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No se rinde un gallo rojo más que cuando está muerto

Andalucía lidera la pobreza y las listas de espera sanitarias mientras la izquierda pierde terreno ante un PP apoyado por Vox.

Puede que este domingo las derechas ganen en Andalucía, pero puede también que no, ¿o damos ya por descartada esta posibilidad y nos ponemos todos a llorar como Boabdil cuando perdió Granada? No entiendo esta especie de “resignación cristiana” que parece haber abducido últimamente a las izquierdas. Ni la entiendo ni estoy dispuesto a asumirla. Los escucho y concluyo que no están luchando para ganar, sino solo para que la derrota sea lo menos estrepitosa posible. Y no doy crédito mientras veo cómo Moreno Bonilla anda de mitin en mitin con una única preocupación, si conseguirá o no la mayoría absoluta.

¿En qué momento las izquierdas se dejaron comer el terreno hasta llegar aquí? ¿en qué momento la mayoría de los andaluces decidimos comprar el discurso hipócrita y torticero de un PP que nunca hubiera llegado al palacio de San Telmo sin las muletas de Vox en enero de 2019? ¿en qué momento los jornaleros de esta tierra, muchos más que los terratenientes, decidieron que votar a los señoritos convenía a sus intereses? ¿qué puñetera distopía es esta? La sanidad pública hecha unos zorros, listas de espera récord, pobreza y paro liderando las estadísticas nacionales y el personal votando a un candidato que miente más que habla.

Más de 200.000 andaluces esperan una operación con una media de 173 días, casi seis meses, el peor dato de toda España, y otros 850.000 aguardan consulta con algún especialista mientras se destinan cientos de millones a la privada y se tiene la desfachatez de presumir de eficiencia. Educación y dependencia siguen el mismo camino de degradación disfrazada de modernidad, la vivienda para los jóvenes una ruina, así como sus perspectivas de futuro. Pues nada, entras en un bar y de quien oyes hablar mal es de Pedro Sánchez, quedas con amigos y conocidos de toda la vida para tomar unas cañas y si tienes la mala suerte de que les dé por hablar de política más vale que te calles o que te marches. Poner a parir sin parar al gobierno de Sánchez se ha convertido en el deporte nacional.

Como en la película Don’t Look Up (No mires arriba,) protagonizada en 2021 por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, el meteorito está a punto de caernos encima y no solo no nos apartamos sino que nos negamos a admitir su existencia. “Andaluces, levantaos, pedid tierra y libertad”, ¿cuántos telediarios le quedan a este himno de Andalucía? Mirad a Juanma y a su cuadrilla cuando lo cantan y veréis lo que les cuesta disimular los sarpullidos que les produce. Cuesta poco imaginarse lo que sucederá apenas los fascistas pillen un mínimo cacho de poder.

Andalucía sigue liderando el riesgo de pobreza y exclusión social en España con un 35 por ciento, casi tres millones de personas; la pobreza infantil afecta a más del 40 por ciento de los menores andaluces, tenemos la renta per cápita más baja del país y el empleo creado sigue muy ligado a sectores precarios como el turismo, la agricultura o los servicios de bajo valor añadido, ¿de qué demonios se jactan pues Moreno Bonilla y sus palmeros? Uno de cada tres andaluces al borde de la exclusión y él presumiendo de locomotora económica.

Insisto, no entiendo cómo las izquierdas en Andalucía se han podido dejar comer la tostada hasta tal punto. Quiero seguir pensando que revertir esto ha de ser posible. Quiero creer que no será necesario sufrir, con mayor inquina aún, las políticas depredadoras de la ultraderecha para despertar de la hipnosis, que no será necesario continuar perdiendo lo que tanto costó conseguir y acabar llorando por la leche derramada para que salgamos del letargo.

Lo que pase en Andalucía este 17 de mayo influirá más pronto que tarde en lo que suceda en el resto del Estado. Cuando antes desenmascaremos a un Moreno Bonilla que se pasea por los pueblos perdidos engañando a los pensionistas poniéndoles ojitos y cara de cordero degollado, antes empezaremos a parar esta deriva ultra que va transmitiéndose de autonomía en autonomía y que, como no espabilemos, acabará fagocitándonos a todos.

El voto de izquierdas de toda la vida en Andalucía ha de recuperarse. Y es muy fácil, se trata de levantarse el domingo, ir hasta el colegio electoral y votar lo que hay que votar. Los señoritos son pocos y nosotros somos muchos más. Eso es lo que dicen las matemáticas, solo hay que trasladarlo a las urnas. Quiero pensar que aún mantienen su vigencia aquellos versos de Chicho Sánchez Ferlosio: “Gallo negro, te lo advierto/no se rinde un gallo rojo/más que cuando está ya muerto”.