Casa Museo Luis Cernuda
Sevilla se dispone a saldar una de sus deudas culturales con la apertura de la Casa Natal de Luis Cernuda el próximo 16 de diciembre.
Luis Cernuda escribió: “Recuerdo aquel rincón del patio en la casa natal, yo a solas y sentado en el primer peldaño de la escalera de mármol. La vela estaba echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo.”
Si avanzamos solo un poco en dirección a la calle Buiza y Mensaque, a la vuelta, una placa nos recuerda que allí vivió Joaquín Turina, cuyas notas de su piano serían las que escucharía Cernuda desde su casa como lo reflejó en estas líneas: “En ocasiones, raramente, solía encenderse el salón al atardecer, y el sonido del piano llenaba la casa, acogiéndome cuando yo llegaba al pie de la escalera de mármol hueca y resonante, mientras el resplandor vago de la luz que se deslizaba allá arriba en la galería, me aparecía como un cuerpo impalpable, cálido y dorado, cuya alma fuese la música.” Son ecos de ese tiempo suspendido que experimentó Cernuda en el patio de la calle Acetres.
Rafael Lasso de la Vega, recuerda también el recogimiento estético de los espacios íntimos: “Y el recinto escondido entre jazmines / con un naranjo verde / era espejo de un claro patinillo / donde de medio cuerpo se veía / asomada en lo alto la Giralda. / Un hondo patinillo / oculto a las miradas de la calle / como una novia tras la reja”. Hechizado siempre por el minarete con campanas de la catedral, incluso cuando vivió tanto tiempo en Florencia.
Hogaño Sevilla se dispone a saldar una de sus deudas culturales con la apertura de la Casa Natal de Luis Cernuda el próximo 16 de diciembre. El anuncio, realizado por el alcalde José Luis Sanz durante la presentación de la Ruta de los Poetas en la céntrica calle Tetuán, fija la fecha de inauguración tras numerosas dilaciones y trámites burocráticos. Sin embargo, el espacio, bautizado como la Casa de las Letras de Sevilla, comienza con una ambigüedad terminológica que puede comprometer la finalidad del proyecto. En este sentido, sería estéril y contraproducente desviar el propósito museístico de la casa hacia inercias rutinarias y burocráticas que constriñan la difusión de los valores literarios del poeta.
Son múltiples los ejemplos de musealización de figuras literarias: la Casa-Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez (Moguer), la Casa-Museo de Lope de Vega (Madrid), la Huerta de San Vicente (Granada), la Casa Natal de Federico García Lorca (Fuente Vaqueros), la Casa-Museo de Rosalía de Castro (Padrón) o la Casa-Museo de Antonio Machado en Segovia. Estas localidades refuerzan sus vínculos culturales recreando los ámbitos históricos y personales de los escritores que habitaron su territorio.
Por tanto, la casa natal de Luis Cernuda debe ser una parte sustantiva del patrimonio inmaterial hispalense. Un lugar que, tanto en continente como en contenido, coadyuve a resaltar la obra del autor del 27 como parte del acervo cultural de la ciudad. La Casa-Museo de Luis Cernuda debe ser eso: la casa-museo del poeta, sin más predicados ni subjetividades. La recreación de su vida a través de elementos materiales y anotaciones biobibliográficas ha de constituir el eje vertebrador de un proyecto destinado a reforzar la identidad cultural sevillana. En definitiva, el espacio tendría que recrear, a través de la biografía del poeta, un estilo de vida y una época determinada en su propio entorno doméstico, evitando que se convierta en una dependencia municipal más, sobrecargada de burocracia.
La figura de Luis Cernuda legitima la creación de una casa-museo que divulgue su biografía, su producción literaria y su arraigo en Sevilla. La rehabilitación del inmueble debe salvaguardar dicho propósito, el cual resulta imprescindible para la preservación de la memoria histórica y el patrimonio de la ciudad. Existen dos Sevillas cernudianas: por un lado, los lugares ligados a la biografía del poeta (las casas, las calles o las iglesias sobre las que escribió y que siguen ahí); por otro, la ciudad abstracta, bosquejada a través de sensaciones y estados de ánimo. Cernuda ofrece pocos nombres concretos al hablar de Sevilla —la Plaza del Pan, la iglesia de la Encarnación (entonces capilla de la Universidad), la Catedral, el río-. Estos ámbitos suponen el constructo trascendente que forjará a la persona, al poeta y a su universalidad lírica. Todo ello constituye un tesoro cultural para Sevilla que es menester potenciar y desarrollar con mimo, ya que es parte del patrimonio inmaterial que los sevillanos de hoy tienen la obligación de entregar a los del futuro.