El suicidio no era previsible
Sin feminismo, protocolos eficaces y responsabilidad pública, el silencio acaba convirtiéndose también en una forma de violencia.
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Es tan deshonesta la solemnidad de la frase “el suicidio no era previsible” como defensiva, y bochornosa. En estos últimos días el juez de Instrucción 7 de Sevilla ha archivado la querella que los padres de Sandra Peña, que se suicidó en octubre pasado, habían presentado contra el colegio Las Irlandesas de Loreto por no haber actuado presuntamente, después de que dicha familia les informara en varias ocasiones de que la menor estaba sufriendo bullying.
En el auto de archivo, el magistrado señala que aunque no hay constancia de que se activara el protocolo de acoso escolar, si se adoptaron otras medidas…y plantea que la «falta la relación de causalidad entre lo que se afirman que fueron actos omisivos inaceptables de la comunidad educativa, y el suicidio de la niña. El protocolo de Acoso es indudablemente eficaz, pero ello no quiere decir que de haberse adoptado se hubiera obstaculizado la voluntad de la menor de tomar la decisión que tomó”
El auto judicial recoge la desafortunada afirmación “El suicidio no era previsible” que entra en el terreno de la elucubración y pone en duda la eficacia de las medidas establecidas hace ya años por la Junta de Andalucía para luchar contra el bullying, precisamente en tiempos de otro gobierno andaluz, sensible con el conflicto.
¿Y si la activación del protocolo hubiera salvado la vida de la menor? Una pregunta que quedará para siempre sin respuesta.
Es tan “suavon, y negligente” el poder, institucional, especialmente en abultados asientos del eclesiástico, del judicial, y del mediático con esa franja de edad que llaman “la flor de la vida”, que va desde la adolescencia temprana a la tardía, y que casi siempre que les acompaña algún rasgo físico no aceptado por los cánones del patriarcado, como es: no ser blanca aria, o delgada cadavérica como la gran cantante Karen Carpente que murió después de tomar 90 pastillas al día, y por supuesto no ser inmigrante pobre.
El castigo que se les impone para fulminarlas del paisaje español, de las aulas, y otros sinfines de espacios… es ignorarlas, despreciarlas, ridiculizarlas, marginarlas, acosarlas, maltratarlas hasta situarlas en el precipicio, y después viene la inexistente salud mental, los protocolos antibulling no aplicados, la maltrecha coeducación…, y unos y otros mirando para otro lado, el lado donde están los intocables como parece ser es el colegio de Sandra. Y es tan grosero el comportamiento del silencio, ya sea en campañas electorales como fuera de ellas, que nunca deberíamos olvidar que “la indefesion también mata”
¿Pero sabéis una cosa,?Sandra era guapísima, insoportablemente guapa, y aquí aparece otra de las herramientas del odio y la misoginia, estereotipando a las más listas de la clase, a las más bellas, a cualquiera que sobresalga.
Las quieren uniformadas por dentro y por fuera, a las hembras las quieren sin salirse del patrón que les adjudican los mandatos de género: sumisa alumna, anegada esposa, anegada madre.
No olvidemos que el instrumento de los celos es troncal en el armazón del machismo, y para el indecente patriarcado es de primero de catón considerar a la mujer como propiedad del varón a base de cosificar a las hembras, por eso aparece recurentemente en estos modelos masculinos, una proclama: “la mate porque era miá”, y una vez cumplido el rol asesino, me suicido…esta es su leyenda.
A pesar de que “Andalucía lidera de nuevo las cifras de violencia machista en 2026 tras el último asesinato” representando el 25% del total nacional, la cifra no es un fenómeno aislado, pues desde que existen registros oficiales, Andalucía acumula el mayor número de víctimas de violencia de género del país, con un 21 % del total histórico desde 2003.
Y con la consiguiente preocupación y ocupación de las mujeres, por no haber visto ni oído señalar, nombrar, denunciar, explicar cómo los feminicidios son las llaves inglesas que sirven para todo: asesinar a las mujeres, borrarlas, dejar huérfanos a los hijos, y ademas dar lecciones ejemplarizantes…
Por eso es necesario aparcar una herramienta tampoco fiable como la de encapsular los errores, utilizando la evaluación del avestruz. En este sentido configuremos la construcción de una certeza innegociable, asumir que la prioridad central, ademas de todas lo demás, es la “prioridad feminista”, la que afecta a más de la mitad de la población, la que debería haber impregnado la campaña, los debates, los programas, los balances electorales internos, y públicos.
Ahora toca, con mucha honestidad, aparcar soberbias, egos, cálculos de poder, renuncias a la búsqueda de los desquiciantes “I like”…, ,amen de tantas cosas más. Y para poder identificar uno de los grandes errores tenemos que poner nombre,“el feminismo ha sido el gran ausente de todos los paneles del 17M”.
Decía un científico y político : “dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involucrame y lo aprendo”…. pero como no era mujer, se le olvidó decir, igual que a algunos de los nuestros, que “sin feminismo no hay democracia, y que sin feminismo se abren las puertas al fascismo”
© Kechu Aramburu.
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