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Pierde el PSOE, no gana la izquierda

El Barómetro del Centra deja al PP inmóvil, a Vox al alza tras entrar en el Gobierno y al PSOE en mínimos, mientras Adelante recoge su sangría.

El Centro de Estudios Andaluces ha publicado la primera estimación de voto de la legislatura, cuatro meses después de las elecciones del 17 de mayo. Antes de leerla conviene saber quién la firma. El Centra es una fundación pública adscrita a la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, es decir, al propio Gobierno andaluz, y la dirección científica del estudio es de la propia fundación. La ficha técnica recoge 3.600 entrevistas telefónicas, el 70% a móviles y el 30% a fijos. Se hicieron entre el 11 y el 25 de septiembre a mayores de 18 años con nacionalidad española y residencia en Andalucía. La muestra no es proporcional: cada provincia recibió 200 entrevistas fijas y el resto se repartió según la población, de modo que el dato andaluz exige ponderar. El trabajo está visado por el Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Andalucía, que sometió a control externo el 16,56% de las entrevistas.

El error muestral es de ±1,63 puntos para el conjunto, con un nivel de confianza del 95%. Ese margen se calcula sobre el total de entrevistados y no sobre quienes dicen que irán a votar, que son una submuestra más pequeña. En las provincias el error se dispara: ±3,75 en Sevilla, ±5,28 en Almería y ±5,44 en Huelva. El documento advierte además de que no ofrece datos brutos. Pondera por recuerdo de voto imputado, aplica modelos que relacionan la intención con otras variables y admite que otros modelos aplicados a los mismos datos darían resultados distintos. Con esas cautelas, los números dibujan un tablero que apenas se mueve en lo esencial y se agita en lo secundario.

El PP, congelado a la orilla de la mayoría

El Partido Popular pasa del 41,6% de mayo al 41,5%. La diferencia es una décima, muy por debajo del margen de error, así que se trata de un empate técnico en sentido estricto. La horquilla de 52 a 53 escaños lo deja donde lo dejaron las urnas, a dos o tres diputados de los 55 de la mayoría absoluta. Esa aritmética ya se tradujo en un pacto. Moreno fue investido en segunda votación con los votos de los 53 diputados del PP y los 15 de Vox, lo que da al nuevo Ejecutivo el apoyo de 68 parlamentarios. La encuesta no dice que el PP esté pagando ese acuerdo. Dice algo más incómodo para San Telmo: el acuerdo no le ha servido para recuperar la mayoría que perdió. Según este estudio, la dependencia de Vox no es coyuntural, sino estructural.

Vox gobierna y no paga peaje

La teoría clásica sostiene que el socio menor de una coalición se desgasta cuando entra en un gobierno. En Andalucía, el Centra dice lo contrario. Vox sube del 13,8% al 16,1%: gana 2,3 puntos, por encima del margen de error, y crece casi un 17% en términos relativos. Pasaría de 15 escaños a una horquilla de entre 16 y 20, la más amplia de toda la tabla. Es su primera experiencia en el Consejo de Gobierno andaluz y, a la vista de los datos, no le está costando votos. El bloque de la derecha pasa del 55,4% al 57,6%, y en el mejor escenario PP y Vox sumarían 73 diputados. Si el PP pactó para contener a Vox, ¿quién está conteniendo a quién?

La sangría socialista tiene destinatario

El dato más severo es el del PSOE, que cae del 22,8% al 18,9%. Pierde 3,9 puntos en cuatro meses, más del doble del margen de error. Equivale a uno de cada seis votantes que tuvo en mayo, cuando ya firmó el peor resultado de su historia en la comunidad. Bajaría de 28 escaños a una horquilla de entre 23 y 26. En el otro extremo está Adelante Andalucía, que sube del 9,6% al 12,5%. Son 2,9 puntos, también fuera del margen, y un crecimiento relativo del 30%, el mayor de la encuesta. En mayo, la distancia entre ambos era de 13,2 puntos. Ahora es de 6,4, la mitad.

La aritmética, sin embargo, desmiente cualquier lectura triunfal en la izquierda. PSOE, Adelante y Por Andalucía sumaban el 38,7% en mayo y ahora suman el 37,9%. Lo que pierde uno lo recoge en buena parte otro, y el conjunto retrocede ocho décimas. Hay que distinguir entre lo que la tabla prueba y lo que sugiere. Los saldos netos no son flujos de voto, y este documento no publica la matriz de transferencias. Pero la coincidencia de magnitudes es difícil de ignorar. La encuesta no describe una izquierda que crece, sino una izquierda que cambia de inquilino principal. ¿Qué ha hecho el PSOE andaluz desde mayo para perder casi cuatro puntos en la oposición, sin un desgaste de gobierno que lo justifique? Esa pregunta no la responde la demoscopia. La tienen que responder Ferraz y la calle San Vicente.

Por Andalucía apenas se mueve: pasa del 6,3% al 6,5%, dos décimas que caben de sobra en el margen de error, y conservaría entre 4 y 5 escaños. La fragmentación que la coalición quiso resolver sigue sin resolverse, y el espacio a la izquierda del PSOE tiene hoy un dueño claro que no es ella.

La abstención, el dato que nadie lee

La abstención estimada sube del 37,7% al 40,8%, tres puntos más. Ningún partido lo citará, pero condiciona todo lo anterior. Los porcentajes se reparten sobre un electorado más pequeño, y la caída socialista puede deberse tanto a votantes que se van a otro partido como a votantes que se quedan en casa. Las horquillas también piden prudencia. Si se suman los máximos salen 114 escaños, y si se suman los mínimos, 104, en un Parlamento de 109. La razón es técnica: los escaños se reparten por provincia, y en ese plano las muestras van de 324 entrevistas en Huelva a 683 en Sevilla, con errores de hasta cinco puntos y medio. La encuesta ofrece tendencias, no un reparto cerrado.

El PP no crece, Vox crece a su sombra y el PSOE se encoge ante una izquierda que solo cambia de inquilino. Andalucía no ha cambiado de bloque: ha cambiado de oposición.