¿Ataque nuclear? no gracias, muy amable
Entre sombras, alianzas y silencios históricos, el equilibrio nuclear en Oriente Medio se construye al margen del derecho internacional y del control democrático.
Hay por ahí unos ‘conspiranoicos’ generalmente bien informados que aseguran que a JFK se lo cargó el MOSAD, solos o en colaboración. La verdad es que no se sabe nunca dónde acaba el MOSAD y empieza la CIA, dónde el poder legislativo de EEUU y donde el lobby, dónde los intereses particulares y corporativos y dónde los estados, etcétera. Hay otros que dicen que muy poco tiempo antes de comenzar los ataques a Irán en Israel hubo un terremoto, epicentro en Dimona, en el desierto del Néguev. Pero lo extraordinario no es que hubiera un terremoto, sino que los israelíes supieran que lo iba a haber y estuvieran ahí haciendo sus mediciones. Ya sabemos que tienen línea directa con Dios, que además es suyo en exclusividad, o por lo menos preferentemente, porque nadie hasta ahora había ‘adivinado’ los terremotos por venir, y mira que hay interés científico en el asunto. Dicen los más osados y atrevidillos que no fue un terremoto, sino pruebas nucleares subterráneas muy previstas, con fecha y hora fijada, lo que no solo demuestra que tienen armas nucleares, sino que están deseando usarlas, y pronto, contra Irán.
Se calcula que Israel tiene armas nucleares ya desde el asesinato de Kennedy, que no solo no quería transferirles la tecnología, es que tampoco quería que se las transmitiera Francia, que fue al final quien les hizo el regalo. Y qué regalo. Y lo mejor de todo es que nadie se acuerda siquiera del nombre de los oferentes, parecen borrados de la Historia, ni en Francia se acuerden de ellos: fueron Maurice Bourgès-Maunoury, expresidente del Consejo de Ministros de la IV República Francesa poco antes de dejar su cargo, con otra figura clave Francis Perrin, alto comisionado para la energía atómica de Francia entre 1951 y 1970, quienes proporcionaron tan extraordinario obsequio, seguramente muy condicionados por una de esas misteriosas partes estancas del gobierno a la sombra de EEUU. Cuando De Gaulle llegó al poder quiso cambiar las tornas, pero el mal ya estaba hecho, un mal que viene condicionando la Historia desde entonces. Aunque hay que decir que el apoyo francés para la consecución de las capacidades atómicas de Israel comenzó durante el gobierno de Mollet, inmediatamente anterior al de Bourgès-Maunoury, y coincidiendo con la nacionalización por parte de Nasser del Canal de Suez, de ahí el paralelismo con la situación actual y el conflicto con el Estrecho de Ormuz.
Se calcula que ya desde finales de los 60 Israel disponía de unas cuantas docenas de ojivas nucleares sin que oficialmente sea una potencia nuclear declarada y absolutamente nadie tenga derecho a hacer ninguna clase de inspecciones. Lo que se dirime desde hace ya décadas es si otro país de Asia Occidental tiene el derecho a poseer tecnología nuclear o si Israel generosamente va a renunciar a ella en pos de la paz en la región, y más ahora que hay países que disponen de misiles intercontinentales, como Corea del Norte y podrían ceder sus misiles en caso de que uno de sus aliados sea atacado. Otra potencia nuclear muy a tener en cuenta es Pakistán, un país de mayoría musulmana, pero con un ejército muy controlado ahora por USA e Israel desde el último golpe de estado, dicen algunos expertos en geopolítica. Luego están, obviamente, Rusia y sobre todo China, que tiene unja gran dependencia del petróleo iraní.
La gran cuestión es que solo EEUU ha atacado hasta ahora con bombas atómicas a un enemigo, y además innecesariamente, y solo EEUU e Israel parecen dispuestos a ser los primeros en atacar con este tipo de armamento en caso de no conseguir una guerra con armamento convencional. El régimen iraní y su control del estrecho de Ormuz les estorba, como antes les estorbó el Egipto de Nasser. De conseguir sus objetivos con un cambio de régimen en Irán, algo bastante improbable, la siguiente pieza sería, dicen, Turquía, que además tiene un supuesto acuerdo con Pakistán si es atacado (que no cumplirían) y que acaba de exhibir unas terroríficas armas de destrucción masiva, aunque no nucleares en estos días. Con lo cual cada victoria de EEUU e Israel, o cada destrucción del enemigo, es solo un peldaño más hacia una hegemonía que ya es imposible.
En estar circunstancias, poner como condición esencial para llegar un acuerdo el abandono de los planes nucleares, civiles, dicen, iraníes, es garantizar que no va a haber acuerdo nunca, que es lo que busca Israel. Israel y EEUU quiere convertir a todos los estados musulmanes con pozos de petróleo y yacimientos de gas en títeres, estados fallidos o en guerra civil continua, siguiendo la estela del Imperio Británico y convertirse en un nodo, un hub, imprescindible para Europa y Asia, con lo cual parece meridianamente claro cuál debe ser la respuesta de esta Europa que parece que nunca ha roto un plato, pero que lleva más de 80 limitándose a ser el jardín delantero de EEUU, lo mismo que Latinoamérica es históricamente el patio trasero y Oriente Medio el cuarto de los juegos de Guerra. Ya va siendo tarde, Europa debe acabar con los tratados de asociación preferente con Israel. Tenemos la llave. Que nadie escurra el bulto.