Los 1.300 millones del AVE en Málaga: el bulo que la política fabricó y el periodismo compró
La reacción contra quien desmonta el bulo evidencia el deterioro del periodismo en algunos ámbitos y su alineamiento en plena precampaña autonómica.
Hay cifras que informan y cifras que intoxican. La de los 1.300 millones de euros de pérdidas en Málaga por la interrupción del AVE en Semana Santa pertenece claramente al segundo grupo. No resiste una comprobación mínima, no encaja con los datos oficiales y, sin embargo, ha sido amplificada como si fuera un dogma. Aquí no hay debate técnico: hay un bulo con recorrido político.
El primer dato desmonta el relato sin necesidad de interpretación. La propia Junta de Andalucía, presidida por Juanma Moreno, ha cifrado en torno a 500 millones de euros el impacto económico de toda la Semana Santa andaluza en años recientes. Toda Andalucía. Por tanto, sostener que solo Málaga pierde 1.300 millones en unos días no es una exageración: es una imposibilidad matemática. No hay modelo económico que lo respalde, no hay informe oficial que lo certifique y no hay una sola serie histórica que lo sostenga. Y, aun así, la cifra se ha repetido sin rubor.
La cifra no nace de ningún organismo independiente. Procede de estimaciones del sector turístico malagueño que mezclan impacto directo, indirecto e inducido y que, además, no se limitan a la Semana Santa, sino que se proyectan sobre varias semanas sin servicio ferroviario normal. Es decir, se suman escenarios distintos para fabricar un titular. El propio cálculo inicial habla de unos 300 millones de impacto directo. El salto hasta los 1.300 millones no está explicado con rigor: es una inflación deliberada.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, lo ha desmentido con datos básicos: número de viajeros, gasto medio y estancia. En el mejor de los casos, unos 50.000 turistas afectados, con un gasto medio de 170 euros diarios y una estancia de tres días, arrojan un impacto aproximado de entre 25 y 30 millones de euros. Esa es la magnitud real. Para alcanzar los 1.300 millones, cada visitante debería gastar más de 25.000 euros en tres días. No hace falta ideología para desmontarlo: basta una calculadora.
POLÍTICA, MEDIOS Y UNA PROFESIÓN EN CUESTIÓN
La cifra no se entiende sin el contexto político. La Junta de Andalucía y el PP han utilizado ese dato como ariete contra el Gobierno central y, en concreto, contra Óscar Puente. No es casual el momento: a pocos meses de las elecciones autonómicas, la estrategia pasa por amplificar cualquier conflicto. Pero lo más preocupante no es solo la política, sino el papel de una parte del ecosistema mediático.
Cabeceras del Grupo Vocento en Málaga han difundido esa cifra sin exigir documentación ni contrastarla con datos oficiales. Se ha publicado, se ha repetido y se ha convertido en verdad por acumulación. Y aún más grave: la Asociación de la Prensa de Málaga ha reaccionado contra el ministro por desmentir públicamente ese dato, en lugar de exigir rigor a quienes lo difundieron. No por propagar una cifra falsa, sino por desmontarla.
Eso revela un problema de fondo: cuando el periodismo deja de verificar y pasa a alinearse, deja de ser periodismo. Y eso, a tres meses de unas elecciones, no es un detalle menor.
Aquí no hay 1.300 millones. Hay, en el mejor de los casos, varias decenas. Pero sobre todo hay una maquinaria política y mediática capaz de convertir una cifra insostenible en verdad social. Y eso ya no es un error: es un problema democrático.