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Perfidia

Señor Sánchez: los regalos se hacen con el patrimonio de uno y no con el de todos.

 

El comunicado conjunto del Gobierno de España y el gobierno autonómico de Cataluña, tras la reunión Sánchez-Torra, es tan corto como pérfido. De sus cuatro breves párrafos, los dos sustanciales dicen:

” Coinciden en la existencia de un conflicto sobre el futuro de Cataluña. A pesar de que mantienen diferencias notables sobre su origen, naturaleza o sus vías de resolución, comparten, por encima de todo, su apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana.

Por ello, y con el objetivo de garantizar una solución, deben seguir potenciándose los espacios de diálogo que permitan atender las necesidades de la sociedad y avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de Cataluña, en el marco de la seguridad jurídica”.

Cuando los medios están ahora hablando y hablando sobre ello. Cuando tanta perorata abona la confusión. Cuando la respuesta inmediata del independentismo en Cataluña es el colapso de autopistas, carreteras y calles, así como el acoso al consejo de ministros en Barcelona. Cuando ya no se puede tapar la deshonra a que el señor Sánchez está sometiendo al Gobierno de España que, supuestamente, debería representarnos a todos los españoles. Parece urgente y necesario atajar tanta desvergüenza.

 

Me temo que el presidente se confunde al creer que el Gobierno es el dueño de España. Así como que él, su jefe, puede hacer cesiones y concesiones.

 

Del primero de los párrafos, dejando a un lado la estúpida obviedad de que hay un conflicto de España en Cataluña, la expresión de una “propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana” olvida que, para progresar, tal propuesta también tendría que obtener una amplia mayoría en el conjunto de la sociedad española. En otras palabras, de referéndum exclusivamente catalán: nada de nada.

Del segundo párrafo, la referencia a “una respuesta democrática” en el marco de “la seguridad jurídica” esconde una nueva trampa. Porque ¿desde cuándo seguridad jurídica   es lo mismo que el cumplimiento de la ley? No hay más seguridad jurídica que la que procede del cumplimiento de la Constitución y las leyes. No sea que se pretenda apelar a “normas” internacionales, para referenciar esa pretendida seguridad jurídica.

No comulguemos con las ruedas de molino que nos ofrece el señor Sánchez (las de Torra van “de soi”). Me temo que el presidente se confunde al creer que el Gobierno es el dueño de España. Así como que él, su jefe, puede hacer cesiones, concesiones y regalos según le convenga. Pues no, señor Sánchez: los regalos se hacen con el patrimonio de uno y no con el de todos. Dicho y avisado queda.