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Susana Díaz habla de “políticos irresponsables” en Cataluña

Actores de una “representación teatral, que no lleva a ningún sitio”.

Este miércoles Santo, Susana Díaz, presidenta de de la Junta de Andalucía, se reafirmaba en su oposición ante la independencia catalana, exponiendo, durante la inauguración de la exposición ‘Murillo cercano. Miradas cruzadas’, que se deben tomar medidas “cuanto antes”, y siempre dentro del marco dentro de la ley en Cataluña, para que se ponga punto y final a “esta representación teatral, que no lleva a ningún sitio”.

La presidenta calificaba a los imputados como “políticos irresponsables” con el único objetivo de “hacer daño a la imagen de España, a la democracia que tanto costó y a la convivencia de todos los ciudadanos en Cataluña y en el conjunto de España”.

Al parecer, a Susana se le ha olvidado ya cómo de irresponsable fue en aquellas primarias, en las que su partido se vio dividido por su sed de protagonismo.

Es curioso que Susana Díaz, la intrépida presidenta todo terreno, la que se ha entregado, en cuerpo y alma por su Andalucía, menos esa vez que quiso aspirar a ser secretaria general del PSOE, hable de irresponsabilidad política. Algo llamativo porque así nos damos cuenta de cómo el ser humano, o al menos los de la especie socialista, no se mira a sí mismo antes de soltar por la boca todo lo que se le pasa por la mente. Al parecer, a Susana se le ha olvidado ya cómo de irresponsable fue en aquellas primarias, en las que su partido se vio dividido por su sed de protagonismo. Una ocasión en la que, de una vez por todas, salió a la luz el egocentrismo y ese carácter de virreina de Triana que se esconde, siempre antes de salir en cámara, debajo de la americana roja. Una irresponsabilidad política que no solo interpretaba ella en “esta representación teatral, que no lleva a ningún sitio”, sino que, como de costumbre, compartía papel con su maestro, Felipe González, y con algunos otros más que querían vivir del cuento.

“Este espectáculo que están dando en España y fuera de España”, los dirigentes independentistas, “lo que busca es el descrédito de nuestro país, poner en riesgo la imagen de la democracia española y la imagen de nuestro Estado de Derecho”, recitaba la presidenta. Y, además de curiosas, sus palabras se hacen graciosas. ¿Por qué Susana repite una y otra vez la palabra “imagen”? Será que para ella, al igual que para la gran mayoría de los políticos que gobiernan o han gobernado este país, lo único que importa es la “Marca España”. Será que en nuestros representantes existe una superficialidad institucional, en la que prima lo que otros opinen de nosotros, dejando en un segundo plano las necesidades de los ciudadanos. Será que importa más el petróleo, el dinero y los votos por interés que la sanidad, la educación y la libertad de expresión.

No puede haber estado federal, si antes no se aborda un debate intenso entre las fuerzas políticas y, menos, si no hay voluntad real de reformar la Constitución y, como consecuencia, para dar cabida a este importante cambio de modelo territorial.

La presidenta de Andalucía, desde un primer momento, ha presentado su apoyo al Gobierno de España, cuando este defendía, y sigue defendiendo, la unidad y el inmovilismo, frente a una Cataluña que gritó, hace ya algún tiempo, independencia o, al menos, libertad de elección. Sin embargo, Susana Díaz siempre se ha presentado como una defensora acérrima de un posible estado federal. Esta defensa del estado federal es, tan solo, una apuesta de cara a la galería para intentar ocultar la ausencia de alternativas que, tanto su partido como ella, tienen para solucionar el problema político catalán. No puede haber estado federal, si antes no se aborda un debate intenso entre las fuerzas políticas y, menos, si no hay voluntad real de reformar la Constitución y, como consecuencia, para dar cabida a este importante cambio de modelo territorial. Es decir, es incompatible la apuesta por el estado federal y abrazar, sin matices, cada acción política que el Gobierno de Rajoy ha llevado a cabo en Cataluña, y esto, precisamente, es lo que ha hecho Susana Díaz desde el primer momento, aliarse con las tesis más centristas del Gobierno del PP y de algunos viejos dirigentes del partido socialista. Todo esto, sin que, hasta la fecha, la que ambicionaba a hacerse con el control del partido socialista en toda la nación, haya planteado ninguna iniciativa para empezar a caminar hacia un nuevo modelo de estado federal.

De hecho, el propio Miquel Iceta, representante del PSC, mantiene serias discrepancias con la presidenta andaluza y camina hacia una cierta ambigüedad que sitúa al PSOE en un lugar secundario dentro del debate político sobre el futuro catalán.