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Manolo Bordallo, osado e irreverente amor humano

La muerte de un amigo es un cruel peldaño de vivencias y recuerdos.

LA TARTAMUDEZ DE LA MUERTE.

 

Nuestro mortal destino se enuncia en cada despertar. Apenas somos conscientes de este hecho. Y, sin embargo, nos acompaña fielmente hasta el final de nuestros días. Pareciera que el eco de toda la humanidad resonara silenciosamente en la ausencia más cercana, más nuestra y sentida. Voces que arrastra el tiempo hasta el regazo protector de la memoria. “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”. Esta reflexión del poeta inglés John Donne que forma parte de su obra Devociones para ocasiones emergentes, publicada en 1624, contiene la profunda concepción del amor humano,en la que tres siglos más tarde incidirá Federico García Lorca con Poeta en Nueva York, “Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina, / quiero mi libertad, mi amor humano / en el rincón más oscuro de la brisa que nadie quiera. / ¡Mi amor humano!”. Y si bien el autor inglés consiente al influjo de la devoción religiosa y el autor andaluz se apega al polvo del camino, la concurrencia es fruto del asomo al abismo de nuestra conciencia.

 

MANOLO BORDALLO, INCONFORMISMO VALEROSO.

 

Manolo Bordallo

La muerte de un amigo es un cruel peldaño de vivencias y recuerdos. La sensación de indefensión y orfandad nos sienta en el rellano de la escalera. Esperamos inútilmente que la puerta que conocemos se entorne para traspasar el dintel y sentirnos seguros en el lar fraternal. La ensoñación de la pérdida y la bruma del dolor obran en consecuencia. No somos los mismos porque otro ser nos habita alma adentro. La trayectoria de Manolo Bordallo –colaborador de este periódico- se caracterizó por la instigación intelectual, la efervescencia popular, el ideario político y crítico de izquierda y la agitación cultural. Estos frentes le llevaron a transitar por múltiples iniciativas de transformación social, en las que dejó patente su inconformismo valeroso. El cáncer que padeció no supuso ninguna rémora en la práctica de la rebeldía asida a sus principios irreductibles. Su labor generosa, comprometida y vinculada siempre a la dignificación de la mujer ardía en su mano. El teatro fue una de sus grandes pasiones. Tuve el privilegio de compartir y trabajar codo con codo en uno de sus últimos proyectos, Poesía y cuento. Desacatos e irreverencias. Un recorrido por diversas voces contemporáneas de la literatura hispanoamericana. Sus innatas dotes escénicas insuflaban de especial relieve y personalidad los textos seleccionados.

 

Manolo Bordallo no concebía el mundo sin la esperanza como hecho contumaz. Frente a la despiadada enfermedad, mantuvo la alegría y el humor, compañeros inseparables de la serenidad y dignidad que traslució durante esta época aciaga.

 

Toñi Corona Aguilar, su esposa, se mantuvo con entereza y fue bastión inexpugnable de alivio y amor. La creación poética de John Donne es diapasón de su espíritu grácil e insurgente, “Muerte, deja el orgullo, aunque algunos te llamen / poderosa y terrible, pues nada de eso eres; / porque aquellos a quienes pensaste que derribabas / no mueren, pobres muertes, pues ni aún puedes matarme”. Para quienes lo amamos, su memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.

 

El último artículo de Manolo Bordallo en Confidencial Andaluz

 

El 23 de junio pasado, después de dos meses de alejamiento del ordenador por la maldita enfermedad, Manolo Bordallo se animó a escribir el que iba a ser su último articulo en Confidencial Andaluz.

Este era el encabezamiento de su último envío. Le echaremos de menos.

¡Podemos o barbarie!

 

 

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