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El puzle de las elecciones andaluzas: fechas, ferias y el calendario que aprieta a Moreno

Ferias, Corpus, Rocío y la visita del Papa complican la elección del domingo electoral, con el 31 de mayo como opción menos perjudicada pese a su impacto en Córdoba y Granada.

La política tiene estas cosas: a veces no mandan ni los discursos ni las encuestas, sino el calendario. Y en Andalucía, ahora mismo, el calendario se ha convertido en un auténtico puzle para fijar la fecha de las próximas elecciones autonómicas. No es una exageración.

El Parlamento andaluz se eligió el 19 de junio de 2022. Cuatro años después, en teoría, tocaría volver a votar. Pero hay un problema: la ley andaluza impide celebrar elecciones en julio y agosto. Y la normativa estatal obliga a que entre la convocatoria y la votación pasen entre 54 y 60 días. Traducido: si se espera demasiado, las cuentas no salen.

Por eso, aunque no se diga abiertamente, todo empuja a un adelanto técnico en primavera. No es una cuestión de estrategia, es casi una cuestión de aritmética legal. Ya ocurrió en 2022, cuando Juan Manuel Moreno adelantó los comicios a junio para no chocar con el verano. Ahora el escenario es muy parecido.

Sobre la mesa hay varias fechas posibles: 31 de mayo, 7 de junio, 14 de junio… incluso más tarde, pero cada día que pasa hacia finales de junio complica más el calendario político. Y aquí es donde entra el verdadero lío: Andalucía no solo tiene leyes, también tiene ferias, romerías y fiestas que condicionan la participación y el ambiente electoral.

El calendario festivo también vota

A primera vista, podría pensarse que la Feria de Sevilla es el gran obstáculo. Pero no. En 2026 se celebra en abril, así que no afecta directamente. El problema es otro y está más repartido.

El 31 de mayo, la fecha que más se está comentando en los círculos políticos, tiene dos piedras importantes en el zapato. En Córdoba coincide con el segundo fin de semana de feria, cuando media provincia está más pendiente de la caseta o de la playa que de las urnas. Y en Granada arranca la semana grande del Corpus, otra cita que moviliza a miles de personas.

No es un detalle menor. Córdoba reparte 12 escaños. Granada, otros 13. No son provincias secundarias precisamente.

Si se opta por el 7 de junio, el problema no desaparece, sino que se multiplica. Ese domingo cae en pleno puente del Corpus en Sevilla y Granada, y además coincide con la romería del Rocío. A eso hay que sumarle otro factor nada menor: la visita del Papa a España esos días. Demasiadas cosas a la vez para una campaña que quiere centrarse en Andalucía.

El 14 de junio aparece como una opción más limpia desde el punto de vista festivo. Ya habría pasado el grueso de las celebraciones. Pero tiene otro inconveniente: se mete de lleno en el final del curso político, con el verano llamando a la puerta y una participación que puede resentirse.

El 31 de mayo: el mal menor

Con todo este escenario, la fecha del 31 de mayo empieza a entenderse mejor. No es perfecta, ni mucho menos. Penaliza en Córdoba y Granada. Pero evita un problema mayor: que la campaña y la votación queden engullidas por el Corpus, el Rocío o incluso la agenda internacional con la visita del Papa.

Dicho de otra forma: no es la mejor fecha posible, pero probablemente sea la menos mala.

Moreno Bonilla tiene en su mano la decisión. Puede apurar o puede anticipar. Pero lo que ya está claro es que no se trata solo de elegir un domingo. Se trata de encajar una pieza en un calendario endiablado donde pesan tanto la ley como las tradiciones.

Porque en Andalucía, al final, también votan las ferias.