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Corrientes ideológicas en la Administración Trump (III) : Groenlandia

Cuando la supervivencia se convierte en coartada: del Lebensraum nazi al ecologismo identitario de la extrema derecha contemporánea.

 Sigo en este tercer documento el presentado ampliamente por Florian Louis, autor de Qu’est ce que la géopolitique, Paris Puf, 2022, en interesante trabajo publicado en Grand Continent. Los párrafo en cursiva son textos de los autores a los que se refiere cada apartado.

Primero- El primer teórico del Lebensraum fue el etnógrafo alemán Oscar Peschel (1826-1875). Lebenseraum era, a su juicio, una zona geográfica para permitir la vida d un  un pueblo determinado.  Las naciones, sus pobladores, existen en el territorio en el que viven y no pueden alejarse de él- Desarrolla esta su idea su Tratado sobre geografía y etnología, de1874). Esas poblaciones podrían perecer si se las obligara a vivir en otras condiciones que desconocen.

“En todos los lugares de los continentes donde los hombres se han aventurado hasta ahora, se han descubierto rastros de habitantes, ya que poco antes de que el marinero Morton y el esquimal Hans llegaran, el 24 de junio de 1854, al cabo Constitución, en la costa occidental de Groenlandia […], habían observado los restos de un trineo. Esto demuestra la presencia anterior de esquimales, a quienes debemos alabar, en palabras de Homero, como los más lejanos de los hombres (ἔσχατοι ἀνδρῶν). Junto al hombre, también descubrimos los rastros de al menos un animal doméstico: el perro siempre ha sido su compañero. Todavía queda por encontrar un lugar en la Tierra que no esté habitado o al menos visitado por algún pueblo. Sin embargo, las transiciones entre diferentes climas no pueden producirse de forma repentina. Incluso los islandeses que se instalan en Copenhague sucumben a la tuberculosis, a pesar de tener un origen común con los daneses y de hablar una lengua que era común hace 800 años. Mientras que los españoles se adaptaron al espacio vital [Lebensraum] tropical del Nuevo Mundo y Filipinas, ni los británicos en la India ni los holandeses en las islas de la Sonda lograron poblar estas regiones con descendientes de europeos. Todos los hijos de padres ingleses nacidos en la India enferman y mueren antes de cumplir los diez años. Por eso, los británicos envían a sus hijos a Europa cuando se acerca ese momento peligroso, y los holandeses hacen lo mismo» .

Segundo-  Friedrich Ratzel (1844-1904). Zoólogo alemán convertido en geógrafo, desarrolló una concepción agonística del Lebensraum. Afirma: 1) una competencia ineludible entre las especies por el acceso a los recursos naturales, que se traduce en un proceso de selección natural en el que las más aptas triunfan sobre las menos adaptadas. 2) un crecimiento exponencial de la especie humana que sólo puede conducir a un desequilibrio mortal entre el número de personas y la cantidad de recursos disponibles para satisfacer sus necesidades.El Lebensraum ratzeliano designa así la cantidad de espacio que un Estado necesitaría para garantizar la supervivencia de su pueblo. Una cantidad que dependería, por un lado, del tamaño de ese pueblo y, por otro, de la naturaleza de ese espacio, que podría resultar más o menos fértil y rico en recursos

Existe una contradicción entre el movimiento de la vida, que nunca descansa, y el espacio terrestre, que es inmutable. De esta contradicción nace la lucha por el espacio. La vida sometió rápidamente el suelo terrestre, pero tan pronto como alcanzó sus límites, se replegó. Desde entonces, la vida lucha contra la vida por el espacio, en todas partes y sin descanso, en toda la Tierra.

La lucha por la vida, expresión muy manida y aún más mal entendida, no significa en realidad otra cosa que la lucha por el espacio. Porque el espacio es la condición primera de la vida y el criterio con el que se miden las demás condiciones de la vida, en particular la alimentación. En la lucha por la vida, el espacio tiene una importancia similar a la de esos momentos decisivos de la lucha de las naciones] que llamamos batallas. En ambos casos, lo que está en juego es la adquisición de espacio en movimientos de avance y retroceso. Una especie atacada puede escapar mientras tenga acceso al espacio, pero en un espacio reducido, la lucha se vuelve desesperada.  Está claro que la limitación del espacio vital en la Tierra exige que una especie antigua libere el espacio que una nueva necesita para desarrollarse. En este sentido, la creación y el progreso presuponen el retroceso y la desaparición. Lo mismo ocurre con la muerte y el nacimiento de los individuos. La especie antigua libera su espacio retirándose lentamente, mientras que la nueva avanza de forma igualmente progresiva, paso a paso, para llenar los vacíos así creados» 6

Tercero-  Lebensraum» es adoptado el politólogo sueco Rudolf Kjellén (1864-1922), para el que «los Estados fuertes y vigorosos que sólo tienen un área de soberanía reducida se ven dominados por el imperativo categórico de ampliar esta área mediante la colonización, la unión con otros Estados o diversos tipos de conquistas”. Karl Haushofer (1869-1946), antiguo oficial bávaro que en la década de 1920 se convirtió en el principal promotor de la geopolítica alemana, llegó a justificar el expansionismo de su país en nombre de un imperativo biogeográfico de supervivencia nacional. A diferencia del colonialismo británico o francés, el imperialismo alemán no sería un lujo superfluo que se permitiría un Estado saciado, sino una necesidad «vital» para un Estado atrofiado cuya población se asfixiaría dentro de unas fronteras demasiado estrechas. En tales condiciones, el imperialismo ya no se presenta como una opción, sino como una «obligación». Una política exterior exitosa debe basarse en un principio que no se elija arbitrariamente, sino que se derive de las exigencias de la situación.

La lucha por el espacio vital [Lebensraum] parece ser la base más natural y lógica de dicha política. De hecho, cada nación se preocupa ante todo por su supervivencia en un entorno hostil. Dado que su propia existencia depende de la posesión de un espacio suficiente, la preservación y la protección de ese espacio deben determinar todas sus políticas. Si ese espacio se ha vuelto demasiado pequeño, debe ampliarse, y un estadista hábil se enorgullecerá de satisfacer esa necesidad exponiendo a su pueblo al menor riesgo posible. Si, por el contrario, ese espacio se ve amenazado por enemigos externos, ese peligro debe contrarrestarse con todo el poder de la fuerza nacional.

El propio espacio vital debe cultivarse y sus recursos explotarse en la medida de lo posible. Porque la opinión mundial siempre es extremadamente reacia a conceder a una nación el derecho a expandirse. Sólo después de convencerse de que un país es incapaz de satisfacer las necesidades de su población en su propio territorio sin poner en peligro su medio ambiente, aceptará, a regañadientes, una expansión, como en el caso de Japón e Italia. […] Hoy, Alemania y Japón deben alojar, alimentar y vestir a más de 130 personas por kilómetro cuadrado. Alemania debe lograr este milagro en el norte de Europa, al norte de los Alpes, donde el suelo no puede alimentar a más de 100 habitantes de media. Sajonia cuenta con hasta 330 personas por kilómetro cuadrado, la provincia renana con más de 200, las zonas rurales del Ruhr con 800 y su parte industrial, naturalmente, con muchas más. El imperio insular de Asia oriental, situado en una zona más tropical, tiene al menos un poco más de suerte. Las precipitaciones regulares y abundantes permiten que su fértil suelo volcánico produzca hasta tres cosechas al año. Además, sus 41.600 kilómetros de costa le proporcionan ricas zonas de pesca y le dan acceso a un comercio marítimo sin obstáculos

Cuarto.- Adolf Hitler (1889-1945), conoció a Karl Haushofer a través de Rudolf Hess, toma ese concepto en Mein Kampf,  y defiende que no hay lugar para todos en una Tierra de tierras y recursos limitados. Alemania expandiría su territorio hacia el este, Dice que si i Alemania necesita expandir su territorio hacia el este, no es sólo para disponer de los recursos naturales necesarios para la supervivencia del pueblo alemán, sino también porque debe controlar espacios militarmente cruciales para garantizar su seguridad. Según Hitler, un Estado no sólo debe hacerse con el control del espacio necesario para satisfacer materialmente las necesidades de su población, sino que también debe asegurarse el control de todos los territorios necesarios para su seguridad: al espacio vital «biológico» se añadiría, por tanto, un espacio vital «estratégico» destinado a garantizar la perpetuidad del primero.

Quinta- La AdF. Alternativa für Deutschland, se podía leer en letras grandes sobre fondo azul: «Lebensraum erhalten windkraft stoppen !», que se puede traducir como «¡Detengamos las turbinas eólicas para preservar nuestro entorno vital!». El partido retomó «Lebensraum» para nombrar el territorio alemán  amenazado por aerogeneradores es la misma concepción imperialista hitleriana del espacio.

Ecologismo de extrema derecha suena al que reivindicaban los nazis. Promovían el retorno de los alemanes a la naturaleza contraria  la modernidad, al tiempo que desarrollaban una relación mercantil explotadora de sus recursos. Su concepto de Lebensraum, considera el espacio geográfico no en sí mismo, sino a través del prisma de los recursos que encierra. Se trata de  un instrumento que permite a algunos hombres producir y dominar a otros haciendo suyo ese territorio.