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Un libro recoge la obra inédita del sevillano Infantes Florido, miembro de la Generación del 27

Francisco Infantes Florido fue el autor de la letra de la copla “La hija de Don Juan Alba”, que previamente tuvo una versión “picante”

Todo empieza en Almadén de la Plata, donde nace en 1906 Francisco Infantes Florido. Niño inquieto y avispado, creativo y con talento, pronto se le quedará pequeño el pueblo minero sevillano.  Pero allí comienza a empaparse de la carga social que llevará como estandarte su obra. Su bagaje intelectual se ciñe a la asistencia a la escuela de la perra gorda, cantidad que debía abonar a diario al matrimonio de maestros que la regentaba, pero también a  la lectura de los clásicos griegos y de los escritores rusos. Lector pertinaz y reflexivo, empieza a construir con estos mimbres su carrera como escritor; carrera que se vería truncada, como tantas otras ilusiones de los españoles, con el estallido de la Guerra Civil.

Como colofón a la presentación de “Jirones de toda una vida” el próximo miércoles a las 19:30 horas, en la Fundación  Cajasol, intervendrán Daniel Navarro, “Niño de Pura”, a la guitarra y Pura Navarro, “Pura de Pura”, al cante.

“Jirones de toda una vida no es precisamente un homenaje a mi padre, sino a todos aquellos cuya obra no verán nunca la luz. Es la voz de los que siguen en silencio”, dice Carlos Infantes, prestigioso cirujano cardiovascular y alma mater de un proyecto que por fin se ha hecho realidad. Durante mucho tiempo, su padre fue dictándole a Amparo, la secretaria de toda la vida del doctor Infantes, poemas, romances, prosa lírica, las letras de distintos palos flamencos…Toda esa ingente producción se vino a sumar al contenido de una maleta, que viene a ser una metáfora de todos aquellos escritos que viajaron a ninguna parte.

En el caso de Francisco Infantes Florido llegaron a buen puerto gracias a la constancia de su hijo y al entusiasmo de José Luis López, coordinador de la edición,  producida por Páginas del Sur S.L. “Jirones de toda una vida” está muy bien estructurado. Se recogen en distintos capítulos el cante flamenco, la prosa lírica, los romances, los cuentos y recuerdos de la niñez del autor, los versos, las canciones y nanas y los personajes populares del siglo XX, como  Antoñito “Procesiones”, La Caoba o Vicente “El del canasto”, a los que el  escritor dedicó una semblanza. Además se acompaña de numerosas fotografías del autor, de su familia, y de aquellos a los que dedicó algunos de sus escritos, como Federico García Lorca o Manuel Torre, un grande del flamenco.

 

Una tienda en San Eloy

 

“Cuando mi padre vuelve de hacer la mili en Ceuta, deja de ser ese muchacho que cantaba sus propias canciones con las rondallas del pueblo. En Ceuta conoce a gente influyente con la que conservó la amistad toda la vida. Uno de ellos era un hijo del duque del infantado, además de moros notables, con los que mantuvo una constante relación”.

“Entonces se viene a Sevilla y con su hermano mayor, Antonio,- continúa Carlos Infantes- montan, en la calle San Eloy, frente al hotel Majestic, un punto de venta de productos del cerdo, que traían del pueblo, de los negocios familiares. Los dos trabajaron para costear los estudios a sus otros tres hermanos, mientras que Amelia, la única hembra de la familia Infantes Florido, se dedicó a cuidar de todos y a sacarlos adelante. Claro que los estudiantes también ayudaban. Mi tío José Antonio, el benjamín, repartía por el barrio, con una carretilla, los productos de la tienda; o sea, fue un adelantado de las “Telepizza”.

Fue precisamente en la trastienda de aquel local donde, además de jolgorio y regocijo, se forjó la carrera de escritor de Francisco,  así como la creación de la revista “Nueva Poesía”, que cierra en mayo de 1936 con un número especial, en el que se homenajeaba a Bécquer en su centenario.

Imagen del matrimonio entre Concepción Alcón Camacho y Francisco Infantes Florido.

 

Antonio Machado

 

En una ocasión, un señor mayor que estaba al lado metió baza e hizo lo propio con las suyas. Aquél señor mayor era Antonio Machado”.
“Mi padre pertenecía a la Generación del 27, en un momento en que los ambientes literarios abundaban, así como los piques entre escritores. “Nueva Poesía” coincidió con “Caballo Verde para la poesía”, de Pablo Neruda o con la que dirigía el poeta Ramón Sijé.  Recuerdo una anécdota que mi padre me contaba con frecuencia. Los jóvenes, en vez de hacer botellonas como ahora, se sentaban en los bancos del Alcázar a recitar poesías. En una ocasión, un señor mayor que estaba al lado metió baza e hizo lo propio con las suyas. Aquél señor mayor era Antonio Machado”.

Pero esa vida más o menos idílica se truncó con la llegada de la contienda civil. Francisco Infantes Florido, que en un principio fue filocomunista y luego liberal, se salvó de milagro de ser fusilado. Tenía 30 años y dos años después se casa con Concepción Alcón Camacho, quien tuvo que pasar por el trance de reconocer el cadáver de su hermano, a quien fusilaron los del bando del que luego sería su marido y con el que viviría en perfecta armonía, a pesar de las diferencias ideológicas.

Pero había otra guerra incruenta donde Francisco Infantes Florido echaba mano de todas sus armas. Sus letras para las coplas.  Muy poca gente sabe que es el autor de  “El gitano cariñoso” o la famosa La hija de don Juan Alba”, cantada en un principio por Gracia de Triana y después por Miguel de Molina y María Dolores Pradera. Pero mucha menos gente conoce que antes de esa versión “políticamente correcta” hubo otra “picantona”,  que “censuró” su hermano José Antonio, estudiante de Derecho por aquel entonces, pero con vocación de sacerdote. Con los años llegaría a ser obispo de Córdoba, carismático obispo de Córdoba. No obstante, con los derechos de autor de la copla, la “buena”, estudió Farmacia otro Infantes Florido, Carlos. La familia, según cuenta el doctor Infantes, sigue recibiendo, en menor cuantía, beneficios de “La hija de Don Juan Alba”.

 

Infantes Florido con su primogénito.

 

La versión ‘picantona’ de La hija de Don Juan Alba

 

Si tu puñetera hermana

Va a ver al cura todas las tardes (bis)

A decirle las mentiras

Y los pecados callarse,

Aunque tu madre se oponga

La niña irá a confesarse.

Y ya se ha comprado un velo

Para la cara taparse.

(Estribillo)

Y cuando sale de noche,

Sale de noche a confesarse,

Dentro de la sacristía la espera el cura

Que está que arde.

Dentro la sacristía

El cura espera, el cura espera,

Con un cirio, ¡madre mía!

Que tiene el pobre

¡Que vaya tela!

 

 

Francisco Infantes Florido fue un gran aficionado al cante Flamenco y al mundo de la tauromaquia.

 

 

Romances a los genios del toreo

En el libro también se recogen los romances que les escribió a los toreros Juan Belmonte,  Rafael El Gallo y Curro Romero, porque, además de los toros, le gustaban los genios. Y para los curiosos, en el buen sentido del término, otro tanguillo dedicado en esta ocasión a “El hijo de Don Juan Alba”, cargado, cómo no, de dobles sentidos.

Como colofón a la presentación de “Jirones de toda una vida” el próximo miércoles a las 19:30 horas, en la Fundación  Cajasol, intervendrán Daniel Navarro, “Niño de Pura”, a la guitarra y Pura Navarro, “Pura de Pura”, al cante.