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Nuevas fronteras de la Educación: ética y religión a la luz de la AI

Nos confrontan ante un nuevo paradigma de percibir la realidad histórico-social, política, económica, tecnológica y religiosa de formas nunca antes pensadas.

El cambio y los avances tecnológicos son importantes para el desarrollo sostenible, pero con la creencia en el determinismo tecnológico se corre el riesgo de descuidar los impulsores, sociales, económicos y de otro tipo.

En cambio, el desafío consiste en aprovechar la agencia humanapara configurar la trayectoria de la IA y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) conexas.

(Unesco, 2021:17.)

 

Las nuevas fronteras de la educación, la ética y la religión a la luz de la Inteligencia Artificial, nos confrontan ante un nuevo paradigma de percibir la realidad histórico-social, política, económica, tecnológica y religiosa de formas nunca antes pensadas. Siendo el desafío, examinar crítica y reflexivamente los nuevos avances propiciados por las ciencias que gestionan al algoritmo, ya sea desde la informática como disciplina de los datos, expresada a través de las Tecnologías de la Información y Comunicación TIC, o desde otras disciplinas como lo son la filosofía y la computación.

En consecuencia, es necesario desarrollar un diálogo interdisciplinar y multisectorial que se abra a la sana crítica, sin tener dobles raseros ante las diversas coyunturas que afectan a la humanidad en el siglo XXI, expresadas dentro de los espacios virtuales gestionados por el Internet de las cosas como también fuera de ellos, por los emporios tecnológicos como Google, Meta (Facebook) y X (Twitter) entre otros. Evitando que se naturalice el odio, la violencia y la discriminación como factores que influyen en un uso negativo de la IA con un impacto no deseado hacia la cultura de la educación, entendida como la paideía (παιδεία) que se centra desde la antigua Grecia en el análisis de aquellos elementos que harían del individuo una persona más apta para ejercer sus deberes ciudadanos, siguiendo a Aristóteles en cuanto al desarrollo de un humanismo cívico.

En consecuencia desde el campo de la filosofía como madre de todas las ciencias, al igual que desde otros saberes del conocimiento humano, tenemos la obligación de exponer la crisis en cuanto a los valores fundamentales que hemos heredado de las diferentes tradiciones identitarias y culturales, como lo son la judía, islámica, cristiana, hindú, sikh, bahá᾿í, budista, taoísta y maya, solo por mencionar parte del abanico que constituye al pensamiento filosófico que ha permeado al Ser ahí en el mundo desde el oriente hasta el occidente.

Por ello, partiendo de un planteamiento de ética hermenéutica como ciencia que estudia críticamente los valores morales y desde el campo de la cyber philosophy como intersección entre la filosofía y la computación. Es que hoy podemos contrastar los estudios realizados por el matemático y filósofo Norbert Wiener en los años 40, quien fuera profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, (MIT) y padre de la cybernética, como ciencia responsable del estudio de los sistemas de comunicación de los radares usados durante la Segunda Guerra Mundial.

Es que los filósofos de hoy en día tenemos que orientar los conocimientos provenientes del ámbito de la filosofía moral y la ciencia, junto con las herramientas que nos brinda la IA para cultivar el respeto al prójimo que se traduce en la tolerancia, la solidaridad, el amor, la justicia, la responsabilidad, la equidad, la amistad, la libertad y la honestidad. Porque son estos valores, los cimientos que constituyen a los primigenios derechos humanos y la salvaguarda a la integridad de las personas, sin importar el credo del cual procedan y si lo practican o no.

Exponiendo que es posible convivir los unos con los otros más allá de nuestras diferencias, al hacer la lectura correcta de la coyuntura histórico-social y tecnológica que estamos viviendo. A partir de una Razón Comunicativa y Responsabilidad Solidaria que se abra al diálogo como lo ha señalado la filósofa Adela Cortina y desde un planteamiento de Justicia Cordial que nos cobije a todos.

Por consiguiente, debemos establecer alianzas estratégicas en aras del respeto por la Vida que es el bien fundamental que debemos preservar desde los diferentes bagajes ancestrales que conforman a una Identidad Global. Principalmente, porque esta se traduce en reconocer que todos somos Seres Humanos, diferentes e Iguales a la vez en dignidad, conformando una cultura de Paz, siguiendo el llamado de la Multaqa como un espacio de convivencia pacífica donde se articulen las nuevas fronteras de la Educación, la Ética y la Religión, a partir de contextos más reflexivos y deliberativos del nuevo entorno tecnológico que nos corresponde vivir.

En definitiva, es urgente el ejercicio de una hermenéutica crítica que contraste las diferentes expresiones de la ética, configuradas en libros sagrados como lo son la Torá, el Talmud, el Corán, la Biblia, los Vedas, el Bhagavad Gita, los Upanishad, el Mahabharata, el Gurú Granth Sahib, los Cánones del Budismo que se encuentran explicados en el Dhammapada, el Wu-ching, el Tao-tê-ching, el Kitáb-i-Adas, y el Popol Vuh, como parte de los principales referentes del pensamiento humano que constituyeron los procesos de crianza y transmisión de valores del saber ser y del saber hacer.

Porque como ciudadanos del mundo, somos en esencia una misma y única matriz y donde los nuevos avances tecnológicos posibilitados desde la física y la mecánica cuántica que permea gran parte de todo lo que nos rodea desde nuestros ordenadores, teléfonos móviles, telescopios, resonancias magnéticas y más. Refleja el desarrollo y evolución del pensamiento humano, pero también cómo la naturaleza cambia como ya lo decía Heráclito en el sentido que el mundo es un constante flujo y ahora, no solo desde las áreas de la ciencia y la tecnología, sino también debe serlo desde las nuevas fronteras de la educación, la ética y la religión…