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Cofrade hipócrita

El silencio de los obispos ante las niñas migrantes de Ceuta contrasta con la fe que predican y con los gestos públicos de tantos políticos católicos ahora.

Los miembros episcopales de la Iglesia católica romana que residen en España se han cuidado muy mucho de hacer saber a sus seguidores las obligaciones evangélicas que les afectan, individual y comunitariamente, en relación con la situación en Ceuta. Entre esos seguidores se encuentra no pocos políticos que alardean por variados motivos de su pertenencia orgánica al sistema visible e la religión católica que se predica de seguir los pasos en la tierra de Jesús de Nazaret. Clamoroso silencio episcopal. Salvo algún prelado despistado. 

Uno de los políticos proclives a mostrar sus piedades públicas adornadas con llamativas vestimentas medievales aprovechando flujos turísticos cruceriles en la Costa del Sol, no es otro que el bienamado presidente de la Junta andaluza. Conocido por Juanma, en plan simpático.

El Nazareno ya avisó de la necesidad de compartir los bienes materiales y los espirituales con los heridos en la bajada de Jerusalén a Jericó aún no siendo nacionales del caminante que se encuentra con ellos.

Hay 500 niñas urgentemente necesitadas de protección y atención. La desastrosa, estulta y negligente atención del gobierno nacional, con mando único, y la vaivanesca política del fastuoso presidente de la  asamblea ceutí las está haciendo objeto de vejaciones y miedos y con formas de vivir diario indignas.

El cofrade que se muestra con pasos al hombro de imágenes que no sienten, ni piensan, ni palpan, ni andan, se ha negado a aceptar menores de ninguno de los dos géneros existentes.

¿Razón?. Efecto llamada. A este político que cubre sus vergüenzas con ropajes cofradieros solo le suena una llamada: la del cornetín desórdenes del Tercio cuando llama a la cabra del regimiento para acompañar al Cristo de Mena, que no es, ni por soñacion teológica episcopal, el Señor que condicionó la pertenencia a su comunidad a ayudar física y espiritualmente a los abandonados y abatidos. 

Los señores obispos no han puestos sus palacios y residencias a disposición de esos niños pese a la infame gestión del gobierno de coalición de tanta tropelía desastrosa. Los cofrades los imitan. 

Mientras los ricos muslimes del Oriente Medio traen sus regalos y sus dólares y joyas a la Costa del Sol y a Rodríguez Zapatero sub specie aeternitatis. !Qué rostro tallado por don Mariano Benlliure tienes, presidente!.