Al buen callar llaman, López
Óscar López carga contra Lambán por la debacle aragonesa mientras elude responsabilidades propias en la pérdida de cientos de miles de votos socialistas.
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública y secretario general del PSOE-Madrid cree que el PSOE de Aragón encabezado entonces por Javier Lambán no se dedicó a hacer «oposición» al presidente popular de Aragón, Jorge Azcón y que utilizó en numerosas ocasiones «argumentos propios de la derecha». Y esa es, para esta prez de la ciencia política española, una causa importante en la debacle electoral del PSOE en las recientes elecciones aragonesas.
Leemos en el Digesto, 22, 6, 9.5., stultis non succurritur (a los necios no se les ayuda), pese a lo cual se me antoja echar un cuarto a espadas en esta convocatoria a un compañero del ministro López.
En el Diccionario del español actual, la estulticia viene a significar necedad y se cita a don Camilo José Cela en su “Alcarria” para referirse a un sujeto al que “le hacía buena falta este espíritu nuevo para barrer inercias y estulticias”. Porque el ministro convocante a quien hemos conocido en múltiples aventuras dentro de los aparatos del partido del señor Lamban, que santa gloria halla, o en puestos de las diferentes administraciones publicas, siempre vivito y coleando, mantiene inercias que deberían ser borradas. Porque el ministro parlante no ha sido capaz de detectar andanza alguna de los secretarios generales de organización del PSOE, designada por el puto amo del mismo, mientras él era su jefe de gabinete y después miembro de su gobierno y que le ha restado algunos cientos de miles de votos. Nada que ver con la acción del señor Lamban.
Puestos en éstas lanzaderas no deberemos desdeñar la sustitución siempre posible de estulticia por estupidez que, referida a personas vivas, alcanza aún a significar que el sujeto adjetivado es tonto o necio, uniéndose así ambos significados del significante. Llamo la atención sobre la segunda acepción del vocablo que no es otra que la de un sujeto engreído o vanidoso. Podría ser ya que el ministro, protagonista de la sesión pública de espiritismo político fantasmagórico, parece no haberse enterado de que el sistema tributario de este país, mantenido durante el gobierno del señor Sánchez, no cumple los mínimos requisitos de proporcionalIDAD y redistribución de la riqueza nacional exigibles para la izquierda política de la que se reclama su partido. No ha tenido tiempo este inteligente socialdemócrata de darse cuenta de esa circunstancia penosa para millones de ciudadanos, entre los cuales se encontraban los que elegían al difunto señor Lamban en Aragón cuando gobernaba el PSOE sin descender a los 18 escanos logrados ahora.
Perfidia, pues, ya que significa deslealtad, en este caso a quien no puede defenderse ni tampoco responder, dandole pie de razón al señor Gonzalez, don Felipe, de que no hay debate en el PSOE actual. En su tercera acepción la perfidia o el perverso es “quien altera negativamente el orden o estado normal de las cosas”. Dejar en paz a los difuntos es de bien nacidos, sobre todo cuando el dicente y su jefe de filas no han hecho el más mínimo signo de razón raciocinante para analizar públicamente el porqué del fracaso habido bajo el manto de la Virgen del Pilar en Zaragoza (que, por cierto, tienen indulgencia plenaria para el moribundo que lo recibe).
Podríamos calificar a este vendedor de humo como peruétano que viene a ser entrometido, torpe, zopenco, según el diccionario de Antónimos, que es bueno leer para entender a los partidos parlamentarios.