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The Illusionist

¿Quién o quienes se están beneficiando de esta situación “Orwelliana”?

 

Este análisis, no tiene nada que añadir sobre las consecuencias sufridas por todos: el estrangulamiento de la libertad individual, el atentado contra la salud pública y el empobrecimiento acelerado de la mayor parte de la población, son efectos más que evidentes, incluso para el necio o el que no quiere ver, otra cosa sería profundizar en los motivos”, aunque de momento, no quiero desviarme del principal objetivo de mi disertación. Los perdedores por lo tanto están claramente identificados. Pero, ¿y qué hay de los ganadores?

 

¿Quién o quienes se están beneficiando de esta situación Orwelliana? Porque al final, si seguimos el rastro opaco del río revuelto, estaremos más cerca de conocer a los pescadores triunfantes. 

 

Para comenzar quiero exponer el marco lógico a través del cual desarrollaré mi exposición. Vivimos en economías de mercado con una alta exposición al petróleo y sus derivados, es decir, por el momento, seguimos siendo muy dependientes del oro negro” y si ya la economía como ciencia, se fundamenta en el estudio de la escasez y la elección”, no se puede obviar el papel tan importante que representa el petróleo como factor productivo supremo para mantener la rueda girando, siendo un recurso escaso y altamente apto para a través de la manipulación de su producción controlar los precios y por ende la cascada de dependencia e interrelaciones económicas. 

 

¿Habéis analizado por casualidad la evolución de los precios del barril de Brent (OPEP) desde 2019 a la actualidad? Digo OPEP porque también deberíamos tener en cuenta en este análisis el fracking”, que siendo sustitutivo del crudo OPEP, permite a las superpotencias sin miramiento alguno por el terrible impacto medioambiental que conlleva su extracción, dar una respuesta al control monopolístico de los países productores, China por ejemplo está haciendo echar chispas a los inyectores hidráulicos de su subsuelo. Aunque no es mi intención entrar en cuestiones altamente técnicas, sí que me conformo con accionar la palanca de pensar. Bueno, pues siendo claros, quien comprase barriles en marzo de 2020 y los vendiese, por ejemplo cinco meses después, se hizo de oro, literalmente. Lo de mover masas de dinero deuda en los mercados financieros provocando fallos de mercado”, quedará ya en ridículo cuando hablamos de los millones y millones de barriles con los que se puede especular a nivel de factor productivo tangible en industrias que se nutren del crudo y sus derivados o en las que dicho recurso representa una carga de costes variables bastante significativa, como podrían ser la farmacéutica o la alimentaria. No hablamos de cualquier cosa. 

 

En otro orden tenemos el comercio electrónico, que se ha multiplicado exponencialmente. Para mas datos, miren la cifra de volumen de negocio de Amazon, las suscripciones a plataformas de entretenimiento online, etc. Saben ustedes, ¿en qué invirtió Warren Buffet nada más estallar la pandemia? Tenía unos ahorrillos” por ahí guardados ($137.000 millones de dólares en liquidez), y la verdad es que el sector servicios: entretenimiento (audiovisual, cines, teatros, etc.), dejó y está dejando al descubierto unos chollos de órdago, imaginen por ejemplo, si una cadena de cines estaba endeudada antes del COVID, ¿en qué condiciones quedaría una vez las salas de cine cerradas a cal y canto mientras todo dios quedaba confinado en casa o con los aforos reducidos a la mínima expresión?,… mantel puesto y banquete calentito servido en la mesa. La mayoría cree que los tiburones se mueven tan sólo en la bolsa, pero es que, el dinero deuda encuentra su eco resplandeciente en el mercado de bienes tangibles y servicios, ahí es donde se produce la mordida a las “gangas”, ahí es donde unos pocos acumulan y drenan la auténtica riqueza. 

 

Todo esto sin mencionar la cantidad de oportunidades que se han abierto aparejadas a la irrupción en escena del bicho” y que sin duda, para quienes estuviesen situados en el lado favorable a la asimetría de información, les habrán supuesto pingües beneficios al estar parapetados para ocupar los tronos asociados a la multiplicidad de negocios resultantes.

 

Básicamente, el universo económico se ordena por este orden (teniendo en cuenta la capacidad y recursos para llevar a cabo el aprovechamiento de la oportunidad): 

 

1º Medalla de Oro : quienes provocan la tendencia o crean las reglas del juego. 

2º Medalla de Plata : quienes son capaces de cazar la tendencia o mejor se adaptan en estadios primarios a las reglas del juego cambiantes, o lo que en surf denominamos, remar la ola en el timing exacto. 

3º Medalla de Bronce : los seguidores tardíos de los segundos, todavía les quedan una pequeña porción del pastel. 

 

Tras el podio, tenemos a los agentes del mercado que llegan tarde, mal y nunca, pero a base de luchar y reinventarse consiguen meter la cabeza y hacerse con algunas migajas o nichos. 

 

Y para acabar como comencé esta breve reflexión, tenemos a los perdedores, las mayorías, las masas, etc., tienen muchos nombres y son los grandes beneficiarios de los perjuicios, pero sin enterarse de nada, sólo lo que les cuenta su amiga la caja tonta o las noticias manipuladas, fakes o bulos que leen en sus smartphones mientras van a su trabajo (el que lo tenga claro), en el que echan más horas que un reloj por cuatro duros, o lo que es lo mismo, el gran invento del capitalismo: la esclavitud mínimamente remunerada, que a diferencia de la practicada en las civilizaciones antiguas, alcanza el umbral suficiente de remuneración para mantener en unos mínimos aceptables la motivación del trabajador y que pueda cubrir el coste vital, pero al mismo tiempo no lo bastante como para permitirle vivir siendo libre, sin ataduras y sobre todo, que las preocupaciones no le dejen pensar con la clarividencia necesaria para darse cuenta del gran engaño.