The news is by your side.

Una charla amistosa

Prefiero tragarme mi propio dióxido de carbono a escuchar tu discurso ajeno a la realidad, porque la única verdad es que están muriendo personas.

 Una tarde cualquiera en la era de la nueva normalidad,  sentadas en un parque dos ovejas:

 

Jeremías: ¡Uau! Que bien sienta el aire puro, fresco y limpio.

 

Eufragio: ¿Sí? ¿Y de entre todos los bancos que hay en el parque tienes que venir a sentarte justo en éste?

 

Jeremías: ¡Uy perdone usted! “D. Me creo mejor que nadie”

 

Eufragio: No es que me crea ni mejor ni peor que nadie, pero al menos llevo mi mascarilla puesta y sé vivir en sociedad, no como otros, que se creen por encima del bien y del mal, poniendo en riesgo la salud colectiva con su negligencia patológica.

 

Jeremías: ¡Buaaah!, ya tenemos aquí a un “policía del COVID”, vaya tela como está la psicosis colectiva, ¡está en el punto máximo de ebullición!

 

Eufragio: ¿Perdona?, ¿psicosis?, ¿acaso no ves la tele y los datos de contagios de la segunda oleada?. ¿No lees los periódicos ni miras las noticias en internet?. Por lo que parece vives en un universo paralelo, yo seré un policía del COVID pero al menos no soy un negacionista – conspiranoico como otros.

 

Jeremías: Vaya, en una sola frase dos adjetivos calificativos acuñados por la élites para llevar a cabo el control de la población y desacreditar cualquier atisbo de juicio crítico en las masas. ¡Touché!

 

Eufragio: Pero bueno, ¿tú de donde sales?. Por culpa de incautos y descerebrados como tú estamos como estamos, seguro que eres partidario de las aglomeraciones, los conciertos, los botellones, las reuniones,… Y todo ello sin muestra de presencia de mascarilla alguna.

 

Jeremías: ¿Descerebrado yo?. Increíble, el mundo al revés y todo gracias a la excelente explotación del principio de la Heurística de la Disponibilidad que ejercen los medios de control de masas. Ya sin bromas, alguna vez te has preguntado, por ejemplo: ¿por qué un virus supuestamente tal letal tiene unas cifras tan desproporcionadamente elevadas de personas asintomáticas?. ¿Has leído algún estudio serio sobre la eficacia de los PCR?. Por ejemplo…

 

Eufragio: ¡Oh Dios mío!, ya si que me has echado, entonces según tú, ¿las UCIs se llenan por el amor al arte?, ¿las personas que han fallecido y los pacientes que incluso recuperados presentan graves secuelas para ti no existen?

 

Jeremías:  Ya estamos con la demagogia barata, pues claro que existen damnificados por el COVID, como lo existen y existirán por causa de la gripe A y la gripe común, entre otras afecciones y enfermedades. En este caso lo que ocurre es qué se está produciendo un atentado sistemático contra la libertad individual, llevada al extremo incluso de privar de oxígeno a la totalidad de la población. Niños, jóvenes y adultos sanos, que sin ser colectivos de riesgo, ni habiéndose demostrado de forma verosímil y con exactitud como se produce la forma de contagio, son desprovistos de sus derechos.

 

Eufragio: Pues claro que hay que tomar medidas impopulares para salvar vidas, la única forma de controlar la curva y velar por la salud de la población es reducir la cadena de contagios, ¿qué es lo que no entiendes?

 

Jeremías: ¿Qué es lo que no entiendo?. Verás, lo que no entiendo es que el segundo billonario a nivel mundial sea en la actualidad una autoridad global en epidemiología, además de un visionario superior a Nostradamus. Tampoco entiendo como esas medidas de las que hablas pueden ser tan dispares, mira, ayer mismo para consultar un par de libros en la Universidad, tuve que seguir un protocolo de una exigencia tal, que lo único que han conseguido es que no vuelva a pisarla. Lo curioso es que después salí a desayunar y comprobaba incrédulo, al trasluz de los rayos de sol mañaneros, como los perdigones de saliva salían de las bocas de unos rumbo directo a las caras de otros, comensales sentados amigablemente en grupos de 5 o 6 personas, cada uno de “su padre y de su madre”, compartiendo la mesa plácidamente sin mascarilla alguna. Tampoco entiendo como es posible que el virus se contagie por tocar un libro, pero en cambio el repartidor de Amazon pueda ir enterrado en paquetes y entregarlos libremente de casa en casa. ¿Me entiendes?. Porque puedo seguir hasta el infinito enumerando incoherencias de tal nivel, que si eres un poco avispado y no le has dado la espalda a la lógica y sus principios básicos, los cuales deberías haber adquirido cuando estudiabas filosofía básica, tú solito llegarías a comprender.

 

Eufragio: Eso es, ahora mismo tu saliva está saliendo de tu boca e invadiendo mi espacio vital. Como veo que no te vas a poner la mascarilla y encima estás despotricando faltando el respeto a las miles de víctimas y sus familias, aquí se queda usted en el banco, eso sí, si vengo otro día espero que los trabajadores municipales lo hayan desinfectado con cautela, porque escuchando tu discurso, a saber…

 

Jeremías: El único virus que podría contagiarte sería el del discernimiento, pero tranquilo, ni siquiera ese cogerás, eres presa fácil del miedo y de la manipulación. Sólo espero que esa cantidad de ansiedad que estás acumulando, tensión, estrés, …, llámalo como quieras, unida a la privación de oxígeno y la bajada de defensas que estarás experimentando, no suponga para ti una muerte lenta, aunque eso sí, más segura que por la del propio “virus”.

 

Eufragio: Tu no tienes por qué esperar nada de mí, salvo una cosa, mi total rechazo hacia tus postulados, para mí formas parte de un grupo de indeseables, que por suerte, jamás serán mayoría, porque si lo fuesen, toda nuestra civilización estaría en peligro. Tu falta de compromiso social es evidente y en ti se puede apreciar esa chulería y aire de superioridad que para nada comparto. Prefiero tragarme mi propio dióxido de carbono a escuchar tu discurso ajeno a la realidad, porque la única y auténtica verdad es que están muriendo personas y una mayoría de las que se recuperan están experimentando serias secuelas como las de perder el sentido del olfato o quedar tachados de los pulmones para siempre. Deberías pensar más en las familias que han perdido a un ser querido, en los hijos que se han quedado sin padre o en los padres que ya no volverán a ver a su hijo. Tú te vanaglorias porque hoy te ves fuerte y saludable, pero todo tiene su momento, aunque no deseo ni desearé jamás mal alguno a nadie, esa temeridad que manifiestas en tus palabras y actos es mala consejera de viaje, ya que al final hará que te expongas a ti mismo y a los tuyos. Y ahora me voy, porque la verdad sea dicha, no tengo la más mínima intención o curiosidad de escuchar tu réplica. Ha sido una charla animada, no lo discuto, pero a mi parecer muy poco constructiva . ¡Tenga usted un buen día!

 

Jeremías: Igualmente [……..]