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«Camino de vuelta a casa»

Tú decides que información es valiosa para ti, pero la pregunta es, ¿cómo contrastas dicha validez?

 

Tras una dura semana de trabajo, dos ovejas de vuelta a casa después de un soleado día de diversión en el parque de atracciones de la ciudad:

Jeremías: Vaya, ¡a quién tenemos aquí!, jejeje Eufragio: ¿Otra vez tú? No puede ser…¡por Dios que horror!

Jeremías: ¡Anda ya!, seguro que en el fondo te alegras de verme, ¡eh!, muy a tu pesar deberás reconocer que al menos te doy en qué pensar.

Eufragio: Demás, me haces pensar tanto que acabo con dolor de cabeza y encima otra vez sin mascarilla, ¡tú no tienes solución!.

Jeremías: Venga anda, si al final acabaremos siendo amigos y todo, ¿por cierto, tienes Facebook?.

Eufragio: Pues claro que tengo Facebook y Tik Tok, Instagram, Twitter, e incluso Tinder. Estoy bastante conectado la verdad, no es que pase todo el día enganchado al teléfono, pero sí que me gusta compartir información y de vez en cuando, subir algunas fotos de mis viajes o de mis encuentros con familiares y amigos. Aunque he de decir que cada vez menos, porque con esto del COVID-19, lo que más hago es pasar tiempo en casa.

Jeremías: ¡Ajá!, ahí está la clave, el “bicho” nos está empujando de forma acelerada hacia una evolución marcada por la socialización débil. La pandemia produce aislamiento, lo que unido al avance tecnológico que nos permite estar “conectados en la distancia” y poder abastecernos para seguir consumiendo sin parar aún permaneciendo recluidos, generará un nuevo tipo de sociedad, ¡ya verás!

Eufragio: A ver, yo no lo veo así, cuando pase la “nueva normalidad” todo volverá a ser como antes, podremos ir a conciertos, al cine, viajar y disfrutar de los bares con nuestros amigos, todo ello sin poner en riesgo nuestra propia salud o la de los demás. La tecnología es una herramienta que nos permite mejorar nuestra calidad de vida, para nada supone una amenaza a nuestra esencia como especie, todo lo contrario, la amplifica permitiéndonos socializar más y mejor al no estar sometidos a las barreras del tiempo y del espacio.

Jeremías: ¿Cuándo pase?, creo que no me he explicado bien, estamos en un punto disruptivo de la evolución humana, en el cual se está produciendo la siguiente paradoja: somos la generación más hiperconectada de la historia, y pese a todo seguimos siendo víctimas de la soledad, el vacío y todos los daños colaterales que el sentimiento de desarraigo lleva aparejados. A la vista están los datos estadísticos de adicciones, enfermedades mentales, suicidios, violencia y en general cientos de patologías o casuísticas, estrechamente vinculadas a un estilo de vida totalmente alejado de nuestra propia identidad natural.

Eufragio: A ver, yo no me siento para nada sólo, incluso en el confinamiento estuve permanentemente conectado con mis seres queridos. Las redes sociales me han ayudado mucho a la hora de conocer gente nueva, acceder a opiniones diversas y sobre todo, a estar informado de lo que sucede sin necesidad de ver la televisión.

Jeremías: No sé a lo qué denominas estar informado, pero para mí, el que las redes sociales y los buscadores como Google, utilicen sus potentes algoritmos para ofrecerte información a la medida de tus intereses, no es estar informado. Es como entrar en un bucle del cual es imposible salir, sin mencionar que todas estas herramientas tecnológicas están ideadas desde sus inicios para favorecer los planes de control mental y social de la población. De ahí que el flujo de noticias falsas y bulos sea constante, la desinformación provocada por la propia cantidad exacerbada de “información” procedente de fuentes dudosas e incluso elaborada con intenciones reprobables, es desorbitada.

Eufragio: Madre mía, ya estamos otra vez con las explicaciones sustentadas en “las teorías de la conspiración”. Vamos a ver muchacho, las herramientas están a nuestra disposición y de nosotros depende como efectuar su uso. En mi caso las utilizo para hacer contactos y mantenerlos, también me gusta mucho el funcionamiento del muro de Facebook, en el que suelo leer noticias de los principales periódicos y medios de comunicación nacionales e internacionales. Por otra parte utilizo Google para buscar información valiosa para mí. Sin mencionar que en Twitter sigo a todos los líderes y personalidades más influyentes de la actualidad, para estar siempre al día.

Jeremías: Exacto, tu decides que información es valiosa para ti, pero la pregunta es, ¿cómo contrastas dicha validez?, ¿recurres a fuentes oficiales fiables?, ¿sabes distinguir entre la información objetiva fundamentada en la lógica resultante de un análisis riguroso de datos, de aquella sesgada por la propia opinión de quién la produce?. ¿Y qué ocurre cuando buscas cualquier cosa en Google y te dispensa una lista de resultados, exactamente cuantos y del tipo que él considera?. Por otra parte, cualquier búsqueda que haces queda almacenada en su poderosa memoria de “dios que los sabe todo”. Básicamente, nuestras interacciones en todas y cada una de las redes sociales de las que formamos parte, unidas al rastro que dejamos en los buscadores que utilizamos, producen un perfil de datos de nuestra vida que queda a disposición de a saber quién y para qué fin.

Eufragio: ¡Válgame la Macarena!, si te pones en ese plan, es mejor que metas la cabeza bajo tierra como los avestruces, porque hoy día nuestra sociedad funciona en términos binarios. La tecnología está a nuestro servicio y no al contrario. A veces, sí que me llama la atención, sobre todo en Instagram, el fenómeno de los influencers y demás, sobre todo comprobando su enorme éxito. En mi caso, intento compartir contenidos bastante elaborados y creativos, aunque he de decir que suelen tener una acogida bastante pobre, un par de likes como mucho. En cambio, llega el chico o la chica guapa de turno, se hace una foto posando casi sin ropa y tiene miles de “likes”.

Jeremías: Claro, eso demuestra el elevado nivel de vacío que predomina en tales interacciones sociales. Las redes sociales están multiplicando el fenómeno del utilitarismo social, en tal marco, las personas se comportan como “objetos” y por lo tanto también son tratados como “objetos”. Comprometen su privacidad, exponiendo su intimidad y dignidad por obtener un simple puñado de likes de un séquito de salidos, que tan sólo los ven como un trozo de carne, creen erróneamente estar en la cresta de la ola, pero realmente lo que están demostrando es una necesidad irrefrenable de alimentar su ego a cualquier precio e indirectamente, evidencian un autoestima por los suelos. Porque no lo olvides, este tipo de socialización artificial lleva aparejado un reverso oscuro que tiene como centro de gravedad nuestro ego. De ahí que sean tan adictivas, nos pueden hacer sentir deseados, aceptados, envidiados, respetados, amados, etc., y aunque tales sentimientos sean efímeros, son susceptibles de ser reproducidos con cada nueva interacción, cada día a cada hora. Digamos que las redes sociales son al ego, lo que el tabaco al cerebro. Una publicación exitosa calma nuestra necesidad de admiración y aceptación, igual que un cigarro aporta la dosis de nicotina necesaria para calmar nuestra ansiedad.

Eufragio: Vaya, toda la razón, es cierto que parece no haber límites en nuestra sociedad por conseguir más reproducciones, likes o comentarios, gente que es capaz de cualquier cosa por hacerse un selfie o grabar un miserable vídeo para subirlo a la red, casos así se producen decenas de miles a diario. Pero todos esos comportamientos intrincan con lo que exponía antes, no existe herramienta mala en sí misma, sino malos usos y un acusado déficit o ausencia de ética en el individuo. Sigo pensando que la tecnología está para ayudarnos y que su evolución es paralela a la de nuestras necesidades, cada vez más sofisticadas y modeladas por el ritmo frenético del estilo de vida al que estamos sometidos.

Jeremías: Bueno, ambas se retroalimentan, nuestras necesidades son ampliadas por la evolución tecnológica y la propia progresión de la tecnología ayuda a cubrir tales necesidades. Es la pescadilla que se muerde la cola. Por cierto, ¿te has fijado que pocos jóvenes y niños había hoy en el parque?. Años atrás las colas para las atracciones eran interminables, en cambio fíjate, hoy he tenido la oportunidad de disfrutar de todo cuanto he querido y hacerlo casi sin esperar. El COVID ha impactado, claro está, pero también el hecho de estar ante una juventud volcada en las videoconsolas, tablets y smartphones, es como si todo el mundo prefiriese la realidad virtual que les ha sido impuesta, a la riqueza de sensaciones y experiencias que aporta la auténtica realidad, la del mundo físico. En fin,… decías que tenías Facebook, ¿no?, ¡pues te agrego! Seguiremos en contacto pues, si te parece claro, se avecinan tiempos difíciles.

Eufragio: Vale, aceptaré tu invitación, después de todo no eres tan insoportable. ¡Buen día!