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Puente sobre aguas turbulentas

Benito Fdez 2
Benito Fernández*

Me lo comentaba hace unos días un socialista de los llamados “pata negra” que ahora ve los toros desde la barrera. “Desengáñate, Benito, me decía, el mayor defensor en estos momentos de que Susana Díaz gane las primarias del PSOE no es ni Felipe González ni José Luis Rodríguez Zapatero, ni siquiera su fiel peón en la Gestora, Mario Jiménez, su mayor adalid es el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno. Moreno está loco porque Susana se vaya por fin a Madrid y deje aquí a Jiménez Barrios o a cualquier otro u otra como presidente y futuro candidato. Sería la única posibilidad que tiene el PP de afrontar con ciertas garantías unas elecciones atonómicas que, de seguir las cosas como están, es posible que se adelanten un año”. No le falta razón a mi interlocutor cuya fiel militancia socialista no le ha impedido nunca estar también “al loro” de lo que ocurre en los entresijos del principal partido de la oposición con cuyos dirigentes ha tenido siempre buena relación.

 

su mayor adalid es el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno. Moreno está loco porque Susana se vaya por fin a Madrid y deje aquí a Jiménez Barrios”

 

 

Y es que a Moreno, por más apoyos que tenga en Génova, se le nota demasiado su incomodidad para ejercer el puesto de lider de un partido, el PP, que se nota agotado en Andalucía. Resulta curioso comprobar cómo la mitad de las provincias, comenzando por la capital, Sevilla, han propuesto y sacado adelante candidaturas no oficialistas que curiosamente se autoproclamaban como “renovadoras” pese a que, en algún caso, estaban propiciadas por el que ha sido desde hace treinta años el gran muñidor del PP andaluz y el único que ha conseguido derrotar al PSOE en esta comunidad, su nombre ya se lo imaginan, Javier Arenas. Como me comentaba alguien en plena Feria, “manda huevos que Arenas sea ahora quien lidere la renovación…”

 

Con Moreno tengo un problema. Por más que lo intento no acaba de convencerme. Quienes lo conocen afirman que es un gran político, moderno,  dialogante y serio, que gana mucho en las distancias cortas y está abierto a cualquier propuesta razonable. No lo pongo en duda, pero me da la impresión que al presidente del PP-A le ocurre lo mismo que a su dilecto jefe, Mariano Rajoy, que se pone demasiado de perfil, que no afronta los problemas, no les planta cara ejerciendo su autoridad y que espera que éstos se solucionen por sí mismos sin tener que mojarse demasiado. Y algunas veces esta estrategia de hacer la esfinge suele provocar nefastos resultados.

 

Como me comentaba alguien en plena Feria, “manda huevos que Arenas sea ahora quien lidere la renovación…”

 

 

Con todo lo que de verdad nos debe preocupar en estos momentos a los andaluces (y por ende a todos los españoles) es la paulatina pérdida de apoyos que está sufriendo la candidatura de Susana Díaz en las últimas semanas. Con un discurso agresivo y sin cortarse un pelo en su ataque a su principal oponente, Pedro Sánchez está consiguiendo lo que hace unos meses parecía una utopía, lograr que buena parte de los militantes socialistas opten por la ruptura y la demagogia frente el “buen rollito” y las moderadas y bienintencionadas formas prounitarias de Susana. Unas formas que no arrastran a una militancia bastante encabronada.

 

En circunstancias normales, contando con los apoyos orgánicos y la fuerza del aparato, la presidenta andaluza se habría llevado de calle esta votación del día 21, pero la militancia socialista lleva más de medio año inmersa en un enfrentamiento visceral que ha partido al partido por la mitad y, a estas alturas de la película son muchos los que quieren sangre y venganza por la humillación a la que ha sido sometido el PSOE por el PP en las cuatro últimas citas con las urnas. Por eso la postura del “no es no”, de la “nación de naciones” y de un socialismo de izquierdas más cercano a Podemos defendida por Sánchez continúa marcando un enfrentamiento a muerte en el que los heridos, que van a ser muchos, van a quedar laminados.

 

Es posible que esta semana que queda, tras el debate, nos muestre una Susana mucho más agresiva tratando de recuperar el terreno perdido. No sé si sus asesores,que hasta ahora habían medido  perfectamente los tiempos y las intervenciones públicas de Susana, van a cambiar radicalmente el discurso. Más les vale encontrar soluciones pronto antes de que Sánchez consiga llevarse el gato al agua y llevar al partido socialista, y de camino a la sociedad española, a un callejón sin salida preludio de lo ocurrido en Grecia, Italia o Francia. La solución final tendrá que esperar todavía algo más de una semana. Corren aguas turbulentas bajo los pies de los dos principales partidos de nuestra democracia y alguien tendrá que hacer el papel de puente. Después, ¡que Dios nos coja confesaos!

 

*Benito Fernández es Periodista.

@maxurgavo