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“Lluvia de esperanza”

¿Y si no quiero vacunarme?. ¿Y sí?, sencillamente reniego a ponerme una inyección de ¡dios sabe qué!

 

Avatares del destino, de vuelta a casa vuelven a coincidir, esta vez se une a la tertulia un pequeño invitado: 

 

Jeremías: Mis peores presagios se cumplen…

 

Eufragio: ¿Qué ocurre? 

 

Jeremías: ¿No lo sabes? ¡Llega la vacunación masiva de rebaño!. Fíjate, vas con tu hijo, los niños también. 

 

Eufragio: ¿Y? Es lo que esperamos, un establo seguro y libre de todos los bichos, ¿qué más podemos pedir?. ¿Verdad Gasparcito?

 

Gasparcito: Sí, papi, la vacuna para que podamos jugar como antes. 

 

Jeremías: Encantado Gasparcito. Tu padre y yo solemos conversar de vez en cuando. Entonces Eufragio, ¿y si no quiero vacunarme?. ¿Y sí?, sencillamente reniego a ponerme una inyección de ¡dios sabe qué!

 

Eufragio: Fácil, en ese momento renuncias a tu salvación y te expones, incluso en cierto modo expones a los demás…

 

Jeremías: ¿A los demás? ¿Acaso todo el rebaño vacunado presenta ya algún problema?. ¿Si estáis inmunizados?, ¿cuál es vuestro problema si yo no lo estoy? 

 

EufragioA ver Jeremías, eso ya es querer rizar el rizo, si hay una vacuna y deben administrarla a todo el rebaño, uno no puedo ir de “especialito” por la vida, ¿entiendes? Pones la pata y arreando, que el esquilao viene después. 

 

Jeremías: Pues me niego a ser una jodida oveja más, prefiero escapar del redil, intentar pensar por mí mismo, ser libre de elegir si quiero o no vacunarme. 

 

Eufragio: ¿Renuncias a todo?, ¿al confort y el amparo del bienestar de rebaño por tu insolente rebeldía?, ¿a los pastos y el pienso que nos suministran?. ¿A la seguridad o falsa sensación de la misma, que nos proporcionan los pastores frente a los ataques de lobos y otros peligros?

 

Jeremías: ¿A cambio de mi libertad?, sí, ¡renuncio!. 

 

Eufragio: ¡Jodido Jeremías! La verdad es que aunque te entiendo no llego a comprender un nivel tan extremo de intransigencia por tu parte, la situación poco a poco irá cercando el espacio de acción a los “términos medios”, la polarización será más y más acusada. O estás con el “rebaño”, siguiendo las pautas establecidas e impuestas para todas las ovejas; o sencillamente estás fuera. Y aunque en cierto modo es loable tu postura, si el nivel de congruencia con tus principios, valores y visión del mundo, es tan inamovible e idealista que te empuja a ser consecuente con todo aquello que predicas, acabarás irremediablemente desterrado”.

 

Jeremíastu lo ves como mi nivel extremo de intransigencia personal, ¿pero te has preguntado por el nivel de intransigencia de la contraparte?. Te lo explicaré con un ejemplo, si fumase tres paquetes de tabaco diarios en mi propia casa, aislado en un cuarto cerrado y aspirando el 100% del humo, ¿sufriría tu nariz, boca, laringe, pulmones, etc.?. No, ¿verdad?, me podrías esgrimir que si fumase en un lugar público en tu presencia si te afectaría, si compartiésemos un espacio cerrado también, en una aglomeración en la que ambos nos encontramos, etc., que duda cabe, además de la gran variabilidad de opiniones que alzan su voz contra otros efectos perniciosos, ya sean el mal olor del humo del tabaco, la suciedad y residuos generados, e incluso con la calculadora en la mano, los costes indirectos sobre el bolsillo de todos los contribuyentes. Pero, ¿que sucedería si existiese una cura milagrosa, una vacuna con una efectividad del 95% para neutralizar todos los males descritos, desde los posibles efectos adversos sobre la salud de los fumadores pasivos por inhalación de humo, hasta los relacionados con otras cuestiones más de higiene, como los olores, residuos, etc.? Es decir, ambos coincidimos en una parada de bus, me enciendo un cigarro, pero tu eres “inmune” tantos a los efectos sobre la salud como a los higiénicos (no olerá tu ropa, ni tendrá tu olfato que registrar dicho olor, por otra parte la ceniza y la colilla desaparecerán de la faz de la tierra), ¿de verdad te importaría que yo siguiese metiendo humo gris en mi caja torácica?. Estoy seguro que mi proceder sería totalmente indiferente a tus ojos, si acaso me considerarías con cierto desdén o menosprecio, pero para nada te sentirías amenazado por mi presencia. Ahora supongamos que en la parada de bus todos estáis vacunados e inmunizados con una probabilidad del 95% de seguridad, ¿de verdad os importa quién o no esté vacunado?. Porque ese 5% de probabilidad no cubierta deja la puerta abierta a tantas posibilidades y cursos de acción posibles, que sustentar cualquier razonamiento en ella, es como intentar matar una mosca a cañonazos. 

 

Eufragio: claro, pero es que seguramente no hablamos de unas pocas, hablamos de muchas ovejas que no querrían vacunarse …

 

Jeremías: ¿Y?. Vamos a ver, porque creo que seguimos con la lógica algo atascada. Si la  vacuna es tan efectiva para inmunizar como se presupone, lo será tanto con un 20% de la población vacunada, como con el 40% o 90%. Imagina un concierto de los Rolling Stones en el Bernabéu, lleno hasta la bandera, y entre toda la marea de público una sola persona vacunada. Además, los 81.043 asistentes restantes, disfrutan del recital musical cargados de antígenos covidianos hasta las orejas. La persona que está vacunada tiene un 95% de probabilidad de ser inmune, y fíjate qué cosa, he descrito un escenario extremo. A no ser qué …

 

Eufragio:  A no ser qué, ¿qué?

 

Jeremías: Que realmente no existe dicho nivel de confianza, o lo que es peor, que ni siquiera exista fiabilidad alguna. Si el virus se comporta como su congénere de la gripe, mutando en diferentes cepas, pues habrá, además de hacer coincidir la ya de por sí “dudosa eficacia” de cualquier tipo de dosis, en base al bajo nivel de confianza: tiene escasa representatividad estadística para poder extrapolar a la totalidad de la población, con la lotería probabilística de haber escogido la apropiada, es decir, de todas las cepas de COVID existentes, haberse inyectado la vacuna formulada a partir de la que resultaría más amenazante para nuestra salud en en ese periodo. En resumen, estarían introduciendo en tu organismo un “remedio” que no cumpliría ni de lejos, la misión para la cual “supuestamente” ha sido sintetizado. 

 

Gasparcito: ¡papi!, ¡papi!, ¡mira!, …¿qué está pasando?….¡en el cielo! ¡Están lloviendo jeringas!

 

Eufragio: ¡Aleluya hijo mio!, ¡aleluya!