Tienen todo el derecho
Bajar impuestos mientras se desmontan derechos sociales puede entusiasmar a unos pocos; a la mayoría solo le quedará pagar más por lo que antes era público.
Por una vez, perdonadme, pero voy a darle la razón a los gobiernos de la derecha y ultraderecha.
Tienen todo el derecho a quitarnos la querida sanidad pública, a desmantelarla, a entregarle los servicios sanitarios al negocio privado. Porque es un gran negocio donde, además, el cliente está dispuesto a pagar cuánto se le pida, si es que lo tiene, con tal de proteger la salud de los suyos o propia…
Y lo mismo con la educación, que es otro gran nicho de negocio, ¡como no van a tener derecho!, si son opciones de la derecha y por tanto, están haciendo políticas de derechas. Tienen derecho, tienen todo el derecho.
Igual que los partidos de izquierda tienen derecho a hacer políticas de izquierdas cuando gobiernan y a impulsarlas en todo caso, los partidos de derechas, al gobernar, también tienen todo el derecho a hacer políticas de derechas. Es más yo diría que tienen la obligación. Para eso son partidos de derechas. Pueden cargarse todo el sistema público sanitario igual que pueden cargarse todo el sistema educativo español y acabar con las políticas de dependencia (que cada vez, poquito a poco, las van haciendo más innecesarias, al llegarle a muchos mayores cuando ya no están en este mundo…).
Tenéis todo ese derecho. Lo que no tenéis derecho es a no decirlo ni decirlo claramente para que se entere cada uno de los electores, que lo vais a hacer, cómo y cuándo lo vais hacer, y qué va a suponerle a cada ciudadano y ciudadana. ¡A eso sí que no tenéis derecho!.
Salid, salid a la calle y decid públicamente en las próximas elecciones “votadme que yo os prometo que voy a privatizar totalmente la sanidad pública y aquel que la necesite, y pueda, que se la pague de su bolsillo y el que no pueda, pues… ¡que Dios le coja confesado!”.
Decidles que, igual que la sanidad, vais a privatizar otro gran negocio como es el de la educación pública. Que se lo vais a dar todo a las empresas privadas y de nuevo, aquel que pueda y quiera llevará a sus hijos a unas escuelas, centros educativos y universidades, muy guays, sin importar ni siquiera la calidad de la enseñanza, pero donde van a estar con su pedazo de uniforme, sus escuditos y sus ceremonias. Y ahí no le enseñarán ninguno de los valores básicos de la sociedad (igualdad, solidaridad, libertad, respeto al diferente,…). Les enseñarán los típicos de la derecha.
Decidles también claramente, para que lo entiendan todos, que al igual que la sanidad y la educación, vais a eliminar las políticas de dependencia, que vais a acabar con las políticas de igualdad, que vais a eliminar las políticas sociales en general y, eso sí, les vais a bajar a cambio los impuestos. Con lo cual, los que pagáis muchos impuestos pagaréis algo menos y los que pagamos menos impuestos no nos enteraremos de ninguna ventaja pero seremos muy felices de veros lo contentos que estáis todos…
Decidles, ¿como no?, que también vais a acabar con las políticas de protección medioambiental, que el cambio climático, aunque ya lo estamos viendo, porque ya no es futuro, sino el presente, no merece la pena echarle cuenta. ¿Quién no tiene un primo profesor que le ha dicho que eso del cambio climático es un camelo?. ¿Le vais a echar cuenta a los sesudos científicos e investigadores?. En fin, explicadles también esto claramente a vuestros posibles votantes.
Y después de habérselo explicado claramente, repito habérselo explicado claramente y habiéndoos asegurado de que lo han entendido, pedidles el voto.
Yo sé que las personas más pudientes, las realmente beneficiadas por estas políticas, os votarán entusiasmados y os aplaudirán un montón. Pero si también las personas que van a salir clarísimamente perjudicadas con estas políticas, que ya estáis haciendo (pero, de momento, de forma muy opaca y con discursos contradictorios), os siguen votando, los tristemente llamados fachapobres, ¡enhorabuena!, habéis conseguido engañar a media humanidad y a mí me tendréis fuera de este país. Porque será insoportable por no decir “invivible” seguir en él.
¡Con el trabajo que nos ha costado crear unos estupendos servicios públicos, y lo fácil que es destrozarlos de un plumazo!.
¡Ay de los vencidos!.