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Rafa Nadal y otros perdedores en Madrid

Los comandantes que han elegido han demostrado que no son capaces, ni aquellos que los han elegido tampoco.

 

Nadal al abandonar el Open de Madrid ha tenido la honesta inclinación a decir: “A la hora de la verdad todo lo he hecho mal”. Claro Nadal es persona disciplinada, que analiza, reflexiona, se examina, decide y se corrige cuando yerra. Los perdedores en la reciente batalla electoral madrileña han callado, cual colipoterras y rabizas de don Camilo José. Algunas cuestiones deberemos plantear. 

 

Al escoger a los líderes al frente de sus formaciones, y a los directores de sus campañas y a los diseñadores de las mismas, ¿han seleccionado al dirigente más sabio, más capaz, que había demostrado su valía politica, o técnica, u organizativa entre los que podían disponer?. Porque los resultados nos llevan a pensar que no hay, en los dos partidos de izquierda proclamada que han resultado perdedores, dirigentes capaces de conocer lo que piensan los ciudadanos electores, lo que desean, lo que les mueve, lo que anhelan y hacerselo saber desde sus posiciones y análisis invitándoles a seguirles. Los comandantes que han elegido han demostrado que no son capaces, ni aquellos que los han elegido tampoco, de ver y apreciar el mundo de lo sutil, de darse cuenta de las corrientes ocultas que captan a los ciudadanos y les anegan la mente y el corazón. Ahí, creo, es donde han fracasado y donde, me temo, están arriesgando el fracaso futuro de sus formaciones políticas. 

 

Cierto que la inyección de fondos europeos es imprescindible para alentar vitalidad y energía a la economia española. Pero con la promesa de unas remesas que no se sabe cuando llegaran y quienes las van a controlar verdaderamente no se mueve un país con cuatro millones de parados, con miles de familias atendidas por organizaciones de beneficencia o caridad , mientras el Estado ha sido incapaz de llevar a buen puerto ni siquiera los expedientes de ingreso vital minimo. El señuelo huero que MAR ha chicuelineado en las elecciones en la Región de Madrid, demuestra que la nada arrastra más que promesas reiteradas y vacilaciones estultas, pues lo que vela el capote carmesí son destrucciones de los servicios públicos, entrega a las manos privadas, algunas de ellas muertas, el futuro inmediato de la creación de precariedades laborales por abajo y 86 veces aumentados por arriba los sueldos de los creadores de riqueza en las plazas donde torea el PP madrileño que lleva 26 años hincando banderillas en lomos populares sin que la izquierda haya sido capaz de ayudar a ver qué ocurre, dónde ocurre, cómo ocurre y a quienes daña.

 

No se trata de analizar los fujos datos. Se trata de analizar y estudiar y captar y valorar el pensamiento de la gente. Y para eso hay que escuchar y no hablar permanente repitiendo frases escritas por argumentistas pagados por quienes quieren decir sin pensar, con el objetivo único de que los cortes televisivos sirvan pastillas energuménicas a descerebrados potenciales, sin caer en la cuenta que esos presuntos descerebrados, antes o después, caemos en la cuenta de que nuestra vida nada tiene que ver con los cortes televisivos. Y no les votan a ellos. ¿Les engañan otros?. Es probable. Casi seguro.Pero a ellos no les votan.