pactar con el error”.