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La campaña sin sobresaltos

Susana llevaba una cadena al cuello en el que ponía madre. No solo se identifica con Andalucía.

 

Recuerdo que, al iniciarse la campaña electoral nos preguntábamos qué hará Susana Díaz para no desmovilizar a sus posibles votantes sin, al mismo tiempo, espolear a los contrarios y que vayan a votar pese a que se esperan lluvias el 2D. Pues lo está logrando. Eso sí, ayudada por sus rivales. Y no solo porque desde el primer día se les notaba nada convencidos de que pudieran ganarla. Eso, aunque intentes disimular, el votante lo capta que deja de hacerte caso Total, nada de lo que digas lo vas a poder cumplir.

Eso sí, habría que esforzase, un poco, en que los electores dudosos no lleguen a la conclusión de que están mejor con lo que conocen desde hace cuarenta años. Aprovechar el deseo de novedad del consumidor, pues esos somos. Más que ciudadanos, consumidores. En este caso de política. Para ello, lo primero, es no asustar. Un cambio requiere que a la comodidad de lo ya conocido prefiera esa cierta incertidumbre de lo nuevo. Su esperanza de mejorar supere al miedo a cambiar. No habría que reforzar las dudas del elector sobre si ese nuevo lider es alguien en quien puede confiar.

 

Aprovechar el deseo de novedad del consumidor, pues esos somos. Más que ciudadanos, consumidores. En este caso de política.

 

Es aquí donde Susana Díaz lo está haciendo bien. ¿Qué ha dicho en sus actos? No lo sé. Lo de siempre, supongo. Tan de siempre que, incluso, repite, estética. Blusa blanca, cazadora verde, una suave identificación con Andalucía sin parecer disfrazada. Es decir, no es Karmele cuando se fue a ver a Puigdemont vestida de Estelada. Claro, que, con la bandera andaluza es más fácil.

Pero ves a Susana Díaz y dices mira, ella es Andalucía, le queda natural. Y como le queda natural, o fue la primera en hacerlo, Teresa Rodríguez no necesitaba ir de verde al debate en Canal Sur. La gente -por usar la palabra favorita de la coalición- lo ve y se dice, vaya, no quiere parecer menos andaluza que Susana Díaz. Da impresión de ir a remolque.

Les confieso que, con pesar, tuve que dejar de ver el debate porque en otra cadena había uno mejor. Unos desconocidos llevaban a otros a cenar a su casa. A la cara se decían cosas como: “por ponerte solo un pero, no está muy bien emplatado”. Luego, en realidad, todo eran peros y se puntuaban fatal. Tal cual la vida interna en los partidos.

 

Teresa Rodríguez no necesitaba ir de verde al debate en Canal Sur.

 

Antes de cambiarme a los de los platos, vi -para eso lo haría supongo, porque luego se comentó en todas partes- que la Presidenta llevaba una cadena al cuello en el que ponía madre. No solo se identifica con Andalucía. Es, un poco, la madre de la nación, la defensora de los andaluces. Y hace muy bien. En la España de las identidades reales o exageradas, la identificación del líder y el todo -la nación, la Comunidad- es lo más inteligente para tener o retener el Gobierno.

Ella es, porque los demás le han dejado, la madre andaluza. Y las madres siempre protegen, dan seguridad. Seguridad, frente a la incertidumbre del cambio. Por eso creo que los demás están haciendo la Campaña fatal. Acrecientan el temor.

Juanma Moreno, será entrañable y de trato agradable, no lo dudo, más urge que se libre del asesor que le recomendó aparecer en twitter hablando a los muñecos de la Guerra de las Galaxias, diciéndoles que él es la fuerza. Da miedo, de verdad, le hace parecer desequilibrado. Y lo mismo debería hacer con quien le animó a fotografiarse con una vaca, con esa sonrisa como tensa (Me refiero a él, no a la vaca. La vaca estaba super tranquila). ¿Ya no quedan niños en Andalucía? ¿Es que están todos besados? Mire a su competidora, abraza niños sin crisparse, muchos, y ancianos. No vacas. Las vacas no votan. Si quiere posar con alguien, hágalo con el vaquero. Sin sujetarle con una cuerda, claro.

Y, si por el lado derecho poco tiene Susana de que asustarse, por el izquierdo…Por el izquierdo aparece Teresa Rodríguez haciendo metáforas con juego de tronos. Es que a Pablo Iglesias le gustaba mucho, pero mucho cuando estaba en la Uni. Vale, pero hay un momento para madurar. “Nos hemos comprado tres dragones para combatir a los caminantes blancos” dijo ella. ¿Es consciente de que muchos andaluces no tienen HBO, que es de pago? ¿No le parece un poquito elitista esa especie de cameo en sus palabras? Eso sin contar con que ya está bien, que la serie es entretenida, tiene bonitos efectos especiales, pero no puede sacar ejemplos para su actuación política. Definitivamente no. Es una serie donde la protagonista tiene hijos con el hermano.

 

Ella es, porque los demás le han dejado, la madre andaluza. Y las madres siempre protegen, dan seguridad. Seguridad, frente a la incertidumbre del cambio.

 

Total, que solo nos queda ver hasta dónde llega la marea de Ciudadanos, una de cuyas principales características, sabemos, es crecer en las encuestas y bajar en las urnas. ¿Puede el votante que se plantea cambiar, confiar en alguien que no es capaz de poner en Google: foto de Córdoba, España, y tiene a sus cargos tuiteando la catedral de Córdoba Argentina sin que se dieran cuentan de que eso no era, ni se parecía, vamos, a una mezquita?

Por eso digo, para mi, que a Susana Diaz le va a ir mejor de lo que parecía antes de iniciarse esta campaña y será mas por demerito de los demás, que por merito suyo. Pero así es la política, aprovechar lo que haces y lo que hacen. Bien, esperemos, al día después que es lo único interesante. ¿Quién correrá, más o menos disimuladamente, a ofrecérsele?