Algunos aspectos militares de la invasión de Ceuta y sus aguas
La crisis con Rabat evidencia la desprotección de las tropas españolas en Ceuta y las contradicciones del discurso oficial sobre la transparencia y la seguridad nacional.
En mi artículo “El ensayo marroquí”, el 1 de agosto pasado, afirmaba que “la invasión de Ceuta de finales de julio ha sido un acto hostil de guerra híbrida con violación de fronteras organizado y dirigido desde Rabat”. Ahora ha sido Sánchez que atribuía a “mafias” la autoría de la invasión quien, en los corrillos del Palacio Real, con motivo de la Fiesta Nacional, admitía que en aquellas fechas también la invasión tuvo lugar por mar, con la entrada de buques de la Marina Real marroquí en aguas ceutíes.
Tal invasión naval -degradada a mero “hecho puntual” por la indocumentada ministra portavoz, Elma Saíz-, confirma fuera de toda duda, entre otras muchas, dos cuestiones. La primera es que Rabat desató unas poco amistosas acciones bélicas híbridas. Precisamente todo lo contrario de aquellas empalagosas y machaconamente reiteradas afirmaciones de “socio fiable”, con las que el Gobierno español ha estado desde entonces regalando los oídos de Mohamed VI y su Majcén. Era el disfraz para que Sánchez escapase con su familia para unas largas y pagadas vacaciones en el Palacio Real de La Mareta (Lanzarote). Eso, en términos militares, se llama deserción.
Y la segunda se refiere al tormento y el descrédito ejercidos por el Gobierno sobre las Fuerzas Armadas españolas a lo largo de esta crisis hispano-marroquí. No deja de ser chocarrero que, cuando tenemos desplegados miles de efectivos del Ejército de Tierra y de Infantería de Marina en el este de Europa (Letonia, Eslovaquia y Rumanía principalmente), y nuestros cazabombarderos armados en misión de Policía Aérea vigilando y disuadiendo al ruso en los cielos rumanos y bálticos, las tropas de guarnición en Ceuta salieran a la calle desarmadas en misión de “seguridad discotequera”, siendo apedreados por los invasores y teniendo que ser protegidos por las FCSE.
Cuando SSMM los Reyes se encuentran por Ceuta y Melilla tratando de elevar algo la moral de civiles y militares resulta difícil abstenerse de recordar cómo Sánchez, tras su holganza canaria y con su habitual actitud de engaño y ocultación de lo sucedido -lo que continúa sucediendo en Ceuta-, haya hablado de “absoluta transparencia, publicando todos los informes sobre lo pasado”. En fin, solo resta puntualizar que, de lo pasado y especialmente sobre la violación de las aguas ceutíes y los graves incidentes en el mar donde tardíamente acudieron buques españoles, tuvieron inmediato conocimiento (hace ya más de dos meses) no solo las tripulaciones de nuestros buques sino también el ALFLOT, el AJEMA, el GEMOPS el JEMAD, la ministra de defensa y ese almirante retirado que pulula por la SEGENPOL. Esto es lo que hay. Una pena.