Confidencial Andaluz

Los tiempos de Susana

Los tiempos de Susana
20:00 | 13 de marzo, 2017
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Pepe Torrente*

En eso de controlar los tiempos de la política de partido, Susana Díaz está demostrando que le ha cegado la soberbia. Ella, que creía tenerlo todo controlado dentro del PSOE, tal y como está acostumbrada a tenerlo en el reino progresí de Andalucía. Tampoco ha aprendido otra cosa desde que con 24 años empezara de concejala en Sevilla. Justo desde esa primera vez no se ha bajado del sueldo público, el que le garantiza el propio aparato. Ella es hija del aparato. Por él vive y con él convive. Cualquier frío exterior le es ajeno, pero es que Pedro y Patxi le han puesto el congelador de enfriar el susanismo en la misma puerta de San Telmo. Atrevidos ellos.

Susana Díaz ha  cogido la margarita y ha acelerado la poda de sus hojas con rabia incrustada de aparatchik. ¿Cómo es posible que le estén moviendo la silla, que la reten con tal descaro en su feudo andaluz, primero en Dos Hermanas y luego en Sevilla y Cádiz?, se pregunta. La ira la confunde.

 

¿Cómo es posible que le estén moviendo la silla, que la reten con tal descaro en su feudo andaluz, primero en Dos Hermanas y luego en Sevilla y Cádiz?

 

Había un sentido de la responsabilidad institucional que le decía que debía darle un NO es NO a dejar la presidencia de la Junta de Andalucía, a abrir el melón sucesorio que les puede costar un buen disgusto, socialista, abierto y amplio; pero hay también un reto de endogamia propia, esa que en su espejo mágico le dice constantemente con voz del gran Constantino Romero: Susana, tú eres la luz y la vida socialí. Sin ti no podemos seguir. Y claro, ahora no puede dejarlos solos, darles un par de pases toreros y arrinconarse, sin más, ahora que les han embargado toda aquiescencia de neutralidad. Susana, nos habíamos mojado por ti, no nos dejes solos. Y ha tenido que decidirse, acabar con el teatrillo previo del lento podar de sus margaritas.

Ha pasado de ser ella quien marcaba el paso a Pedro y a Patxi, a la Gestora y a sus gestores, la que hizo posible imponerse al mismísimo Secretario General saliente, quien impuso la mayoría para echar a Pedro de donde Pedro no quería ser echado, a verse tras él, tras la estela de Sí es Sí al socialismo podemita de Pedro, contra esa impronta tan venerada entre su militancia, pero siempre a contra mano, replicándole entre suspiros del alma suya. Ella, que ha sido siempre la guía y el norte de sus propios desvelos, la bien vista desde Cádiz hasta Alhama, desde Burgos a Colmenar Viejo, desde Beniaján a Almendralejo, tiene que arremangarse los vítores y las proclamas, y decirle a los militantes que el PSOE que gana es el de ella, con su vitola de “aparatosa”, hija pulcra del aparato más chic y  socialí.

 

Ha pasado de ser ella quien marcaba el paso a Pedro y a Patxi, a la Gestora y a sus gestores, la que hizo posible imponerse al mismísimo Secretario General saliente.

 

Sus tiempos, esas pausas que ella ha impuesto entre quienes la proclaman y vitorean, han decidido serle esquivos. Susana Díaz perdió el carril de la oportunidad cuando medró con el presunto “sí pero ahora no” aquel para dar el paso que hoy confirma, y que convirtió entonces en un “ya veremos”. Prefirió la publicidad gratuita de su indecisión a la firme convicción de su deseo. Fue en aquel momento decisivo de la polémica sobre la convocatoria o no de un congreso extraordinario cuando ella erró el disparo hacia su propio éxito. Allí debió retar a Pedro, tan marcado por la rabia como venía el madrileño por su cerrazón institucional e irresponsable. Entonces hubiera sido más comprendida Susana. Pero prefirió darle alas al viento de su indecisión, recargar ese áurea de imprescindible con el que ella le gusta se aclamada más que votada. Y hoy le han pillado de mano. Tendrá que trabajar, viajar, y reclamar el foco que ya no le alumbra a ella sola. Qué disgusto más grande para su espejito, verse ninguneado y ajeno al harén que cuida de la Susana ida, mucho más allí donde mañana estará, cuando ya, derrotada y sola, esté de vuelta de esa, su triste caída.

 

*Pepe Torrente es Funcionario, militante del PP de Granada y colaborador habitual en diversos medios.

@torrentepep

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