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¿Por qué Cajamar justifica a Heredia y Viúdez? (y IX)

Resulta cuanto menos sorprendente que tras la publicación de las documentadas actividades económicas – al margen de Cajamar- de sus altos directivos, nadie haya dado explicaciones.

Los afectados por las informaciones, tras dejar sus cargos ejecutivos este año, han sido ‘promocionados’ al Consejo Rector.

 

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Miguel Angel Sánchez *

El exdirector General y hoy vicepresidente segundo del Consejo Rector, José Luis Heredia, cobró de un cliente por el mismo procedimiento que su número dos Bartolomé Viúdez. Cada uno recibió 1.232.070 euros por la venta 14.000 m2 de suelo yermo en Vera. Los pagó una sociedad del empresario Miguel Rifá, uno de los mayores deudores de la entidad que por aquellos tiempos, 2007, recibía abultados créditos.

La acaudalada operación, en la que cambiaron de manos 2,4 millones euros, forma parte del conjunto de actividades privadas que los de la Caja realizaron durante el boom inmobiliario, ligándose accionarialmente a empresas del sector clientes de Cajamar.

Uno y otro recibieron 38 pagarés -19 por barba- por valor de 2,4 millones de euros. El comprador, Inversiones Italán SL, mercantil en la que el empresario y significadísimo cliente de Cajamar Miguel Rifá era accionista por partida doble –a través de predios del Sureste SL y Sudafricana de Hoteles SA-, se comprometió a ingresar en cada cuenta de los dos notables directivos una primera cantidad de 300.000 euros –el 22 de marzo de 2007-, y a la entrega de otros 18 pagarés, cada uno por valor de 51.781 euros, que se fueron haciendo efectivos mes a mes entre el 25 de noviembre de 2007 y el 25 de febrero de 2009.

Es decir, tanto José Luis Heredia como Bartolomé Viúdez recibieron mensualmente 9.608.980,3 pesetas –cada uno- hasta alcanzar los 205 millones de pesetas –cada uno-. La cantidad exacta que percibieron conjuntamente ascendió a 2.464.140 euros (Cuatrocientos nueve millones, setecientos ochenta y seis mil cuatrocientas ochenta y dos pesetas).

 

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Finca rustica en Vera negociada a precios de la milla de oro del entorno.

 

Todo por una tierra yerma

 

Y todo en base al supuesto valor de una tierra yerma, rústica en su más puro significado, situada en Vera, que habían adquirido Heredia y Viúdez junto a la empresaria de Velez Rubio Petronila Sánchez, el jefe de zona de Cajamar y vecino de Antas Francisco Alonso y el empresario Diego Rodríguez Valero –otro que hizo un enorme pufo a la Caja-.

El terreno, a nombre de Vera Gestión del Patrimonio SL, no llegaba a las 4 Has., sin embargo los dos directivos recibieron una inusual oferta –por su abultada cuantía en relación al valor de mercado- por la venta de sus correspondientes 7.000 m2. La propiedad había sido adquirida a unos vecinos de Vera el 6 de febrero de 2004 por los de La Caja, a título particular, y sus tres socios. Entre los cinco pagaron 300.000 euros, a razón de 60.000 euros por cabeza.

Previo a la compra, Alberto Garrido, un empresario madrileño de la construcción que invirtió en la zona, recibió una curiosa llamada. Garrido era uno de los socios capitalistas de Gruinver-6 SL, seguramente la mercantil del ‘grupo DRV’ que representaba Diego Rodríguez Valero, el vecino y amigo ‘del Zona’ Francisco Alonso, que mayor actividad desarrolló durante el boom inmobiliario. Rodríguez Valero pidió a Garrido 300.000 euros, idéntica cantidad a la desembolsada por la compra de Vera Gestión del Patrimonio SL. El empresario confiesa a sus cercanos que nunca llegó a conocer el verdadero destino de su dinero. ¿Podrían acreditar los compradores la procedencia de los fondos con los que adquirieron Vera Gestión del Patrimonio?

 

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Actual Consejo Rector de Cajamar. A la derecha de la imagen, señalados con un punto rojo, los Sres Heredia y Viúdez quienes tras cesar en sus funciones ejecutivas fueron colocados en el CR. ¿Solo para que no perdiesen su estatus social?

 

El extraño silencio de Cajamar

 

Con estos antecedentes y otros muchos publicados por ACTUALIDAD ALMANZORA, resulta difícil explicar el silencio de Cajamar. Un mutismo que sus propios estatutos censuran, pues obligan al Consejo Rector a salir al paso de cualquier tipo de información que ponga en entredicho el comportamientos de los consejeros y directivos de la entidad.

Así las cosas, el 27 de abril último, tras 10 meses de informaciones alarmantes sobre las incursiones en el mundo empresarial de José Luis Heredia, Bartolomé Viúdez y el Zona Alonso, el Consejo Rector era renovado. Juan de la Cruz Cárdenas abandonaba voluntariamente la presidencia del Consejo Rector bajo el insólito argumento de “facilitar el diálogo con otras cajas”, pasando a desempeñar la máxima responsabilidad de Cajamar Eduardo Baamonde.

El aterrizaje de Baamonde llevaba aparejado la destitución, dimisión, caída o cese voluntario –no se ha aclarado- de José Luis Heredia y Bartolomé Viúdez como director y subdirector General, respectivamente, pero todo apunta a que su salida formaba parte de un pacto. ¿De qué otra forma se puede entender que con tales historiales el primero pasara a ocupar la Vicepresidencia Segunda del Consejo Rector y el segundo una de las seis Vocalías?

La ausencia de explicaciones invita a pensar que el nuevo presidente, Eduardo Baamonde, bien por imposición, bien por decisión propia, incorporó a Heredia y Viúdez al Consejo Rector para salvaguardar sus imágenes públicas. Se les apartó de las labores ejecutivas, donde habían decidido la concesión de créditos a empresas vinculadas a ellos, y se les manda a esa especie de Sanedrín llamado Consejo Rector, el máximo órgano de la entidad, dando apariencia de ascenso.

 

Juan de la Cruz se marchó en silencio

 

Por otro lado, el presidente saliente, Juan de la Cruz Cárdenas, no estimó oportuno aclarar a sus 1,4 millones de cooperativistas y a los 4 millones de clientes si las actividades privadas ligadas a la construcción de sus hombres de confianza eran compatibles con los estatutos y el código ético de Cajamar.

Dicho de otra forma, el mutismo de Cajamar pasma hasta al más despistado de los observadores, por cuanto Heredia y Viúdez se enriquecieron con sus negocios privados formando parte de sociedades ligadas al ladrillo, al tiempo que esas mismas empresas recibían cuantiosos préstamos que aprobaban los dos directivos que, de forma reiterada, más tarde no se devolvían en su totalidad. En el mejor de los casos retornaban en términos de activos tóxicos -terrenos e inmuebles devaluados-.

La novedad que hoy traemos a estas páginas son los pagarés recibidos por José Luis Heredia, a los que sumamos los ya publicados que ingresó Bartolomé Viúdez.

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Documentos de pago a Heredia y Viúdez. Son parte de la abundante documentación que se ha manejado para esta investigación periodística. De hecho ni la entidad Cajamar ni los directivos aludidos en estas informaciones han replicado, matizado o desmentido las informaciones publicadas en estos meses. Tampoco han respondido a los requerimientos periodísticos en demanda de alguna explicación a estos negocios hechos por gente de la Caja y al amparo de la Caja.

 

 

En este enlace de  Confidencial Andaluz hallarán la totalidad de los reportajes de Actualidad Almanzora publicados sobre las actividades de un núcleo importante de directivos de Cajamar.

 

 

Miguel Angel Sánchez es periodista y editor de Actualidad Almanzora. Esta serie de reportajes de investigación que hemos reproducido en las últimas nueve semanas fueron previamente publicados por A.A. entre julio de 2015 y agosto de 2016.