The news is by your side.

Víctimas de un siglo de propaganda audiovisual norteamericana

El cine de Hollywood se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial como una poderosa herramienta de propaganda política capaz de moldear la percepción global del poder estadounidense.

En EEUU cogieron a un crítico de cine judío alemán que salió por patas de Berlín, Siegfried Kracauer, DE CALIGARI A HITLER UNA HISTORIA PSICOLÓGICA DEL CINE ALEMÁN, apoyado por las fundaciones de las familias judías de todos conocidas, y lo pusieron a estudiar el cine de propaganda nazi y todo el cine alemán del periodo de entreguerras. Ya, en plena II Guerra mundial, hubo producción norteamericana que se hizo bajo su supervisión o teniendo en cuenta las indicaciones de Kracauer. El cine norteamericano, sobre todo el cine bélico y político, el cine de propaganda de Hollywood, no podría ser el mismo sin la contribución del crítico berlinés. A partir de ahí, buena parte del cine norteamericano, desde el de reminiscencias bíblicas (las pelis de romanos tan projudías) hasta las series policíacas, judiciales, de héroes o de ‘acción’ (EEUU no ha parado de perder guerras, pero parece que las ha ganado todas, sobre todo por los destrozos que ha dejado), confluían poco más o menos para conseguir un fin concreto, que no era otro que un lavado de cerebro universal del que, no nos engañemos, somos víctimas todos.

Y prueba de que somos víctimas es que buena parte de la gente que ya desde chiquititos son del Real Madrid, de derechas y proamericanos vía doctrina infusa del ‘hemos ganao’ sigue pensando, a pesar de las claras evidencias del fracaso estratégico estadounidense en la guerra contra Irán, que esto va a ser un paseo militar y no el comienzo del final de EEUU como potencia hegemónica militar mundial. Todas las bases de EEUU del Golfo Pérsico (ahora Golfo de Dubai, que para eso lo patrocinan ellos) han sido inutilizadas por los misiles balísticos y los drones iraníes y puede que jamás sean reconstruidas. Pero es que las enfermas monarquías árabes de la zona se acaban de dar cuenta de que EEUU protege a Israel, pero a ellos los han dejado tirados y la seguridad económica de sus países acaba de saltar por los aires. No cabe duda de que EEUU e Israel tienen una capacidad destructiva inmensa, pero de ahí, una vez fracasado el intento de cambio de régimen en Irán, a conseguir sus objetivos va un largo trecho. Yo llevo hablando desde hace algunos años de que la destrucción del tercer templo de Jerusalén estaba más cerca que su propia ‘reconstrucción’, permítanme la broma.

La sociedad estadounidense, pensada para las élites, gobierne quien gobierne, está pensada y diseñada para las élites y los privilegiados, pero con Trump hasta la excelencia de las universidades, centros de investigación y hospitales está en cuestión. No es solo la Sanidad, la mitad de la población es analfabeta, no es que no sepan donde está España porque están muy centrados en lo suyo, es que tampoco podrían situar con certeza en el mapa la ciudad de New Orleans. Una sociedad enferma, analfabeta, muy drogada y al borde del colapso económico cuyas principales virtudes son su ejército (cuya tecnología en muchos aspectos ha sido superada) y su máquina de fabricar dinero de la nada mientras la inflación que acarrea inevitablemente tal práctica, se la coman los demás. Hasta ahora con ese dinero las empresas norteamericanas lo han podido comprar todo, la mayoría inventos extranjeros, pero ahora China no está dispuesta a vender. Les queda la ahora muy projudía y antimusulmana India, unidos India e Israel, según los teócratas judíos, por el Talmud, que ya son ganas. Veremos cómo evoluciona la cuestión India/China/Pakistán en los próximos años.

En cuanto al ámbito español, no nos podemos sentir otra cosa que orgullosos de que no nos volvamos a equivocar. No olvidemos que la carcundia de derechas española fue ‘germanófila’ en plena II Gran Guerra, y ya sabemos lo mucho que acertaron. Y tampoco conviene olvidar el ridículo de Aznar, un ridículo que costó muchas vidas. Ahora nos cuesta creer que estamos ante el ocaso del imperio norteamericano, pero parece que vamos por ese camino, aunque los procesos de decadencia son lentos. Es muy posible que las democracias liberales, cada vez menos democracias y menos liberales, con Europa a la cabeza, necesiten otra capital y se sustituya Nueva York /Washington por una Bizancio que igual hay que inventar en otro sitio, porque Europa no da la talla, aunque España sí, a pesar de las infames y antipatrióticas derechas españolas. Que viva España. Entre flores, fandanguillos y alegrías…