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Sánchez contra Sánchez

Pedro Sánchez quiere ser Presidente, aunque sea solo una temporada.

“Repito, un gobierno del Partido Socialista”. Pedro Sánchez, poseído por el espíritu del escorpión, ha pedido al Congreso de los Diputados que le entregue el Gobierno de la nación, sine die, porque se ha decidido a enderezar el rumbo del país y poner las cosas en orden antes de consultar al pueblo. El líder socialista aspira a formar un Gobierno transitorio que convocará elecciones “cuanto antes”, pero sólo “después de regenerar la vida democrática y atender las urgencias sociales”. Emulando al Sánchez que auto erigió en caudillo de masas tras verse obligado a dimitir como secretario general del PSOE en octubre de 2016, el renacido Sánchez reclama apoyo privativo, esta vez de las mismísimas Cortes Españolas, para cesar a Mariano Rajoy y ponerse al frente de España sin pasar por las urnas, decidiendo él mismo el mejor momento de disolver Las Cortes.

 

¿Quién asesora a Pedro Sánchez?

 

Fuentes de la propia dirección del PSOE han admitido este viernes que se ha registrado la moción de censura a primera hora de la mañana para impedir que Mariano Rajoy pudiera implementar un plan de fuga y convocar elecciones anticipadas. El secretario general del PSOE que prometió y reglamentó que la voz de la militancia sería siempre la que dicte las grades decisiones, acaba de abortar por su cuenta y riesgo, sin consultar siquiera  a su propia Comisión Ejecutiva, la posibilidad de que los electores elijan unas nuevas Cortes Generales sin haber pasado antes por La Moncloa. Pedro Sánchez quiere ser Presidente.

 

 

 Elecciones sí, pero antes Pedro quiere ser Presidente del Gobierno. Pedro Sánchez es el único político que tropieza una y otra vez con la misma piedra, Pedro Sánchez.
Con o sin darse cuenta, quién sabe, Pedro Sánchez se ha situado de nuevo en los últimos días de septiembre de 2016. Entonces pidió al Comité Federal del PSOE un congreso exprés que le confirmara como líder del partido antes de afrontar el futuro de España. Esquivó consultar a la militancia socialista si los diputados debían abstenerse o no en la investidura de Mariano Rajoy, y tensionó al límite el calendario constitucional, tras dos severas derrotas electorales y sólo para intentar subir por segunda vez al estrado del Hemiciclo y proponerse como Presidente del Gobierno.

Un camino que pasaba indefectiblemente -para todo el mundo menos para el victorioso pedrismo- por una nueva humillación para el debilitado PSOE de 84 diputados en el Congreso, pues no hubiese logrado ser investido. Era ir de cabeza a terceras elecciones tras dejarse, bajo su liderazgo, veinticinco cinco escaños en el tránsito de las dos anteriores. El capricho de Sánchez no contó con el apoyo del Comité Federal. El resto es la épica historia reciente del nuevo PSOE.

 

Sánchez está en un déjà vu, y ha trasladado las mismas condiciones al Congreso de los Diputados.

 

Elecciones sí, pero antes Pedro quiere ser Presidente del Gobierno. Pedro Sánchez es el único político que tropieza una y otra vez con la misma piedra, Pedro Sánchez.

Quién sabe, nada es imposible: él lo sabe. En esta extraña España pos crisis y pos 15M, puede que Pedro Sánchez logre la proeza de ser el ex presidente más joven de la historia de España tras pasar de La Moncloa al Consejo de Estado en menos de 2 meses. Pedro Sánchez, ego sin fondo, sabe que las urnas no le van a hacer Presidente del Gobierno. Pero Pedro Sánchez quiere ser Presidente.

Sólo cabe esperar que la rana socialista, un anfibio político que ha resistido más de 130 años, sea capaz de reponerse, contradiciendo la moraleja de Esopo, del enésimo aguijonazo del joven artrópodo que lleva sobre la chepa.