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Listas de espera: dieciséis años, dos partidos y un enfermo esperando

El Ministerio de Sanidad certifica que Andalucía es la comunidad donde más se espera para ser operado, con o sin presupuesto récord.

 

Volvamos a centrar el debate sobre la sanidad pública de Andalucía con los datos, las evidencias reales y no de mitin electoral sobre las listas de espera, del mismo modo que en el artículo de ayer intenté una visión más global del problema.

Hay una pregunta que ningún político andaluz, del color que sea, responde con claridad: ¿por qué Andalucía, con el mayor presupuesto sanitario de su historia, sigue siendo la comunidad donde más tiempo se espera para ser operado, donde la demora media para ver a un especialista supera los cuatro meses y donde uno de cada tres pacientes quirúrgicos lleva más de seis meses en lista? Los datos oficiales del Ministerio de Sanidad están ahí, publicados, accesibles, incuestionables. Lo que falta es quien los cuente sin sesgo de partido. Vamos a intentarlo.

 

El punto de partida: un sistema agotado

El PSOE gobernó Andalucía durante 37 años ininterrumpidos. Cuando llegó la crisis económica de 2008, la respuesta del gobierno socialista fue aplicar los recortes sanitarios más severos de la historia democrática andaluza. El presupuesto sanitario, que en 2010 alcanzaba los 9.827 millones de euros, se desplomó hasta los 8.205 millones en 2014, su mínimo histórico. En cuatro años desaparecieron más de 1.600 millones de euros del sistema. Con ellos se fueron 7.773 profesionales sanitarios y 800 camas hospitalarias. Y cuando el dinero volvió, llegó lentamente y sin recuperar el terreno perdido: en 2018, último año socialista, el presupuesto era de 9.834 millones, prácticamente el mismo que en 2010, lo que en términos reales, descontando la inflación acumulada en ocho años, significaba bastante menos.

¿Y las listas de espera? En 2017, último dato comparable de serie histórica homogénea disponible, había 67.585 andaluces esperando una intervención quirúrgica. En 2018, último año de gobierno socialista, la cifra se disparó a 143.887, casi el doble en un solo año. El Ministerio de Sanidad advierte en sus propias publicaciones que ese salto se debe en parte a un cambio de criterio contable aplicado ese año por la Junta de Andalucía, lo que dificulta la comparación directa con años anteriores. Pero incluso descontando el efecto metodológico, la tendencia era de deterioro sostenido. Lo que el PSOE entregó al llegar al poder el PP en 2019 no era un sistema saneado. Era un sistema agotado, endeudado y con las listas de espera en máximos.

 

El PP: más dinero, más ladrillo, mismos problemas

Juanma Moreno hereda en diciembre de 2018 una deuda sanitaria acumulada de 1.700 millones de euros, proyectos comprometidos sin ejecutar y unas infraestructuras que la propia auditoría encargada por su gobierno en 2019 describió sin contemplaciones. Lo que empieza a hacer a continuación es subir el presupuesto cada año sin excepción: de 10.540 millones en 2019 pasa a 11.050 en 2020, 11.759 en 2021, 12.464 en 2022, 13.824 en 2023, 14.232 en 2024 y 15.282 millones en 2025. Un crecimiento del 56% en seis años. Récord histórico, dice la Consejería. Y es verdad. También es verdad que multiplica por más de cinco la inversión en infraestructuras, pasando de 128 millones en obras en 2018 a 557 millones en 2024. Nuevos hospitales, ampliaciones, renovaciones. Cintas inaugurales, fotos y titulares.

Pero los datos no mienten. En junio de 2023 había más de 208.000 andaluces en lista de espera quirúrgica. En junio de 2024, 207.745 pacientes esperando un quirófano con una demora media de 145 días. Y en diciembre de 2025, según el informe oficial del Sistema de Información de Listas de Espera del Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, 199.950 andaluces pendientes de operación con una demora media de 173 días. Más presupuesto. Más espera. Algo no cuadra, o cuadra demasiado bien si se sabe dónde mirar.

 

El año que ocultaron los datos

Hay un episodio que merece párrafo propio porque dice mucho sobre cómo se gestiona la información sanitaria en Andalucía. En 2022, con las listas de espera en máximos históricos bajo el gobierno del PP, la Junta de Andalucía directamente no publicó los datos del segundo semestre. Los retuvo. El Ministerio de Sanidad lo dejó constar expresamente en su sistema de información oficial, señalando la ausencia de los datos andaluces. Una comunidad autónoma que presume de transparencia sanitaria ocultó los números en el peor momento. No es una opinión. Está documentado en las publicaciones del propio Ministerio.

 

Lo que dicen los números al cierre de 2025

El informe del Ministerio de Sanidad a 31 de diciembre de 2025 es demoledor para Andalucía. Con 199.950 pacientes en lista de espera quirúrgica estructural, Andalucía es la comunidad con mayor volumen absoluto de espera de España, lo que en parte se explica por ser la más poblada. Pero la tasa por cada 1.000 habitantes —que elimina el efecto del tamaño— tampoco deja lugar a la complacencia: 23,51 pacientes por cada 1.000 habitantes, frente a una media nacional de 17,9.

El dato más brutal es el porcentaje de pacientes que llevan más de seis meses esperando una operación: el 32,2% en Andalucía, el segundo peor de España. La media nacional es del 21,6%. Madrid registra el 0,8%. País Vasco, el 2,3%. Galicia, el 5,7%. Andalucía, el 32,2%. Con cuatro mil millones más de presupuesto que en 2018.

En consultas externas la situación no mejora. La demora media en Andalucía para una primera consulta de especialista es de 136 días, frente a 102 de media nacional. Y en Atención Primaria, solo el 13,4% de los andaluces que piden cita son atendidos en las primeras 24 a 48 horas, frente al 21,4% de media nacional y el 57% de Navarra, que lidera este indicador. Tres meses de espera para ver a un especialista. Menos de uno de cada siete pacientes atendido en menos de dos días en su médico de cabecera. Eso es lo que tiene hoy la sanidad pública andaluza, con los presupuestos récord que presume de tener.

 

El ratio de médicos: el agujero que nadie tapa

Detrás de todas estas cifras hay una explicación estructural que ambos partidos prefieren no abordar con honestidad: Andalucía tiene 3,1 médicos por cada 1.000 habitantes, el peor ratio de España, frente a una media nacional de 3,7. No es un dato menor. Significa que cada médico andaluz atiende más pacientes, tiene menos tiempo por consulta, genera más derivaciones a especialistas y alimenta las listas de espera de forma sistémica. El PP afirma haber incorporado 25.000 profesionales sanitarios desde 2019. El dato es correcto. Pero el resultado final en ratio de médicos por habitante sigue siendo el peor de España. O no se ha incorporado suficiente gente, o el crecimiento de la población —190.000 andaluces más en los últimos cinco años— ha absorbido todas las incorporaciones sin mejorar la cobertura real. De una forma u otra, el problema sigue sin resolverse.

 

¿Quién tiene la culpa?

La respuesta honesta es la más incómoda para todos. El PSOE dejó el sistema arrasado tras décadas en las que mezcló gestión clientelar, recortes brutales en crisis y promesas que no ejecutó. Sus dirigentes, los mismos que hoy acusan al PP de deteriorar la sanidad pública, aplicaron en 2014 (Susana Díaz) el mayor porcentaje de conciertos con la sanidad privada de toda la serie histórica andaluza, precisamente cuando más apretaban el cinturón en lo público. Eso no es opinión. Están en los datos del Ministerio.

El PP lleva ocho años con presupuestos crecientes y el resultado en listas de espera, gasto por habitante, ratio de médicos y demora media sigue siendo el peor o penúltimo de España en casi todos los indicadores. Más dinero no es sinónimo de mejor gestión. Y en Andalucía, con uno y con otro, esa diferencia la paga siempre el mismo: el paciente que lleva meses en una lista esperando que alguien lo opere, el que no consigue cita con su médico de familia en dos días, el dependiente que muere antes de recibir la prestación que la ley le reconocía.

 

La pregunta que nadie responde

La próxima vez que un político andaluz, del color que sea, hable en un mitin o en una rueda de prensa de ‘sanidad pública de calidad’, de ‘récord histórico de inversión’ o de ‘compromiso con los ciudadanos’, hágale una pregunta sencilla y concreta: ¿por qué el 32% de los andaluces que esperan una operación llevan más de seis meses en lista, cuando la media nacional es del 21% y en Madrid esa cifra es del 0,8%?

Si no tiene respuesta, o si la respuesta empieza por culpar al partido contrario, ya sabe todo lo que necesita saber sobre él. Y sobre el estado real de la sanidad pública en la comunidad autónoma más poblada de España.