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8ª Etapa, 12 de febrero de 2026: Antonio de Balerma

Adra recuerda el campo de refugiados y el bombardeo alemán de 1937 mientras la marcha honra a Antonio López y rescata historias de solidaridad y horror.

Antes que nada, corregir un gazapo grave que se me coló ayer. La compañera que nos da el desayuno de buñuelos con chocolate, en la Rápita, no se llama Carmen, sino Mercedes. Y también añadir un dato importante, José Díaz, el compañero que contó la historia de su padre de Badolatosa, que participó en la retirada de Málaga, como él decía, tiene 71 años.

Hoy hemos salido a caminar desde Adra, 214 personas, 110 hombres y 104 mujeres. En la marcha hemos tenido momentos de viento fuerte, pero mucho menos que ayer, que fue bastante duro bregar con el viento.

En la salida este de la ciudad, por lo que fue la antigua nacional 340, hemos visto como, los plátanos de sombra que delimitan la carretera, y que vieron las personas que huían en 1937, siguen allí. Son famosas las fotos que realizó Hazen Sise, compañero de Norman Bethune, en la que se ve, en medio de la carretera, un niño con una caña de azúcar al hombro mirando para atrás, o la de una niña que arrastra una muñeca. Nuestro compañero Juan Sarriá, ha explicado muy bien, ese episodio cerca de donde ocurrió y además ha hablado de los bombardeos que sufrieron las personas que huían, al pasar por Adra.

En Adra, se estableció el primer campo de refugiados para las personas que huían en la Desbandá, llegando la mayoría entre el 10 y el 11 de febrero. Parecía que el peligro había pasado y que ya podían descansar y continuar la huida con las fuerzas repuestas, sin embargo, el 13 de febrero de 1937, fueron atacados por la aviación alemana, dejando tras de sí decenas de fallecidos y centenares de heridos.

Se creó tal pánico, que el pueblo pensó que el bombardeo era el comienzo de una nueva ofensiva fascista por tierra, por lo que, volvieron a huir los que ya venían en la Desbandá y además casi todo el pueblo de Adra en la dirección de Almería. Cuando se comprobó que los bombardeos solo obedecían a la saña asesina de los fascistas y no a ninguna ofensiva, la gente del pueblo, volvieron a sus casas.
Mas adelante, a la llegada a Balerma, pedanía de el Ejido, nos esperaban familiares y amistades de Antonio López. Él, por primera vez, desde el inicio de 2017, no se presentó a la salida de la marcha el 6 de febrero de 2025 en Málaga. Poco después falleció. Era un compañero extraordinario. Antifascista hasta los tuétanos, era una persona muy afable, muy instruida, y muy cariñosa. Sabía todo de su pueblo, de su zona, de su comarca. Me explicó muchas cosas, entre ellas la historia del Ejido, la historia de Balerma. En una ocasión, en el acto central que se celebra en Salobreña, a mitad de la marcha, y en la que suelen participar representantes del Partido de la Izquierda Europea, se quedó con una bandera de ese partido (que es una coalición de partidos de izquierda de toda Europa, dentro del Parlamento Europeo). A partir de ese momento, siempre la ha llevado en todas las marchas anuales. Esa bandera la conserva su familia, y para la marcha de esta etapa que pasa por Balerma, nos la cede para que la llevemos en cabeza y recordemos así a nuestro compañero. En el acto, que se ha celebrado, han hablado 3 compañeros de la Asociación de la Desbandá, el periodista Juan Tortosa, natural de Almería, que ha comentado que conoció la marcha a través de Antonio, al que conocía desde niño, y quien fue el que le convenció para que asisitiera. Y Pepe Montes y José Antonio Berenguer, que han recordado anécdotas de Antonio López. Finalmente, ha tomado la palabras un concejal del PSOE, del Ejido, recordando, que Antonio López también fue concejal un tiempo y la lucha que llevó contra la derecha, por el bienestar de sus vecin@s.

Yo tuve la suerte de poder hablar mucho con él, ya que solía marchar siempre en primera fila. Una vez, me relató uno de los episodios de la Desbandá a su paso por Balerma. Una mujer llamada la “Cripta”, cuyo hijo, Jesús el de la Cripta, aún vive, cuando la gente de la Desbandá pasó huyendo por Balerma, acogió en su casa, a una familia que iba con 6 hijos. En principio se trataba de un alojamiento provisional, pero al final, no estuvieron dos o tres días, sino un año entero. Lógicamente, la familia malagueña estuvo agradecida toda la vida, creándose fuertes vínculos de amistad entre las dos familias, posteriores a la guerra; la Cripta, que en realidad se llamaba Rosalía, era una mujer inmensa, enorme, de ahí el mote, pero lo más enorme que tenía era el corazón; siempre ayudaba a todo el mundo y su casa siempre estaba abierta para quien lo necesitara; siempre alegre, siempre dispuesta, todo el mundo la quería. Su marido era Frasco “el Montellino”, que al contrario que su mujer era un hombre delgado, fue el principal organizador de reparto de alimentos en el pueblo en el periodo de la guerra; su lema era que no se podía tolerar que nadie pasara hambre cuando a otros le sobraba, de manera que se garantizó, la alimentación de todo el pueblo, a través de un sistema de reparto. El relato de la Cripta es muy esperanzador, pero Antonio también nos contó, otros trágicos, derivados del enfrentamiento, entre quienes venían desesperados y hambrientos, y la gente de los pueblos que iban atravesando. Gente pobre o humilde que una vez que ayudaban a algunas personas ya no podían ayudar más y cerraban sus puertas a cal y canto. En concreto, en el pueblo que hay antes de llegar a Balerma, que se llama Balanegra, unos propietarios mataron a tiros a 4 personas, que venían en la Desbandá, porque le habían robado una perdiz; los mataron y los dejaron en una cañada con unas piedras por encima para taparlos. En una situación desesperada, donde no había comida para todo el mundo se produjeron actos de este tipo, tanto por un lado como por el otro. Pero el primer impulso de la gente de Almería fue el de acoger a las personas refugiadas que llegaban, solo cuando el número de personas que venían desbordaron todas las previsiones, la gente empezó a cerrar sus casas.

Además de las nuevas historias, que nos cuentan personas que vienen a participar en nuestra marcha, y que hablan de los sufrimientos de sus padres o abuelos, en la Desbandá en 1937, el hecho que hagamos la marcha todos los años hace que, por febrero, se recuerden aquellos sucesos, y personas que no pueden venir, nos hagan llegar sus historias a través de otros medios. Así, me llegado una mini historia, sin muchos detalles, pero que, en su breve descripción se puede adivinar el dolor y el sufrimiento humano. Se trata de la abuela y la tía abuela, de una compañera de Málaga, que se llama Rocío. Su abuela era Teresa Pérez Andrade y su hermana gemela Dolores. La dos salieron huyendo y las dos iban preñadas. Nada más llegar a Almería, su tía abuela Dolores, se puso de parto. Su abuela Teresa, tardó varios días más en parir, y tuvo a una niña, la madre de Rocio, que se llama Trinidad Ortega Pérez, y que aún vive, siendo vecina de la calle Eugenio Gross de Málaga. Sabiendo nosotr@s, el infierno que fue la carretera de la muerte, ¿cuánto sufrirían aquellas madres en el trayecto? ¿Cuánto miedo, de morir y perder a sus criaturas?

Es por esto por lo que niegan el crimen genocida de la carretera de Almería. Esos asesinos de comunión y sacristía no pueden reconocer, que esos héroes que veneran y tienen en los altares, masacraron al pueblo pobre y trabajador más débil. Mataron a mujeres, niñ@s y ancianos, por el hecho de que defendían un sistema de gobierno, que tuviera en cuenta los intereses de los pobres, y se eliminaran los privilegios, de los que siempre habían mandado y habían vivido a costa de España.

Por la tarde tenemos un concierto en el Auditorio de Vícar, de Alfonso Gardi y su banda, el Templo. Unas 400 personas han asistido al concierto. Dejo un enlace de una canción suya dedicada a la Marcha de la Desbandá. 

En el vídeo en YouTube, además de poder oír la canción, vais a ver imágenes reales de la marcha de la Desbandá, del año pasado.
Mañana salimos hacia Roquetas.