León XIV, no ni ná (I)
El misionero de tierras perdidas de Peru ha transmitido las notas de la partitura que resuena en el mundo.
El señor Papa ha volado a Roma, tras una semanica de aúpa por estos lares de las Españas. En “Los idilios del rey”, Tenyson, que despenó su vida en 1892, escribió: “Tomamos el murmullo rústico de nuestro terruño por la gran ola que resuena alrededor del planeta”. El misionero de tierras perdidas de Peru ha transmitido las notas de la partitura que resuena en el mundo. Los zafios y zafias representantes en el Congreso y en el Senado de la marginada soberanía popular, ocultaron sus odios y versacion asesina mientras habló. Si no me falla la memoria, en 1247 los reyes Fernando III, de Castilla y su padre don Alfonso IX, de Leon en una de su batallas pactaron una tregua, “ hasta la pascua de Quincuagésima del año siguiente”. Está gente que va al parlamento los miércoles a afrentarse con venablos y denuestos, no llegaron ni a ese plazo. Y son monárquicos.
LÍDER RELIGIOSO
El profesor BOBIO, sabio e ilustre por muchas motivos afirma: “No me considero ateo, ni agnóstica. Como hombre de razón y no de fe , se que estoy inmerso en el misterio que la razón no puede penetrar completamente y que varias religiones interpretan de varias maneras”. León Prevost lidera la interpretación católica del misterio, y en calidad de tal ha andado por aquí. Ludwig Wittgenstein recuerda que “la resolución del enigma de la vida en el espacio y en el tiempo –que es donde vivimos los sapiens concretos – está más allá del espacio y del tiempo”,
El millón largo de católicos en Cibeles, los varios cientos de miles que han acudido a orar con él en Madrid, en Cataluña y en Canarias y los varios millones que hemos orado y escuchado al no poder estar presentes junto al líder que preside la Iglesia católica no somos ateos, ni agnósticos , ni personas sólo de razones frente al misterio, sino personas de fe. Dentro de una tradición de raíces griegas y romanas, judías, del creciente fértil, egipcias y mediterráneas en el seguimiento de Jesús muerto en una cruz a quien en medio de la locura sabemos Dios (Justino, 1, Apología, 13: “Esa es nuestra locura, adoramos a un hombre crucificado, junto al Dios eterno). Dante anticipa esa Divinidad: “Luz intelectual llena de amor “ (Paraíso XXX, 40).
LÍDER DE LA IGLESIA ESPAÑOLA
Los obispos españoles se reunieron con la máxima autoridad de su Iglesia. En España esa iglesia no ha deglutido, opino, el acabamiento de su poder real, variado y subterráneo pero real, que tuvo durante el régimen del general Franco. Consecuencias descendentes de poder del cambio de régimen político que ni han desaparecido, ni han sido aceptadas gentilmente por obispos y su clero, sobre todo el que ministra en las bases parroquiales. Parte importante de los católicos practicantes y del clero que sirve las parroquias viven, pese a su fe, divididos al socaire de las rupturas ideológicas, políticas y espectrales que los partidos proyectan sobre nuestra sociedad. Las virtudes cristianas tal como las recogió San Anselmo y las reseña Eadme en su vida del santo, esto es: “Paciencia en la tribulación, ofrecer la otra mejilla, rezar por los enemigos y amar a quienes nos persiguen” no parecen constituir la base evangélica a la cual ha invitado a los prelados, los clérigo y los fieles de sus comunidades el papa León.. No parecen en los hechos cotidianos que obispos, clero y fieles hayamos meditado y hecho nuestra la advertencia del fabricante de tiendas, nacido en Tarso: “Dios no tiene favoritos” (Romanos, 2, 11). En la vida de Agustin de Hipona, a cuya línea comunitaria pertenece este señor papa, ya asistió la Iglesia al odio africano entre donatistas y cecilianos, viviendo las batallas entre dos posturas que marcaron entonces, y lo hacen hoy, su futuro por los siglos: 1) el pueblo De Dios elegido entre los fieles inmaculados que no son como los demás, o/y 2/ un rebaño de seres humanos pecadores y moralmente frágiles que intentan, intentamos, seguir a Cristo como pueden. Ello no obstante, no puedo por menos que dejar constancia del síndrome de Stendhal producido por la sobredosis de belleza, arte, color y pasmo que la bendición papal de la torre de Jesús en la Barcelona, teóricamente ciudad más laica del territorio español, ha causado haciendo presentes los trascendentales medievales en equivalencia con el unum, el verum y el bonum. Stendhal, que prestó nombre al síndrome, lo padeció al salir de la basílica de la Santa Cruz, de Florencia, a causa de la contemplación de la belleza del arte en élla concentrada.