PP, Vox, el ser y la nada
PP y Vox representan una derecha sin proyecto político real, sostenida por redes clientelares, propaganda y grandes intereses económicos.
En elecciones, como suele ocurrir también en un partido de fútbol, incluso los abstencionistas o los que odian el fútbol acaban decantándose por este o el otro equipo. Por mucho que haya más de dos posibilidades, en este caso son cinco las opciones reales de entrar en el Parlamento Andaluz (supongamos que se trata de uno de esos dados de cinco lados de los juegos de rol que no tienen una forma de poliedro regular o sólido platónico, con caras simétricas idénticas), la mayoría de los votantes se decantan por dos opciones básicas mayoritarias, e incluso muchos de esos votantes que muchas veces llaman de centro votan a quienes perciben como virtual ganador, de ahí la importancia de comprar y publicar la mayor cantidad posible de encuestas para que se cree performativamente una realidad que no existe previamente y la profecía acabe cumpliéndose. Ya lo hemos dicho muchas veces; las personas más vulnerables a la propaganda son los que se consideran más inmunes a ella, bien informados e incluso se autoperciben como ‘cultos’.
La cuestión es que tanto los votantes de centroizquierda e izquierda como los de derecha (en España no existe el centroderecha, y posiblemente tampoco, todavía, la extrema derecha como tal, PP y Vox son básicamente lo mismo, con un porcentaje, eso sí, de inversores externos que difieren) saben muy bien que hablamos de dos opciones básicas que, dependiendo de la fuerza de los partidos complementarios (y espero que nadie se ofenda con esto) pueden radicalizar más o menos los discursos y los hechos en ambos bloques. Eso no significa, por ejemplo, que Adelante Andalucía no pudiera plantear algún que otro problema en una hipotética coalición de izquierdas, o el previsible pacto PP/Vox no pueda saltar por los aires si a Vox le conviniera forzar una repetición electoral en Andalucía y una casi segura coincidencia con las elecciones generales.
Pero no voy a eso. En el fútbol están los que no ven absolutamente ninguna virtud en los equipos rivales, sobre todo en los rivales más directos, y los que disfrutan del juego, de la calidad de los futbolistas, de la táctica, de la genialidad estratégica de los entrenadores/generales, etc., e incluso saben apreciar en su justa medida el poder real que pueda ejercer la corrupción arbitral/judicial, la capacidad de compra de los diferentes equipos e, incluso, de la especial inquina que algún medio, de vez en cuando, pueda tenerle al Radial Madrid/PP, caso de ABC últimamente. Uno solo que pueda toser y se le pueda oír a cierta distancia, una cuenta de Facebook, un grupo, puede ser un enemigo a exterminar en ámbitos locales para esta gente/gentuza, algo que solo demuestra su más que probable corrupción, siempre pendiente de ser demostrada judicialmente, y su debilidad extrema.
Pero no voy a eso, que me pierdo por las ramas que ya han sido taladas. ¿Qué virtudes, qué discurso, qué proyectos, cuánto de positivo soy capaz de ver en los equipos por los que he decidido apostar en este partido y en los equipos rivales? Voy a centrarme en los equipos rivales, pero dentro de un contexto europeo y global, no sin antes decir, que en el PSOE, por ejemplo, creo percibir que en esta campaña andaluza se han acabado de soltar amarras con el felipismo/susanismo y que la apuesta socialdemócrata real sin complejos por el estado de bienestar y lo público se ha afianzado y ya es irreversible, porque, cualquier observador medianamente perspicaz de la geopolítica sabe que nos vamos acercando a un panorama en el que por los efectos combinados de la IA y los cambios radicales en cuanto a producción de energía, industriales, militares y la caída del hegemón, EEUU, se va a hacer necesaria más que nunca la cobertura social de los estados-nación y los estamentos supranacionales, en nuestro caso la Unión Europea, frente a una élite global que amenaza con devorarlo todo y provocar hambrunas en medio mundo. La socialdemocracia, pese a estar en sus momentos más bajos en Europa, junto al resto de la izquierda, será tendencia. Ya lo es.
Pero, ¿qué hay detrás de las derechas españolas? Pues siento decirlo, pero no veo nada. La nada más absoluta. Patriotas que se venden a fondos de inversión extranjeros a cambio de comisiones, partidos como Vox que fueron fundados con dinero de, atención al eufemismo: ‘el exilio iraní’ (élites sionistas, el MOSAD, fondos de inversión USA, dinero emiratí/sionista, por eso ni le tosen a Israel y hasta les votan en Eurovisión) y que siguen controlados por ellos (de ahí la lucha con la otra parte que puso la pasta, los ultracatólicos, que acabará con la derecha de Vox subdividida en dos o tres). Todo esto de Vox es aplicable al PP de Feijóo y Moreno Bonilla, que nos la mete doblá, pero con sentido y sensibilidad, como dice la coplilla de la campaña andaluza 2026, no esa ñoñería que canta Juanma con esa vocecita que tiene (en origen lo que se metían doblás eran las sábanas, no hay vulgaridad alguna en esto).
El Proyecto PP para Andalucía es el mismo que tiene cualquier comisionista en cualquier, esteeee, rubro, lo importante es que se mueva la economía y que yo me pueda quedar con un porcentaje, además de consolidarme en el poder creando una red clientelar sólida en todo el territorio y con especial incidencia en ayuntamientos y diputaciones. Si te pegas al PP pillas puestos, te colocamos a los niños, favorecemos a tus empresas, etc. Y de vez en cuando puedes cantar el ‘alirón’ y el ‘hemos ganao’. Elige la vía fácil, no seas ‘dogmático’, no tengas ideas, no creas en nada, salvo en La Virgen del Rocío, no pienses, no tengas escrúpulos, lee solo el Hola!, no desees el bien común y déjate de mier…de ‘No a la guerra’.
Líderes europeos de la posguerra; democristianos, liberales socialdemócratas y eurocomunistas, construyeron, dentro de un orden, y a sabiendas que estuvimos y estamos tutelados todavía por EEUU, un estado de bienestar que ahora amenaza con derrumbarse, mejor dicho, amenazan con derrumbar, porque ese derrumbe no es obra ni del cambio climático ni de la voluntad divina, es obra de la voluntad de ciertas élites globales que tienen que garantizar su control sobre sus territorios ahora que China y el área Asia-Pacífico se convierte en el centro del mundo, y de ahí ese apoyo a esos partidos llamados de extrema derecha, nacionalistas de pacotilla subvencionados por dinero apátrida y globalista, que fuercen la percepción de que cantamañanas como Moreno Bonilla o Feijóo (que seguro que también canta en la intimidad) son moderados y centristas, cuando no son otra cosa que la nada más absoluta, quieren ser líquido, fluido y amoldable, be water, my friend, pero ni eso saben, por hacer como los listos que citan a Bauman sin leerlo. Pero es que ni liberales, que están más perdidos que Juanma en una biblioteca, ni populares, aportan ya absolutamente nada al proyecto europeo, y si no fíjense ustedes en ese dechado de virtudes que es el canciller alemán Friedrich Merz, excomisionista de BlackRock que va a darle un tajo a la sanidad pública alemana de 5000 millones de euros para convertir Volkswagen en una empresa armamentística. ¿Entendemos ya con quiénes nos jugamos los cuartos?
No quiero acabar sin hablar, autoparódicamente, como siempre, de El ser y la nada, la obra de Sartre. Para Sartre ‘la nada es un vacío lleno de potencial’, pero ¿de qué llenan PP y Vox su nada? De nada, no hay proyecto, no hay nada. Bueno sí, en el PP hay comisiones, y no precisamente obreras, y en Vox igual las va habiendo a medida que tocan pelo. Por eso en el PP se llena todo de foticos, vídeos, postureo, pompa y circunstancia, y en Vox inundan su espacio de eslóganes políticos de copia y pega de hace 50 años y usan como su manual de cabecera Propaganda, del judío Edward Bernays, publicado en 1928, y del que tanto bebió Goebbels. Cómo estará la cosa en nuestra sociedad, que con tan poco esparto hacen un serón, compaes.