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Moreno Bonilla prefiere quedarse tuerto

Aunque el nuevo sistema de financiación daría a Andalucía miles de millones más, el presidente andaluz rechaza el modelo para no salirse del guión marcado por Génova.

 

Hay un viejo cuento popular que resume mejor que cien ruedas de prensa la política que hoy practica Juan Manuel Moreno Bonilla. A un hombre pobre le dicen: pide lo que quieras. Pero mira a aquel otro, al que no soportas: lo que tú pidas, a él se lo daremos por duplicado. El hombre se lo piensa y responde: quítame un ojo. No quería mejorar su vida. Quería que el otro no estuviera mejor que él.

Algo muy parecido está ocurriendo con la financiación autonómica y Andalucía.

Desde que el Gobierno central ha puesto sobre la mesa un nuevo modelo de financiación, el presidente de la Junta y la dirección andaluza del PP han activado un discurso de agravio y confrontación: atropello, humillación, ruptura de la igualdad, ataque a Andalucía. Y ¡que viva el 4D y el 28F!

El mensaje es simple y emocional: hay que rechazar el modelo cueste lo que cueste.

El problema es que, cuando uno baja del eslogan al dato, el relato se desmorona.

Porque según las cifras oficiales del propio Ministerio de Hacienda, Andalucía sería la comunidad que más dinero recibiría en términos absolutos con el nuevo sistema: cerca de cinco mil millones de euros más al año respecto al modelo actual. Más recursos para sanidad, educación y dependencia. Más margen para corregir una infrafinanciación histórica que nadie discute. Más dinero para una tierra que lo necesita.

Y, aún así, Moreno Bonilla dice no.

No dice no porque el modelo perjudique a Andalucía en cifras. Dice no porque el Partido Popular ha decidido convertir la financiación en un campo de batalla política contra el Gobierno central y, sobre todo, contra cualquier acuerdo que huela a entendimiento con Cataluña. Da igual que Andalucía gane. Lo importante es que Cataluña no gane más. Como en el cuento: si el otro recibe el doble, mejor quedarse tuerto.

Esta es la clave política que explica el comportamiento del presidente andaluz. Moreno Bonilla no actúa como presidente de Andalucía, sino como ejecutor disciplinado de la estrategia nacional de Feijóo. Su prioridad no es cuánto dinero entra en Andalucía, sino no romper la narrativa de confrontación diseñada en Madrid. Aunque eso implique rechazar más recursos para su propia comunidad.

Resulta llamativo que el mismo presidente que presume de moderación y gestión tranquila abrace ahora un discurso de trinchera que ni siquiera se sostiene con los números en la mano. Nadie discute que el sistema sea mejorable ni que deba debatirse con todas las comunidades. Pero una cosa es exigir ajustes y otra muy distinta es presentar como una agresión lo que, objetivamente, supone más dinero para Andalucía. ¿De verdad creen que los andaluces somos analfabetos, incapaces de leer y entender?

Aquí es donde el discurso del PP se vuelve tramposo. Se habla de igualdad mientras se oculta que Andalucía lleva años por debajo de la media en financiación por habitante ajustado. Se invoca la solidaridad mientras se rechaza un modelo que la refuerza. Se apela al orgullo andaluz mientras se renuncia a una inyección de recursos que podría aliviar hospitales saturados y aulas masificadas. Parece que olvida MBonilla lo que ya dicen sus propias encuestas, mayoría absoluta en descontento de los andaluces con la gestión del PP en la Junta.

Al final, la pregunta no es técnica, sino política. ¿Qué pesa más para el presidente de la Junta: los intereses reales de Andalucía o las directrices del partido? La respuesta está en los hechos, no en las consignas. Y los hechos dicen que, ante la posibilidad de que Andalucía reciba más recursos, Moreno Bonilla prefiere quedarse tuerto si con eso evita que otro vea mejor.

Ese es el retrato. Y explica muchas cosas. Como por ejemplo una jugada maestra de la candidata socialista, María Jesús Montero, que ha metido el balón en la portería de San Telmo por toda la escuadra. Está por ver cómo el PSOE es capaz de rentabilizar políticamente el descoloque generado en la derecha con los dineros públicos para las autonomías. Pero esa será otra historia.